La crisis de legitimidad y la salida constituyente (VI)
- 26/01/2026 00:00
Se puede ignorar la realidad, pero tu no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad” (Ayn Rand). La crisis de legitimidad del sistema estatal imperante en nuestro Panamá, la cual vengo analizando en los cinco artículos previos en este mismo medio los lunes, considero que entra en una fase de mayor profundización, dado los acontecimientos geopolíticos mundiales de las últimas semanas.
En efecto, los estremecimientos al sistema internacional de derecho, que se produjeron en Davos la pasada semana, no dejarán de producir réplicas y agrietamientos mayores en el escenario hasta ahora conocido y vivido.
Panamá no habrá de escapar a las consecuencias de lo que ocurra y, lamentablemente, la profunda crisis de legitimidad que arrastramos nos impedirá poder evitar las sacudidas de fuera.
El hecho de no querer o poder abrir, de parte de la sociedad entera, un combate frontal contra la corrupción y la impunidad, continúa permitiendo que estos flagelos no cesen de predominar, como lo demuestran los hechos, testarudos como siempre...
Cada día más sectores de nuestra población se percatan de lo putrefacto del sistema político imperante y, cada día más, buscan una salida distinta a la que se nos ha impuesto por casi cuatro décadas desde la invasión.
Hoy por hoy, aunque algunos pretendan negarlo, el tema de la obsolescencia de la actual constitución, impuesta hace 53 años atrás, está ya en la calle y en boca de los ciudadanos que reflexionan u opinan, sobre la conveniencia o inconveniencia de un cambio constitucional para darnos, todos, una nueva y democrática Constitución.
La participación ciudadana sobre el tema ha comenzado a fraguarse, sin prisa pero sin pausa, producto de la alfabetización constitucional, tan mal vista por los enemigos de la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos. Las charlas, conferencias, conversaciones, cabildos, talleres, volanteos, publicaciones, así como simulacros de constituyente con ciudadanos, han venido motivando a miles de ciudadanos a interesarse sobre el proceso constituyente para una nueva Constitución com plena participación ciudadana.
Han ido surgiendo, también, un sinnúmero de interrogantes en todas y cada una de las actividades, lo cual revela que, quiérase o no, el tema está ya sobre la mesa. Algunos factores reales de (y en el) poder, le continúan dando la espalda o cerrando las puertas al debate. Pero también otros han comenzado a interesarse y a expresarse sobre la necesidad de una nueva Constitución, plenamente participativa.
Así, en un pronunciamiento emitido por la Conferencia Episcopal el pasado 8 de enero, la Conferencia Episcopal de Panamá, que congrega a todos los obispos del país, “enfatizó la urgencia de que el país elabore una nueva Carta Magna que atienda con realismo y visión de futuro, las aspiraciones de la población (Estrella de Panamá, viernes 9 de enero de 2026, primera plana).
Cristaliza, entonces, el hecho de que: sin una nueva Constitución la crisis se profundizará aun más y no habrá ni apertura democrática, ni tampoco democracia.