‘La comida más cara es la que no se tiene’, a propósito de una entrevista
- 20/08/2026 00:00
Cualquier opinión, comentario, criterio, juicio de valor, discrepancia sobre un tema o varios—caso política partidista y otros—puede elevar la temperatura de pasiones, emociones o desavenencias, ya sean públicas o privadas, desencadenando un tumulto de reacciones de animadversión, sino se tiene la madurez y capacidad para internalizar y trascender las concepciones del oponente, contrincante, rival, adversario o más elegantemente, el contrario, competidor u oponente.
Lo anterior obedece y valga la aclaración, cuando no compartimos los mismos objetivos y propósitos sobre una determinada materia, procedimiento, asunto, o contenido. Afortunadamente en función de la temática que vamos a abordar, aparentemente no existen opiniones encontradas, ni desavenencias profundas, sino quizás abordajes de forma y eventualmente en algunos casos, de contenido, fondo y enfoque, en donde posiblemente estén ausentes contradicciones insalvables, ni profundas.
Al final del camino, propugnamos la defensa de la producción local y garantizar la seguridad alimentaria, disminución de importaciones desmedidas, abaratar costos de producción, elevar los niveles de rendimiento y eficiencia, igual que incorporar tecnología. Todos debemos apuntar en la misma dirección y hacia un objetivo común: fortalecer a los pequeños y medianos productores, así como al gran productor, que no se puede descartar en la cadena agroalimentaria, lo mismo, industriales y comerciantes,
Aclarado lo anterior, nos referimos al reportaje-entrevista: Vernaza: “La comida más cara es la que no se tiene” de la periodista Mary Triny Zea aparecida en “La Decana”, Estrella de Panamá, el domingo 9 de agosto 2026, en donde se hacen interesantes cuestionamientos y observaciones sobre el sector agropecuario nacional. No se trata de rebatir u objetar, sino exponer nuestro punto de vista.
El suscrito entrevistado es el Lic. Samuel Vernaza, quien es el actual Presidente de la UNPAP (Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Panamá) que aglutina a un grupo de productores nacionales de diferentes rubros agrícolas.
Una primera advertencia. Sin ánimo de entrar en polémicas estériles, la UNPAP se encontraba atravesando por letargo de varios años y estaba ausente un liderazgo conocido, ni presencia gremial, para los que seguimos permanentemente los quehaceres del agro. No es critica infundada, sino realidades concretas, Ojalá esta aparición pública contribuya a retrotraer aquellas luchas del pasado y se reoriente la capacidad de articular en una sola convergencia los combates en el sector que produce comida, básicamente los productores agrícolas y ganaderos.
Si continuamos con el hilo conductor de la entrevista, es bienvenida la frase: “La comida más cara, es la que no se tiene” algo parecido o se importa. Estribillo ya conocido, y que muchos utilizan con otros propósitos, al igual que “La comida es la paz” repetido por varias administraciones del Estado en una ocasión. Actos, hechos y acontecimientos van juzgando, ubicando cada situación en su lugar.
Otra llamada atención importante que no se puede soslayar, y es que si existe una política de Estado y es la PADE (Política Agroalimentaria del Estado) Ley 352 de 2023, aprobada por el anterior Gobierno; que tenga otro nombre, que no se haya ejecutado o puesto en práctica, o no les guste el término a muchos, pero allí está y fue consultada a lo largo y ancho del país, con productores, técnicos, empresarios, ganaderos. Están bien definidas de manera orgánica coherente, la estructura de una plataforma sistemática que “impulse el sector agropecuario más allá de los vaivenes de un quinquenio gubernamental”. Por supuesto, ir adecuando los tiempos y espacios. Esa es la verdad y certeza total.
Un aspecto controversial, la historia va recogiendo, tramo a tramo, lo menciona el entrevistado y estamos totalmente de acuerdo, fueron las negociaciones del TLC y luego TPC, relacionado con la Agenda Complementaria, destinaron unos recursos económicos para la “reconversión” capacitar y tecnificar el agro, llámese productores y fueron destinados o desviados hacia otros fines y objetivos por diferentes administraciones gubernamentales. Eso también es historia del sector agropecuario.
Abarca en la entrevista, asuntos de la apertura comercial y desgravación arancelaria, con un calendario ineludible e implacable de reducción total (0%) hacia finales del año 2031 del último de los cultivos: el arroz, la cual es una ley de la república, compromisos de país. Solo quedan medidas de salvaguardas, controles fito y zoosanitarios.
Es cierto y hace énfasis en el poco o casi nulo apoyo al sector primario de la economía, y como siempre hemos señalado en otros foros, tribunas y espacios, que esta es una nación de banca, comercio, servicios, transitista—varios dicen país de fenicios—posicionando en categorías de menor importancia. Menciona también lo que ya sabemos, sobre la disminución de la agricultura en el PIB de la economía nacional.
Un elemento muy importante: lo relacionado a la “desruralización”, el desarraigo por la tierrita, abandono del terruño por una gran parte de la juventud que ve en las grandes urbes; sueños y aspiraciones imposibles de lograr en las áreas rurales, mientras la población del campo va envejeciendo y no ocurre el relevo generacional. Esto está sucediendo en el mundo. Es una primera conclusión, hay mucha tela por cortar y quedaron cosas pendientes en el tintero. Replantear acciones.