Hay dolores que solo se curan luchando

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  • 02/05/2026 00:00

Era sábado 30 de abril del 2011, la familia había terminado de cenar y estábamos en la terraza viendo televisión, en eso Raúl se levanta y va hacia la recamara a colocarse otra gota de medicamento en su ojo operado el día anterior...lo ocurrido después reposa en el expediente de la denuncia por homicidio culposo. El doctor fue sobreseído, nuestra familia durante años trabajo arduamente para recuperarse del trauma y seguir viviendo en el amor que nos heredó Raúl Alberto Leis Romero.

El 3 de mayo del 2011 al poner la denuncia empezamos un viacrucis de más de una década en un laberinto jurídico donde organismos y mecanismos nos revictimizaron; sufrimos agresiones públicas de seudo líderes que oportunistamente usaron nuestra demanda de tener una ley contra la mala praxis, para capitalizar redito político de sus gremios; vivimos conspiraciones y episodios de traiciones con abogados corruptos; también tuvimos la desgracia de caer en manos de un juez con sanciones disciplinarias y fallos polémicos que luego la Corte destituyó por forzar la ley; en esos años de duelo vivimos días de mucha impotencia y oscuridad.

Pero en ese proceso también recibimos mucha solidaridad de amistades; estamos eternamente agradecidos por el trabajo voluntario de uno de los mejores abogados litigantes de Panamá; recibimos el análisis técnico de uno de los mejores forenses del país; tuvimos el apoyo moral de funcionarios íntegros que reconocieron las fallas del sistema y la ausencia de mecanismos idóneos para la investigación; así que luego de vivir luces y sombras estamos agradecidos porque esta tribulación fortaleció nuestra familia y el espíritu de hacer lo correcto, somos parte de miles de familias que merecemos saber que fue lo que realmente pasó con nuestro ser querido y quién responde por su ausencia y por nuestro dolor.

Hoy a quince años de nuestra desgracia familiar hemos comprobado la importancia de tipificar el delito de mala praxis con procesos claros de investigación, tener una ley específica que proteja los derechos de la población que busca salud y encuentra daño y muerte por impericia, imprudencia, negligencia u inobservancia en la atención de salud. Durante las reformas al sistema de Seguridad social, se concentraron los debates en aspectos actuariales, mecanismos administrativos, números, y más números, nunca se mencionó que el centro de toda política pública es el ser humano; no se centró en la calidad, calidez y seguridad de la atención y de las condiciones laborales justas para el personal de salud.

La actual situación es insostenible y trae riesgos tanto para pacientes, como para servidores de la salud, incluyendo al personal administrativo y directivo de las instalaciones públicas y privadas. La seguridad de pacientes debe ser parte vital de las políticas públicas sanitarias. En Panamá, ni siquiera tenemos estadísticas confiables de este flagelo, lo que sí sabemos es que cada semana hay casos, unos cuantos llegan a los medios, las autoridades dan una escueta declaración, pero nadie toma el asunto de manera seria y estructural.

Nuestra historia es una de miles de historias que se repiten cada año tanto en el sistema público como privado, la mala praxis sanitaria es una epidemia, un cáncer que esta carcomiendo la confianza entre los servidores de salud y pacientes. Hace unos meses la diputada Yamireliz Chong presento una propuesta de ley junto con la Cinta Chocolate para tipificar el delito de mala praxis en salud, la Comisión no lo ha prohijado, esperamos que en esta tercera ocasión tengamos la oportunidad de una mesa técnica entre todos los actores de buena voluntad para hacer una ley que nos proteja de este mal social.

Somos una familia de fe que ha sufrido la muerte imprevista de un hombre bueno y excepcional, estoy segura que el doctor que atendió a nuestro amado Raúl también ha sufrido con su familia, sabemos que nadie estudia para matar o hacer daño a su paciente, si hubiera una ley de Seguridad de Pacientes, con mecanismos de mediación, de investigación expedita y transparente, tal vez hubiera llegado el perdón y la calma a ambas familias... mientras, no queda más que seguir lo que dijo premonitoriamente Raúl Leis: “hay dolores que solo se curan luchando”.