La mina ya existe. El verdadero desafío comienza ahora
- 20/07/2026 11:30
Durante las últimas décadas, pocos temas han dividido tanto a los panameños como la minería. Las conversaciones han estado marcadas por posiciones firmes, emociones intensas y argumentos que, en muchas ocasiones, han dejado poco espacio para el diálogo sereno. Sin embargo, cuando la ciencia entra en escena, la pregunta deja de ser quién tiene la razón y pasa a ser otra mucho más importante: ¿qué debemos hacer ahora?
Como biólogo, entiendo el profundo valor de nuestros bosques, nuestros ríos y nuestra extraordinaria biodiversidad. Como presidente del Colegio de Biólogos de Panamá, también comprendo que nuestra responsabilidad no consiste en alimentar la polarización, sino en aportar conocimiento para que la sociedad pueda tomar decisiones informadas.
Existe una realidad ambiental que hoy forma parte del territorio panameño. Un área fue intervenida mediante una concesión otorgada por el propio Estado y ninguna decisión futura podrá devolver ese paisaje exactamente a las condiciones de hace veinte años. La naturaleza posee una enorme capacidad de regeneración, pero necesita tiempo, planificación y, sobre todo, ciencia.
Precisamente por ello, el Informe Final de la Auditoría Integral elaborado por SGS para el Estado panameño representa una herramienta de gran valor. Más allá de cualquier interpretación política, constituye un ejercicio técnico que evaluó componentes legales, ambientales, laborales, operacionales y de riesgos, además del cumplimiento de los 370 compromisos derivados del Estudio de Impacto Ambiental. Como ocurre en toda auditoría, sus resultados incluyen aspectos en cumplimiento, otros susceptibles de mejora y observaciones que requieren planes correctivos y seguimiento técnico continuo.
Para un científico, estos datos no representan una sentencia definitiva ni una absolución. Representan una hoja de ruta. En ecología de la restauración ese principio se conoce como manejo adaptativo: evaluar, monitorear, corregir y fortalecer continuamente las acciones de conservación conforme nueva evidencia científica se incorpora al proceso. La ciencia rara vez trabaja con absolutos. Un ecosistema puede conservar procesos ecológicos funcionales y, al mismo tiempo, requerir acciones correctivas para fortalecer su recuperación.
Muchos de los aspectos señalados por la auditoría corresponden precisamente a procesos dinámicos propios de la gestión ambiental, como la restauración ecológica, la compensación ambiental y la conservación de la biodiversidad. Son procesos que dependen del monitoreo permanente, la incorporación de nueva información científica y la capacidad de ajustar las estrategias cuando sea necesario.
En el Colegio de Biólogos de Panamá creemos que este momento debe convertirse en una oportunidad histórica para el país. La verdadera oportunidad no radica únicamente en el debate sobre la minería, sino en fortalecer la capacidad científica nacional para comprender, restaurar y gestionar ecosistemas intervenidos utilizando el conocimiento como principal herramienta de conservación.
Muy pocos países tropicales poseen la posibilidad de estudiar, durante varias décadas, la recuperación ecológica de un ecosistema de esta magnitud mediante herramientas como monitoreo satelital, inteligencia artificial, ADN ambiental, microbiología del suelo, genética de poblaciones, sensores remotos, bioindicadores y bioprospección. Si Panamá decide recorrer ese camino, podría convertirse en un referente internacional en restauración de ecosistemas tropicales.
Del mismo modo, la compensación ambiental moderna trasciende ampliamente la simple reforestación. Comprende la conservación de ecosistemas, la protección de especies prioritarias, el fortalecimiento de áreas protegidas, la restauración ecológica y el trabajo conjunto con las comunidades para generar beneficios ambientales y sociales sostenibles. Reducir la compensación únicamente al número de árboles sembrados significa desconocer la evolución que ha experimentado la ciencia de la conservación durante las últimas décadas.
Ese proceso requiere conocimiento científico permanente y representa una oportunidad extraordinaria para nuestras universidades, centros de investigación y jóvenes científicos. Cada parcela restaurada puede convertirse en un laboratorio natural. Cada río monitoreado puede aportar información para mejorar las estrategias nacionales de conservación. Cada especie recuperada puede enseñarnos mecanismos biológicos con aplicaciones futuras en agricultura, medicina, farmacología o adaptación al cambio climático.
En otras palabras, la biodiversidad no solamente debe conservarse; también debe comprenderse. Allí la bioprospección adquiere un papel fundamental. No se trata únicamente de descubrir nuevas especies, sino de estudiar los mecanismos que permiten a los organismos sobrevivir, regenerarse y adaptarse, generando conocimiento capaz de impulsar innovación, desarrollo tecnológico y bioeconomía para Panamá.
Por ello, desde el Colegio de Biólogos de Panamá proponemos que este momento marque el inicio de una nueva etapa nacional: la construcción de un Programa Permanente de Restauración Científica de Ecosistemas Intervenidos, que articule universidades, centros de investigación, instituciones públicas, comunidades locales y especialistas nacionales e internacionales.
El objetivo debe trascender cualquier coyuntura política. Debe consistir en producir conocimiento que sirva a las próximas generaciones y fortalezca la gestión ambiental del país. La naturaleza siempre nos enseña una lección de humildad: cuando un bosque cae, no vuelve a levantarse de un día para otro. Pero cuando la sociedad decide actuar con inteligencia, evidencia científica y visión de largo plazo, la recuperación es posible.
La ciencia no puede regresar el tiempo ni borrar las decisiones del pasado. Lo que sí puede hacer es ofrecer evidencia para tomar mejores decisiones hacia el futuro, fortalecer la gestión ambiental y convertir una realidad ya existente en una oportunidad para generar conocimiento, restaurar ecosistemas y proteger nuestro patrimonio natural. Ese, quizás, sea el verdadero desafío que hoy enfrenta Panamá. Y también la mayor responsabilidad que tenemos como biólogos.
Referencias
Ministerio de Ambiente de la República de Panamá (MiAmbiente). (2026). Informe final – Auditoría integral del Proyecto Mina de Cobre Panamá. Tomo 01: Resumen ejecutivo. Elaborado por SGS Panamá Control Services Inc.
Minera Panamá, S. A. (2026). Documento técnico: Contexto general y respuestas a la Auditoría Integral del Proyecto Mina de Cobre Panamá. Documento técnico interno.
Aronson, J., Clewell, A. F., Blignaut, J. N., & Milton, S. J. (2006). Ecological restoration: A new frontier for nature conservation and economics. Journal for Nature Conservation, 14(3–4), 135–139.
Clewell, A. F., & Aronson, J. (2013). Ecological Restoration: Principles, Values, and Structure of an Emerging Profession (2nd ed.). Island Press.
Society for Ecological Restoration (SER). (2019). International Principles and Standards for the Practice of Ecological Restoration (2nd ed.).
Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES). (2019). Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services.
United Nations Environment Programme (UNEP). (2021). Becoming #GenerationRestoration: Ecosystem Restoration for People, Nature and Climate.
Convention on Biological Diversity. (2022). Kunming–Montreal Global Biodiversity Framework.
Organización de las Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
FAO & UNEP. (2020). The State of the World’s Forests 2020: Forests, biodiversity and people.