La Gesta Magisterial de 1979: legado de unidad y compromiso nacional
- 14/10/2026 00:00
Al cumplirse 47 años de la Gesta Magisterial del 9 de octubre de 1979, corresponde recordar uno de los movimientos sociales más importantes de la historia educativa panameña. Más que una protesta gremial, fue una expresión de organización, unidad y compromiso con mejores condiciones para la educación y para quienes ejercen la noble tarea de enseñar.
Los antecedentes de esta movilización se remontan al 22 de septiembre de 1978. Desde las bases del movimiento magisterial se establecieron mecanismos de coordinación en los centros educativos del país. Cada escuela eligió representantes encargados de recopilar información, comunicar acuerdos y canalizar las principales inquietudes del personal docente. La Escuela República de El Salvador figura entre los espacios donde comenzó a fortalecerse esta labor organizativa.
El 22 de septiembre de 1978, miles de docentes marcharon desde el Parque Porras hasta la Presidencia de la República. En aquella jornada se entregó al presidente Demetrio Basilio Lakas y al ministro de Educación, Diógenes Cedeño Cenci, el Pliego de Aspiraciones del Docente Panameño, integrado por 31 puntos. Las peticiones incluían el pago a educadores que no habían recibido salario, el reconocimiento de años de servicio prestados en centros particulares, el pago completo del décimo tercer mes, medidas para enfrentar el aumento del costo de la vida, la participación de profesionales de la educación en temas relacionados con los Tratados del Canal y la igualdad de derechos laborales para quienes trabajaban en colegios particulares.
Tras 22 días de paro, el movimiento regresó a clases el 6 de noviembre de 1978 luego de alcanzar acuerdos que contemplaban 21 puntos. El calendario escolar tuvo que extenderse hasta enero de 1979. Aunque se retomaron las actividades académicas, el sector docente permaneció atento al cumplimiento de los compromisos adquiridos. Durante los meses siguientes, las negociaciones avanzaron lentamente. Ante la falta de respuestas concretas, se convocó una concentración el 31 de agosto de 1979 en la Escuela República de Venezuela. Allí se esperaba una respuesta oficial sobre cuatro aspectos esenciales: el cumplimiento del pliego de 1978, medidas frente al costo de la vida, transformaciones al sistema educativo y el proyecto de ley salarial impulsado por los educadores.
Días antes de la concentración, el ministro de Educación, Gustavo García de Paredes, informó mediante una cadena nacional que consideraba innecesaria su participación en el encuentro. A pesar de ello, cientos de docentes acudieron a la convocatoria, demostrando la fortaleza organizativa del movimiento. La falta de avances condujo a la declaración de un paro de 48 horas a partir del 3 de septiembre de 1979. Al no producirse respuestas satisfactorias, comenzaron a sumarse diversas expresiones de respaldo procedentes de distintos sectores de la sociedad.
El 4 de septiembre, estudiantes del Instituto Nacional manifestaron públicamente su apoyo a la causa docente e hicieron un llamado a la ciudadanía para respaldar las demandas planteadas. De igual manera, el Centro de Estudiantes de Derecho expresó solidaridad con el movimiento e invitó a organizaciones sociales, cívicas y gremiales a acompañar las reivindicaciones del magisterio. La movilización siguió creciendo. El 6 de septiembre se incorporó el personal docente de centros educativos particulares. Las organizaciones magisteriales insistieron en que la unidad era la principal fortaleza del movimiento y reafirmaron su disposición de continuar la lucha hasta obtener respuestas concretas.
La decisión de suspender el pago de la primera quincena de septiembre generó nuevas muestras de solidaridad. Diversos medios de comunicación organizaron colectas públicas para apoyar a los educadores afectados por la medida. Asimismo, numerosas familias de estudiantes de colegios particulares manifestaron su decisión de continuar cumpliendo con sus obligaciones económicas para evitar perjuicios al personal docente.
El respaldo también se hizo sentir en otros sectores profesionales. Asociaciones médicas, personal médico en formación y organizaciones vinculadas a la seguridad social realizaron acciones de apoyo que evidenciaron la amplitud alcanzada por el movimiento.
El 30 de septiembre de 1979, la Escuela República de Venezuela, convertida en centro de operaciones y símbolo de resistencia, fue rodeada por agentes de seguridad. La noticia movilizó a numerosos docentes que acudieron al lugar para respaldar a sus compañeros y proteger el espacio que se había convertido en referente de la lucha magisterial.
El punto culminante llegó el 9 de octubre de 1979. Según reportes de la época, más de 750,000 personas participaron en marchas desarrolladas en distintas provincias y ciudades del país. La magnitud de la movilización reflejó que las demandas del sector educativo habían trascendido el ámbito gremial para convertirse en una causa respaldada por amplios sectores de la sociedad panameña. Las negociaciones continuaron durante las semanas siguientes. El 19 de octubre se realizó una marcha entre Colón y la ciudad de Panamá mientras persistían los llamados oficiales al retorno a clases. La posición de los educadores fue mantener la huelga hasta alcanzar acuerdos claros y formalmente establecidos.
Finalmente, el 31 de octubre de 1979 se firmó el acuerdo que puso fin a la huelga magisterial. Con ello concluyó uno de los episodios más significativos de la historia del movimiento docente panameño.
A casi cinco décadas de aquellos acontecimientos, la Gesta Magisterial de 1979 continúa siendo un referente de organización, participación ciudadana y compromiso colectivo. Su legado trasciende las reivindicaciones laborales alcanzadas y se mantiene como testimonio de la capacidad de distintos sectores para unirse en torno a objetivos comunes. Recordar esta página de la historia nacional es reconocer el valor de quienes asumieron la defensa de sus derechos mediante la movilización, el diálogo y la perseverancia, dejando una huella perdurable en la memoria educativa y social de Panamá.