La crisis del ecosistema sociocultural
- 15/06/2026 00:00
De ninguna manera la fiesta del fútbol mundial nos debe enredar en la nebulosa de la felicidad. Sí, disfrutemos cada juego, cada historia de éxito y superación de los actores que provienen de situaciones y retos difíciles en sus comunidades alrededor del mundo. Son ejemplo para todos. Pero fuera de la cancha de fútbol, el futuro está en juego. Hay asuntos pendientes que estarán allí a la vuelta de la esquina al finalizar el torneo mundialista. Resumo tres de varios señalamientos que las Naciones Unidas (ONU) y otras entidades alrededor del mundo, han esbozado sobre las amenazas que llevan a una sociedad a un estado de crisis. Además de la educación y la corrupción, tres señales importantes son: 1)- Alta desigualdad y pobreza. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): “Las grandes brechas entre ricos y pobres pueden debilitar la estabilidad social, limitar las oportunidades y generar tensiones sociales”. 2)- Disminución de la confianza en las instituciones. Dice la ONU: “Cuando los ciudadanos pierden la confianza en el gobierno, los tribunales, la policía, las elecciones u otras instituciones públicas, resulta más difícil mantener una gobernanza eficaz y la cooperación ciudadana”. Y, 3)- Aumento de la delincuencia y la violencia. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) señala que: “Los altos niveles de delincuencia, violencia o inseguridad reducen la calidad de vida e indican debilidades en las instituciones sociales, las oportunidades económicas o la confianza comunitaria. La OCDE identifica la seguridad y la cohesión social como estrechamente vinculadas”. La pregunta es: ¿Ve usted alguno de estos señalamientos en el ecosistema sociocultural y político en que vivimos?
Según los expertos, por ejemplo: las correcciones en educación, elemento fundamental de todo ecosistema sociocultural, tomaría 20 años si comenzamos inmediatamente. Ante los retos del Siglo XXI, ese tiempo se requiere para la formación de una generación que a lo sumo alcanzaría los niveles profesionales aceptables que un país en desarrollo necesita para estabilizar todas sus áreas de crecimiento y con una mentalidad de cambio constante. Aprovechando el escenario deportivo actual eso significa que llegaríamos a ese punto para el mundial del 2042 y eso es únicamente en referencia al sector educativo.
El ecosistema educativo se conjuga con otros elementos: el tecnológico, el económico y financiero, igualdad y justicia, desarrollo cultural y el de la seguridad nacional, en términos generales. Cada uno de esos elementos en sí, constituyen un ecosistema con elementos dinámicos que lo impulsan o lo afectan, positiva o negativamente.
Reflexionar seriamente sobre los desafíos educativos que representan la columna vertebral de toda sociedad en el mejoramiento de su condición de desarrollo y crecimiento, nos lleva a entender que por el camino que vamos, con las dinámicas negativas que afectan y constituyen un freno al proceso educativo, para el 2042 se hace imposible tener una generación preparada para asumir las responsabilidades técnicas e intelectuales para avanzar las metas del Estado.
La crisis se desborda ante una población que lo mira casi sin reaccionar. Con el asunto de la fuga masiva de presos hace dos semanas y lo que hemos aprendido sobre la disfunción de los procesos legales que impiden una justicia a tiempo, sumado a ese otro ecosistema corrupto que respira y vive de ese mundo, dejó nuevamente al descubierto los peligrosos desafíos del sistema social. Si no corregimos el sistema de justicia, no hay forma de que los otros elementos sigan funcionando debidamente y eso impide la formulación de una visión de sociedad segura para participar plenamente de lo que se requiere para impulsar el desarrollo esperado.
En este espacio no cabe todo lo que se necesita para iniciar las correcciones. Además de los retos educativos y los otros ya mencionados, el ecosistema comunicacional que interconecta de muchas maneras a los miembros de la sociedad debe reevaluarse.
En las últimas dos décadas ha contribuido al deterioro cultural e intelectual, aumentando el reto de las correcciones. Desde los primeros años de formación educativa hasta el nivel universitario, los individuos se encuentran rezagados en las competencias básicas necesarias para asumir retos de crecimiento. Los medios masivos y las redes sociales han contribuido de primera mano con esa devaluación humana.
La injerencia del crimen organizado en todos los ecosistemas que mueven a la sociedad, incluyendo las esferas de poder, es una amenaza decisiva. Tiene el potencial de llevar al ecosistema general (entiéndase toda la sociedad), a niveles insalvables. Para detener esta crisis que se profundiza paulatinamente, es necesario reconocer que existe e intervenir decididamente para salvar el camino hacia el futuro.