Innovación y transparencia gubernamental
- 06/03/2026 00:00
La innovación es parte de nuestras vidas como un ciclo sin fin. En esta materia nuestra sociedad ha avanzado más en los últimos 50 años que en toda nuestra historia. Y es precisamente el acceso a la innovación, lo que nos permite contar con herramientas participativas que buscan incluir al ciudadano en los procesos que impulsan los gobiernos, lo que garantiza gestiones públicas más transparentes y resultados mejor consensuados.
Uno de los males que aquejan los gobiernos en casi todo el mundo es la corrupción y una manera de combatirla es una denuncia oportuna que podría ser tramitada, por ejemplo, a través de medios tecnológicos accesibles al ciudadano, para luego derivarla a un organismo de investigación de estas denuncias que, apoyado en estas herramientas innovadoras en conjunto con la data generada, puedan ofrecer resultados que impacten positivamente una gestión pública y brinden paz social.
Esto me lleva a un segundo aspecto el cual es la participación ciudadana a través de plataformas digitales, ya que actualmente las personas se integran cada vez más en los procesos de la gestión pública mediante entornos virtuales, para consultar o transaccionar procesos que hasta hace poco se hacían presencialmente, por ejemplo, desde pagar una cuenta hasta emitir un voto electrónico. Estos son posibles hoy, gracias a la integración de los sistemas al servicio de la sociedad. Es aún incipiente la automatización e integración de todos los servicios gubernamentales o la posibilidad de lograr laboratorios de innovación gubernamental, sin embargo, nuestro país ya tiene avances en esta materia si nos comparamos con hace 10 años.
Panamá es uno de los países de la región con mayor cobertura celular y disponibilidad de recursos de internet, lo que facilita vincular al estado y al ciudadano, con un gran número de posibilidades a través de procesos, servicios y tareas que pueden generarse bajo la premisa de gobierno digital.
El Estado debe impulsar más colaboraciones estratégicas con la academia y la empresa privada que le permita desarrollar proyectos basados en la innovación, por ejemplo, el diseño de servicios públicos (design thinking) o la cocreación de políticas públicas más orientadas hacia las tendencias de los países con mayor desarrollo.
Otro aspecto importante es la rendición de cuentas mediante el uso de la tecnología, desde las obras públicas de alcance nacional, hasta la ejecución presupuestaria de una partida circuital, con los niveles de transparencia que la opinión pública demanda. Estos resultados pueden ser alcanzados, diseñando plataformas digitales amigables y al alcance de la mano, que integren los procesos, las cifras y los resultados esperados en una aplicación para el análisis ciudadano.
Poner al servicio de la población, aplicaciones que ayuden, por ejemplo, al ciudadano a decidir los proyectos que un municipio va a ejecutar cada año, para fiscalizar su ejecución y participar en el uso de los presupuestos asignados (presupuestos participativos) como beneficiarios directos de estos recursos, es posible como una experiencia del ciudadano (UX). Urge reducir la burocracia gubernamental, ya que sabemos que existen procesos que cada ciudadano tiene que repetir al tramitar en cada institución de gobierno. Esto puede ser gestionado mejor, centralizando datos, vinculando a más oficinas públicas mediante servicios en línea, lo que resultaría en una reducción de los tiempos y de costos administrativos y en consecuencia, una mayor satisfacción de la población.
La incorporación de la IA es fundamental en el combate a la corrupción, ya que nos permite analizar grandes volúmenes de información en menor tiempo (Big Data), reconocer patrones de conducta dudosa y emitir avisos que podrían servir de insumo en una investigación.
Para implementar todo esto es necesario gestionar el cambio y el desarrollo de políticas públicas de innovación centradas en el ciudadano, lo que conlleva a un cambio de paradigma que será inminente en el tiempo. Otra meta impostergable es llevar más procesos gubernamentales a una digitalización que vincule dinámicamente al ciudadano en áreas como la educación, seguridad alimentaria y la salud como ejemplos, lo que ayudaría a reducir la brecha digital en algunos sectores del país y a mejorar la calidad de vida de todos los panameños.