La guerra de Trump y Panamá
- 06/04/2026 00:00
La guerra imperial desatada por Estados Unidos contra Irán, la cual tiene como objetivo básico el control de los recursos petroleros de este último país, no solo está teniendo un elevadísimo costo humano, también ha producido un enorme impacto económico negativo a nivel global.
Panamá, con una economía más que significativamente abierta al exterior, tendrá necesariamente que enfrentar dichos impactos. Lo que hará, desgraciadamente, con un gobierno incapaz de entender las necesidades de la población, el que, además, ha decidido comprometer la necesaria neutralidad del país, a fin de avalar la aventura militar de Trump.
Un primer problema que impacta nuestra economía es el incremento del precio de los combustibles fósiles. En este sentido, se debe recordar que cerca del 78.0% de la energía primaria que utiliza Panamá proviene de dichos combustibles. Más aún, siendo el transporte un elemento central para la dinámica económica del país, es conveniente señalar que el 99.7% de la energía que abastece este sector proviene de los combustibles fósiles.
Esto ya de por sí implica la presencia de una fuerte presión inflacionaria, que ya se ha manifestado en el alza del precio de la gasolina y el diésel, generando problemas de aumentos de costos, que más temprano que tarde se deben expresar en el conjunto de la economía. La respuesta de un Ministerio de Economía y Finanzas, que mostró una reacción muy tardía, es una simple promesa de estudiar la forma de subsidiar directamente a los transportistas.
Para un ministro del ramo, que prioriza los mandatos de austeridad que le imponen las calificadoras de riesgos, resulta lógico que de darse este subsidio se deberían recortar otros gastos. Entre estos, obviamente, no estarían los dedicados al aparato del Estados, necesarios para llevar adelante la política de choque de los sectores económicamente dominantes, pero sí estarían los gastos sociales esenciales de la población.
La presión inflacionaria de la guerra de Trump también se sentirá en términos del costo de los alimentos. No solo se trata del incremento de los precios de los insumos agropecuarios, todos ellos vinculados a los precios de los combustibles fósiles, que impactan el costo de producción interno. También se trata de la alta dependencia que tiene el país de la importación de productos alimenticios, sobre todo los elaborados. El cálculo de las importaciones agroalimentarias para el 2024 fue de $2,735.0 millones, cifra que supera al PIB agropecuario de ese mismo año ($2,320.7 millones).
Desde luego que la totalidad de las importaciones de mercancías de Panamá también sufrirán el impacto inflacionario. Esto debido, entre otras cosas, por el incremento de los precios de los fletes y los seguros marítimos generados por la guerra de Trump. Para tener una idea de esto se puede señalar que el World Conteiner Index de la consultora Drewry se elevó en 19.9% entre el momento previo al inicio de la guerra y el 26 de marzo de 2026.
Lo presentado hasta el momento implica la presencia de una elevada posibilidad de una situación de estanflación en nuestro país. La misma se generaría vía una inflación de costo que aminoraría el poder de compra de la población, lo que reduciría la demanda efectiva, provocando mayores presiones hacia el desempleo y la informalidad.
Se podría argumentar, como ya han hecho algunos, que la situación internacional favorecería al país al ampliar el tránsito por el Canal de Panamá. Se trata de una afirmación que no toma en cuenta dos elementos. En primer lugar, si se da una situación de estanflación a nivel internacional, esto impactaría negativamente sobre la demanda de tránsitos por el Canal. En segundo lugar, la posible pérdida en la relación de precios de intercambio del país, llevaría a un impacto negativo en términos del llamado efecto de la relación de precios de intercambio, que implica una pérdida de parte del PIB del país.
No faltará quien argumente que los impactos de la guerra de Trump son simplemente temporales y pasajeros. Dos elementos permiten rebatir dicho argumento. En primer lugar, no parece ser cierto que las accione bélicas terminen de manera rápida, con una fácil victoria norteamericana y la apertura del estrecho de Ormuz. En segundo lugar, los daños materiales a las facilidades de producción de combustibles fósiles en la región en que se desarrolla la guerra, necesitarán de un período significativo para su reconstrucción, reparación y puesta en marcha.
Lo antes dicho se complica más aún dado que la guerra de Trump ha generado una situación de mayor incertidumbre en el plano global, hecho que impacta negativamente sobre los gastos de inversión, dando lugar a una mayor probabilidad de una estanflación generalizada. Todo esto se da, como se señaló, en un Panamá que se encuentra bajo un gobierno incapaz de generar una política económica coherente, el que, además, carece de la voluntad de defender la soberanía nacional.