La saga de los productores y su reincorporación a la producción nacional

  • 30/10/2026 00:00

Según la Real Academia Española (RAE), una de las varias definiciones de saga es: “historia larga y extensa que se divide en varias partes—como libros, películas o videojuegos—compartiendo un mismo universo, personajes principales o una línea argumental continua.” Creo que puedo aplicar el termino en sentido apropiado, aunque no es de extensa duración, en el corto tiempo, pero que sí va a tener numerosas repercusiones y cumplirá una persistencia prolongada de consecuencias todavía impredecibles para el sector agropecuario que produce alimentos.

Me refiero a los eventos acaecidos desde el 9 de octubre cuando un sismo, temblor o terremoto azoto al país, sintiendo sus mayores impactos cuatro provincias: Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas, afectando a la población, viviendas y producción nacional. Esta saga continuará por un largo periodo y en el caso de los productores, intenté reflejar y retratar la situación de coyuntura con dos artículos anteriores publicados en La Estrella de Panamá: “Cuando la Tierra tiembla y el Agro se estremece” (15 octubre); y “Los productores sí tienen quien les escriba” (22 octubre). Y ahora en “La saga de los productores y su reincorporación a la producción nacional, analizamos características generales de sucesos ocurridos, acciones y medidas a tomar.

Realmente no se están “reincorporando”; siempre permanecen insertados en el corazón de la patria profunda y en sus campos. Incluso, al perder sus viviendas y enseres personales y reubicarse en otros sitios temporalmente, la mayoría expresó regresar a sus “tierritas” y cultivos. Nunca partieron, siempre estuvieron allí. Es un impasse, un breve movimiento, aunque el dolor resienta el alma y el cuerpo; un alto por condiciones especiales; hay cierta nostalgia, angustia e impotencia, pero continúan en la brega. El cordón umbilical, conductor de esos momentos, sigue arraigado en los productores. Preparándose para nuevas acciones, luchas y combates después de lo sucedido en esas tierras, ejecutan labores de recuperación, remoción de escombros, limpieza de vías, donaciones, aportes de numerosas instancias, suministro de ropa, construcción de viviendas, agua, alimentos y atención médica. En el sector agropecuario están realizando un inventario de productores, el estado de los cultivos, la afectación de estos, cuánta superficie no se puede recuperar, las pérdidas en cosecha o en etapas tempranas de los cultivos, para priorizar sembradíos maduros y ciertas actividades puntuales que ya iniciaron y otras por ejecutarse. Numerosos grupos, gremios profesionales, empresas privadas, instituciones públicas, ONG y organismos nacionales e internacionales han expresado su solidaridad y apoyo material, así como diversas muestras de respaldo y asistencia ante la catástrofe ocurrida. Frente a esta realidad, distintas voces —como hemos mencionado— han manifestado sus opiniones de manera militante y permanente sobre los acontecimientos del agro y del ámbito nacional y mundial. Y en esta ocasión no podía ser la excepción que el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Panamá (CINAP), un gremio que desde su fundación hace más de 60 años ha aportado ideas al país, hecho contribuciones y defendido el sector agropecuario local, se haya pronunciado. En un comunicado, hizo un llamado al Gobierno Nacional sobre “la recuperación del sector agropecuario postrerremoto”, además de brindar respaldo con enseres, materiales y distintas colaboraciones, pues la gran mayoría de los habitantes de dichas áreas son productores y ganaderos.

En su proclama pública y excerta principal al inicio, indica: “Ante la situación que enfrentan las familias afectadas en varias provincias tras el terremoto ocurrido en la península de Azuero, el CINAP, en cumplimiento de la responsabilidad profesional que le compete, exhorta al Gobierno Nacional a actuar con rapidez, eficacia y sensibilidad humana, no solo mediante la asistencia humanitaria, sino también garantizando que el apoyo llegue a los productores afectados y que recuperen su capacidad de producir alimentos y generar ingresos para sus familias, asegurando así la sostenibilidad de sus medios de vida”.

Proponen establecer una Mesa de Recuperación Agropecuaria (MERA) vinculada al Centro de Operaciones de Emergencia (COE) que permanece funcionando, en la cual están directamente representadas todas las instituciones del Estado panameño que actúan en esta emergencia y siempre con la presencia activa del COE cuando suceden estos desastres. Se puede indicar que es una primera instancia de coordinación y seguimiento, luego la evaluación de daños (que llevan a cabo), estableciendo un registro único de productores y aprovechando una plataforma SIGAP (Sistema Integrado de Gestión Agropecuaria). Posteriormente, la recuperación productiva que mencionaremos muy en general, de manera resumida, a continuación.

Entre ellos: distribuir y desplazar grupos multidisciplinarios de profesionales de las ciencias agrícolas que, en alguna medida, se movilizan en el terreno para la evaluación de los grados de perjuicio; continuar coordinando la rehabilitación de la infraestructura vial y productiva con el MOP para facilitar los centros de acopio, la cosecha y los canales de comercialización; igualmente, verificar los mecanismos de financiamiento y la recuperación o alivio financiero; restablecer la capacidad productiva de las fincas, las obras de conservación de suelos y la rehabilitación de los sistemas de riego; y facilitar el acceso a semillas, fertilizantes y demás insumos. Todo esto y otros elementos deben llegar verdaderamente al productor. ¡Ojalá la exhortación del CINAP y demás gremios, planteada de manera responsable, no caiga en saco roto!..