La Ley 6: un compromiso con la dignidad de quienes construyeron Panamá

Cedida
  • 31/07/2026 06:38

Hay leyes que regulan mercados. Hay leyes que organizan instituciones. Pero existen otras cuyo verdadero valor trasciende lo jurídico, porque protegen la dignidad de las personas. La Ley 6 de 16 de junio de 1987 pertenece a esa categoría.

Hace casi cuatro décadas, Panamá tomó una decisión que hoy sigue distinguiéndonos como nación: reconocer que quienes dedicaron su vida al trabajo, al servicio público, a la empresa, al campo, al comercio, a la educación, a la salud, al hogar y a tantas otras actividades que impulsaron el desarrollo del país merecen llegar a la jubilación con respeto, reconocimiento y derechos.

La Ley 6 concede beneficios a las personas jubiladas, pensionadas y de la tercera edad —mujeres de 55 años o más y hombres de 60 años o más—, así como a jubilados especiales y extranjeros con residencia permanente. No nació para crear privilegios; nació para expresar la gratitud de un país hacia quienes ayudaron a construirlo.Cada descuento contemplado en esta legislación representa mucho más que un alivio económico. Es una forma concreta de reconocer una vida de esfuerzo y de reafirmar que el progreso de una nación también se mide por el respeto que brinda a sus generaciones mayores.

Ese principio guía el trabajo de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco). Nuestra responsabilidad no consiste únicamente en verificar el cumplimiento de una norma, sino en garantizar que los derechos que ella reconoce se respeten efectivamente.

Entre 2017 y junio de 2026, la Acodeco recibió 4,386 casos relacionados con incumplimientos de la Ley 6 e impuso, en primera instancia, 1,822 sanciones por $472,700.00. Las principales infracciones corresponden al incumplimiento de los descuentos en restaurantes y franquicias de comida rápida, la ausencia de los letreros obligatorios que informan sobre estos beneficios y las violaciones relacionadas con las tasas de interés.

Detrás de esas cifras hay miles de inspecciones, verificaciones y acciones preventivas, pero también ciudadanos que decidieron ejercer sus derechos.

Sin embargo, la verdadera misión de la Acodeco es prevenir. Por ello mantenemos programas permanentes de capacitación dirigidos a empresarios, administradores, restaurantes, comercios e instituciones públicas.

Cada empresa que conoce la ley reduce el riesgo de incumplirla; cada ciudadano informado fortalece el respeto hacia las personas jubiladas, pensionadas y de la tercera edad.La sociedad panameña ha cambiado profundamente desde 1987. Hoy vivimos más años, dependemos de servicios digitales y afrontamos nuevos desafíos económicos que inciden directamente en la calidad de vida de los adultos mayores.

Esa realidad nos invita a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer una legislación que ha demostrado su utilidad durante casi cuarenta años.

Por ello considero oportuno abrir un diálogo nacional sobre su actualización. Vale la pena analizar beneficios en servicios hoy indispensables, como la telefonía móvil, y evaluar mecanismos que ayuden a aliviar otros gastos permanentes, como la tasa de aseo.

No se trata de prometer nuevos beneficios, sino de debatir responsablemente cómo adaptar la ley a las necesidades del Panamá de hoy.Confío en que la Asamblea Nacional vuelva a demostrar la visión de Estado que inspiró la aprobación de esta legislación.

Las buenas leyes perduran, pero también evolucionan para responder a los cambios de la sociedad.

Quiero destacar igualmente el papel de los propios jubilados, pensionados y personas de la tercera edad. Siempre he dicho que ellos son los principales aliados de la Acodeco en la vigilancia del cumplimiento de esta ley. Cada denuncia fortalece el respeto a la norma y protege a miles de personas que quizá nunca presentarían un reclamo.

En la Acodeco seguiremos investigando cuando sea necesario, sancionando cuando corresponda, educando para prevenir y recorriendo el país para verificar que la Ley 6 se cumpla. Porque hacer respetar esta legislación no significa únicamente aplicar una norma; significa honrar la contribución de quienes dedicaron su vida al desarrollo de Panamá.

La grandeza de una nación no se mide únicamente por el crecimiento de su economía. Se mide, sobre todo, por la manera en que trata a quienes ya entregaron los mejores años de su vida al servicio de los demás.

En 2027, la Ley 6 cumplirá cuarenta años de vigencia. El mejor homenaje que Panamá puede rendirle no será únicamente celebrar su historia, sino garantizar que continúe respondiendo a las necesidades de las generaciones presentes y futuras de jubilados, pensionados y personas de la tercera edad.

Los descuentos que reconoce la Ley 6 tienen un valor económico. Pero el respeto, la gratitud y la justicia que simbolizan no tienen precio. Esa es la mejor herencia que podemos legar a las futuras generaciones: la certeza de que, en Panamá, la dignidad nunca envejece.Abogado, administrador de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).