La reforma de la reforma reformada
- 23/02/2026 00:00
So pretexto de cumplir con la constitución impuesta por la dictadura y también, con el Código Electoral impuesto por la misma, los magistrados del Tribunal Electoral comandan hoy, la reforma de la reforma reformada para mantener en Panamá, totalmente secuestrada a la democracia.
Su propósito, al igual que las nueve (9) reformas anteriores, -a lo largo de los últimos 35 años-, lo único que busca es conservar prácticas y procedimientos anacrónicos, elitistas y autoritarios, propias del sistema hiperpresidencialista impuesto por el estatuto de 1972, así como el mantenimiento de una partidocracia que aborrece la participación ciudadana.
Así tenemos que, de la mano de los magistrados del Tribunal Electoral, que ha servido de bastón, muleta, muletilla y herramienta; la partidocracia ha logrado relegar al ciudadano a un tercer plano, en donde únicamente es tomado en cuenta, en el momento necesario para emitir votos en los comicios, vedándose de este manera, su derecho a participar activamente en la toma de decisiones para el país.
Como bien destaca el periodista español Francisco Rubiales, en su obra Políticos los nuevos amos (Editorial Almuzara. España 2007):
“El ejercicio de la política, que debiera enaltecer y honrar a quien la practicara, se ha transformado, -desgraciadamente-, en una mera lucha partidaria por conservar y disfrutar de un poder completamente alejado y ajeno de los ciudadanos de a pie.”
Hoy, nuevamente, como cada cinco años, los sempiternos magistrados del Tribunal Electoral vuelven a la carga, a más de tres años de las elecciones del 2029, a desviar con premeditación, dolo y alevosía, la atención ciudadana con discusiones estériles para imponer sus engendros electorales.
Como para los magistrados, de lo que menos se trata es, el de abrir todos los caminos necesarios a una real y efectiva democratización y el respeto a la participación ciudadana, utilizan todos los recursos a su disposición para complacer a las cúpulas de una partidocracia, cada día más desprestigiada y repudiada por las mayorías silenciosas, pero que hoy por hoy, monopolizan el poder político y el escenario electoral.
Ante la ventana de oportunidad que representa para los ciudadanos todos, la reinstitucionalización y reconstitucionalización de la estructuras actuales del pseudo Estado de Derecho vigente, a través de un proceso constituyente plenamente participativo, los magistrados del tribunal Electoral, con sus adláteres y amanuenses, eluden el proyecto y prefieren continuar con las prácticas corruptas de repartir millones de balboas, a sus cómplices, en los degenerados “subsidios electorales”.
Pretenden que sigamos viviendo en los tiempos de la patria boba, que siga imperando el nepotismo, el clientelismo y todas las taras de un sistema electoral deformado y degenerado.
Llego la hora de la acción ciudadana para darnos una nueva Constitución que radique, de una vez por todas, esas prácticas absolutamente contrarias a los tiempos que vivimos.