La Atelopus zetequi (rana dorada) y su rescate a casa

Rana dorada, Atelopus zeteki. DepositPhotos
  • 19/03/2026 00:00

No es el lugar donde se expende—propaganda sin querer y prevalece otro objetivo—bebidas alcohólicas con el nombre de un anfibio, cuyo interés y motivo de este artículo, es la lucha permanente y constante por la preservación de esta especie en vías de extinción en nuestro país.

A diario ocurren, supuestamente, acontecimientos de alta tensión y cobertura publicitaria, sin embargo, también suceden eventos, que parecieran pasar desapercibidos, pero tienen un gran valor y contenido, en este caso, para los ecosistemas, la biodiversidad y el patrimonio biológico nacional y mundial. Uno de ellos es el que comentaremos más adelante. Desafortunadamente no se les da la importancia que merece y prevalecen otros intereses.

Tampoco en forma jocosa, coloquial y popularmente, como es conocido el batracio, rana, renacuajo y utilizado en la jerga común, el “sapo”, para hacer alusión en forma despectiva y ofensiva a los delatores, bochinchosos, soplón, chismoso. El propósito, es diametralmente opuesto, sino elevar los niveles culturales y aprender recíprocamente de nuestros semejantes y lectores.

Entonces vayamos al epicentro del negocio central y es lo referente a la situación por la que está atravesando la rana dorada en Panamá, cuyo nombre científico es Atelopus zetequi. Pertenece a la clase: anfibio, orden: anura, familia: Bufonidae, género: Atelopus, especie: zetequi.

Con la obligación moral de informar objetivamente, podemos señalar que es un pequeño anfibio, actualmente extinto en estado silvestre, muy conocido por su color amarillo brillante; posee manchas negras, a veces verdosas y potente toxicidad y según los especialistas utilizan un “lenguaje de señas” empleando sus patas o extremidades delanteras para comunicarse cerca de los rápidos en ríos y quebradas.

Importante indicar, de acuerdo con los expertos, que poseen características “aposemática” debido a su brillante coloración, advirtiendo a los depredadores sobre su alta toxicidad. Es nativa de las selvas tropicales y nubosas de Panamá (especialmente el Valle de Antón).

Respecto al estado de conservación, se ha considerado extinta en condiciones silvestre debido al hongo quitridio (Batrachochy-trium dendrobatidis) que devastó, casi por completo sus poblaciones desde 2004-2007. Han sobrevivido principalmente en proyectos de cría en cautiverio.

Para la recuperación de esta especie y la preocupación de la comunidad científica y el país entero, se están realizando esfuerzos conjuntos en la cual el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), el Instituto Nacional de Biología y la Conservación y Zoológico Smithsonian (NZCBI) se unieron al Zoológico Cheyenne Mountain y al Zoológico New England destinado crear el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC) persiguiendo la meta de proteger a los “anfibios de mayor riesgo de extinción”

En cuanto a los efectos derivados para la conservación de la rana dorada, casi después de 10 años de su desaparición, se han creado programas y proyectos de cría en cautiverio, desde 2005 para salvarla del hongo quitridio. Tal es el interés colectivo de cristalizar apoyos mancomunados como el arriba descrito, que incluyen la investigación científica, cría en laboratorios, creación de Ley 37 de 2010 (símbolo cultural) y recientes intentos para reintroducir a su hábitat natural.

Las actividades llevadas a cabo pudieran resumirse hacia la conservación ex situ o sea en cautiverio, liderados por PARC y aliados que manifestamos, la cual mantiene poblaciones seguras en laboratorios, empleando técnicas modernas de sobrevivencia en que ya simulan su entorno natural para la reproducción y protección contra el hongo mencionado.

Además, se está ejecutando un programa de reintroducción experimental paulatino, donde se están liberando ranas doradas en sus hábitats naturales empleando corrales de liberación gradual (mesocosmos) que incluye un monitoreo especifico para evaluar su adaptación y supervivencia frente al medio y la enfermedad.

Por otro lado, y en la misma línea en cuanto a investigación científica, están realizando estudios sobre la reproducción, manejo y control de enfermedades y en algunas situaciones, procedimientos de reproducción asistida como la criopreservacion de esperma. Aunado a esto, observaciones y análisis en la protección de los arroyos de montaña, el entorno natural, condiciones del lugar.

La Ley 37 de 2010 viene a complementar propagación, impulso, fomento de la cultura y educación ambiental en todos los niveles, pues se desconocen muchos aspectos acerca de este anfibio.

Es necesario, obligante e impostergable establecer planes, al igual que otros requerimientos en el país, para asegurar y garantizar que esta especie sea conservada en los bosques de Panamá, manteniendo su población saludable, estable y en condiciones optimas con el fin de sustentar el equilibrio del bioma, la biota y los ecosistemas naturales.

Debe fortalecerse la cría en cautiverio y la reintroducción escalonada y paulatina experimental lo cual permitiría superar la extinción en el estado silvestre por el hongo, para reestablecer poblaciones agrestes, verificando la adaptación al hongo, características y calidad de los hábitats

Las autoridades ambientales, MiAmbiente contribuyen a frenar el tráfico ilegal de especies protegidas o en peligro de extinción que permitiría, en parte, cierta estabilidad en las poblaciones, sin presencia de factores invasores excesivos y otras variables.

Finalmente, se persigue a largo plazo, entre otras cosas, luego de la reintroducción, asegurar en alguna medida, estabilidad de las poblaciones y el rescate a casa.

* El autor es ingeniero agrónomo