La diplomacia panameña también tiene rostro de mujer
- 25/06/2026 00:00
La diplomacia ha sido, históricamente, una profesión ejercida por hombres. Durante décadas, el acceso de las mujeres a los espacios donde se definen las decisiones de política exterior fue limitado y, aún en pleno siglo XXI, su representación en los principales cargos políticos y diplomáticos es significativamente baja.
De acuerdo con datos de ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria, en 2025 las mujeres ocupaban jefaturas de Estado o de Gobierno en solo 25 países. Esto refleja que el liderazgo político y diplomático continúa siendo, en su gran mayoría, masculino. Aunque el tema ha recibido una atención limitada en el debate público, los estudios disponibles indican que los techos de cristal en la diplomacia pueden responder a múltiples factores, entre ellos la histórica asociación entre el poder y el género masculino, las limitaciones que enfrentaron las mujeres para acceder a la educación y la persistencia de sesgos machistas arraigados. Esto se refleja en el Índice de Normas Sociales de Género 2023, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el cual reveló que nueve de cada diez personas en el mundo mantienen al menos un sesgo contra las mujeres, mientras que cerca de la mitad de la población considera que los hombres son mejores líderes políticos.
Frente a estas barreras, gana terreno la idea de que la diversidad fortalece la toma de decisiones y que la inclusión de mujeres contribuye a políticas más inclusivas, una mejor gestión de los conflictos y una mayor legitimidad frente a los retos globales. En el ámbito diplomático, donde el diálogo, la negociación y la construcción de consensos son esenciales, la participación de las mujeres puede contribuir a abordar desafíos internacionales cada vez más complejos. Desde los orígenes del sistema multilateral moderno, las mujeres han buscado abrirse paso en las discusiones internacionales. En 1945, durante la Conferencia de San Francisco, que dio lugar a la firma de la Carta de las Naciones Unidas, solo un reducido número de mujeres participó como delegadas y apenas cuatro firmaron dicho documento.
Casi ocho décadas después, persisten desafíos en la representación y el liderazgo femeninos dentro de las Naciones Unidas, cuya dirección ha estado, exclusivamente, en manos de hombres. En el marco de las próximas elecciones para la Secretaría General, voces alrededor del mundo reclaman que, por primera vez, una mujer asuma el cargo.
En Panamá, la historia de las mujeres en la diplomacia ha sido caracterizada por la resistencia más que la velocidad. El Palacio Bolívar, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y casa de la diplomacia panameña, exhibe en el Salón “Los Cancilleres” las fotografías de quienes han conducido la política exterior del país. Entre ellas, solo se identifican los rostros de tres mujeres, un recordatorio visual del camino que falta por recorrer para seguir ampliando los espacios de participación femenina en la diplomacia. Esta situación se suma a una historia en la que el liderazgo político y la conducción de la política exterior han sido ejercidos mayoritariamente por hombres. No obstante, algunas mujeres han abierto camino en los más altos niveles del Estado. Hasta la fecha, Mireya Moscoso, presidenta de la República entre 1999 y 2004, es la única mujer que ha ocupado ese cargo, mientras que Isabel de Saint Malo de Alvarado fue simultáneamente vicepresidenta de la República y ministra de Relaciones Exteriores entre 2014 y 2019. Estos antecedentes constituyen hitos hacia una representación política y diplomática más equitativa.
En la actualidad, el Ministerio de Relaciones Exteriores cuenta con 16 embajadoras de un total de 59 jefes de misión, excluyendo los consulados. Por otro lado, en la base de esta pirámide, en el ámbito institucional, 97 mujeres integran la carrera diplomática y consular, de un total de 169 profesionales que han ingresado hasta la fecha mediante concurso, lo que muestra una mayoría femenina dentro de este grupo. Este contexto invita a la reflexión. A pesar de los sacrificios y las exigencias adicionales que históricamente ha impuesto la sociedad a las mujeres, cada vez más panameñas muestran interés, preparación y compromiso para representar al país, con excelencia, en el ámbito internacional; así lo evidencia el más reciente concurso de la carrera diplomática y consular, en el que 11 de las 15 personas que ingresaron fueron mujeres.
En los últimos siete concursos públicos de la carrera diplomática y consular, una promoción fue distinguida con el nombre de una mujer con trayectoria en la política y la diplomacia panameña. Quizás las próximas promociones de diplomáticos de carrera se sumen al legado de Otilia Arosemena de Tejeira y reconozcan también a otras figuras femeninas que han contribuido al desarrollo de la diplomacia panameña. Con ocasión del Día Internacional de las Mujeres en la Diplomacia, celebrado el 24 de junio, revisemos los avances alcanzados y redoblemos los esfuerzos hacia una profesión más equitativa, inclusiva y representativa, tanto en Panamá como en el mundo.