Impacto del GENIUS Act en LATAM: Oportunidades y Riegos

AFP
  • 24/04/2026 00:00

La aprobación del GENIUS Act por el Congreso de los Estados Unidos de América no solo viene a redefinir su panorama tecnológico interno sino también viene a plantear nuevas realidades y retos para toda América Latina, en especial para Panamá.

Aunque el Genius Act, al ser una ley interna de EEUU, no tiene jurisdicción directa en la región, sus efectos indirectos tendrán impactos bien profundos, especialmente para economías abiertas, especializada en servicios y altamente conectadas como algunas latinoamericanas, sobre todo Panamá.

Dentro de los impactos más notorios que veremos será la decisión de los capitales en cuales países se alocará esa inversión. Aquellos que aspiren a formar parte de los elegidos, debieran empezar a fortalecer su ecosistema tecnológico, siguiendo las reglas y estándares que está implementando los Estado Unidos.

En este contexto, algunos países de América Latina podrían posicionarse como un destino atractivo para inversiones en operaciones tecnológicas, servicios digitales y desarrollo de software. Si a lo anterior le sumamos factores como tener una economía dolarizada, renta territorial, el Canal, un centro bancario, la conectividad y la posición geográfica, Panamá está partiendo con ventajas competitivas que no debiera darse el lujo de perder o dejarse quitar. Ojo con la OCDE, que es lo que nos ha venido obligando a hacer en los últimos 15 años.

Países con estabilidad económica, conectividad y marcos regulatorios confiables tendrán una ventaja significativa; aquí estamos fallando al no tener todavía una ley de regule los activos virtuales, a pesar de que es una de las exigencias que nos está pidiendo el GAFI tener implementada para cuando nos hagan su visita de inspección en el 2027. Este es un tema que no debemos dejar para último minuto.

Sin embargo, esta oportunidad no es automática. Requerirá de una adaptación legislativa a los estándares tecnológicos y regulatorios que Estados Unidos está promoviendo y, a su vez agrego yo, alejarnos de los estándares de la OCDE, que es, encima, un enemigo declarado de Panamá.

Por eso insisto en afirmar que ha sido un error firmar el 2 de diciembre de 2025, el Acuerdo Multilateral de Autoridades Competentes sobre el Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF MCAA), sin tener siquiera aprobada una ley de activos virtuales. Me pregunto, ¿cuál era el apuro?

Otro aspecto clave es la transferencia de conocimiento. La creciente colaboración entre empresas, universidades y centros de investigación podría beneficiar a la región, facilitando el acceso a tecnologías avanzadas y mejores prácticas. No obstante, esta transferencia dependerá en gran medida del nivel de preparación institucional y educativa de cada país. Aqui estamos con una gran desventaja al tener una ley de educación que fue aprobada en 1947, hace 79 años. Urge una reforma educativa que incluya la posibilidad de importar profesores extranjeros en áreas como tecnología, inteligencia artificial y otras más que acá no tenemos.

El GENIUS Act forma parte de una dinámica geopolítica más amplia marcada por la competencia entre Estados Unidos y China. Esta rivalidad podría ejercer presión sobre los países latinoamericanos para alinearse con uno u otro bloque tecnológico. En algunos casos, esto podría traducirse en decisiones complejas sobre infraestructura, proveedores tecnológicos o acuerdos comerciales.

Otro riesgo relevante es la ampliación de la brecha tecnológica. Los países que no logren adaptarse a los nuevos estándares podrían quedar rezagados, perdiendo competitividad en la economía digital global. Esto no solo afectaría a las empresas, sino también al desarrollo económico en general.

En este contexto, la región enfrenta una disyuntiva estratégica: adoptar un enfoque reactivo o asumir un rol proactivo. Los países que opten por lo segundo deberán invertir en educación tecnológica, modernizar sus marcos regulatorios y fomentar la innovación local.

También será fundamental fortalecer la cooperación regional. Ante el éxito que ha tenido El Salvador en la atracción de empresas como Bitfinex y Tether producto de una legislación de activos virtuales amigable a la innovación e inversión, Panamá debiera buscar un acercamiento con este país. Como en muchas otras cosas, aquí no hay que inventar la rueda sino ver donde esta está rodando mejor.

En definitiva, el GENIUS Act representa tanto una oportunidad como un desafío. Su impacto dependerá en gran medida de las decisiones que se tomen hoy. Adaptarse no será fácil, pero ignorar esta transformación podría resultar mucho más costoso.

En un próximo artículo, analizaremos lo que Panamá tiene que hacer para posicionarse estratégicamente frente a este nuevo escenario global.