La tragedia política en Perú: 13 presidentes en 26 años

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  • 19/02/2026 00:00

El Perú vive desde hace 26 años en una profunda crisis política y en una envolvente inestabilidad institucional que se han convertido en una traumática tragicomedia política, con un Congreso de la República unicameral que no tiene peso ni compra peso y gran parte de sus miembros cuestionados por los mismos vicios que destituyen a los presidentes.

Una tragedia que empezó el 21 de noviembre del año 2000 cuando el Congreso de la República destituyó al ex presidente Alberto Fujimori, -quien había sido reelecto para un tercer períod- pero tras acusaciones de violaciones de los derechos humanos, corrupción, sobornos y torturas, renunció el 19 de noviembre de 2000 desde el Japón. Sin embargo, el Congreso de la República no le aceptó la renuncia y tres días después lo destituyó por incapacidad moral; y luego la justicia lo condenado a 25 años de presión.

En su reemplazo fue designado presidente interino Valentín Paniagua, dado que ocupaba la presidencia del Congreso. Paniagua gobernó el resto del período y logró una transición pacífica del poder. Para el período de 2001- 2006 fue electo Alejandro Toledo. Su administración se desarrolló en medios de escándalos de corrupción. Fue acusado de recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, hechos por los cuales fue condenado a 13 años de prisión.

Del 2006 al 2011 fue electo Alán García, tampoco su gobierno estuvo exento de escándalos de corrupción. Después de terminar el gobierno fue condenado. En 2019 cuando fue notificado de su arresto en su residencia por recibir sobornos de Odebrecht se pegó un tiro y acabo con su vida.

Del 2011 al 2016 ocupó la presidencia Ollanta Humana, pese a que logró terminar su período constitucional en medio de los escándalos de corrupción, fue procesado con su esposa Nadine Heredia por delitos de lavados de activos al recibir dineros ilícitos del régimen venezolano y sobornos de Odebrecht. Fue condenado a 15 años de cárcel.

Para el período 2016 al 2018 fue electo Pedro Pablo Kuczynski, un octogenario de 86 años, destituido por incapacidad moral por haber recibido sobornos de Odebrecht. PPK fue condenado a 8 años de cárcel y fue reemplazado por el primer vicepresidente, Martín Vizcarra, quien permaneció en el poder del 2018 al 2020. También fue destituido por el Congreso de la República y en su reemplazo fue designada la segunda vicepresidenta Mercedes Arraoz, quien se juramentó como presidenta, pero luego declinó en encargarse de las funciones presidenciales.

Por lo tanto, fue designado presidente interino Manuel Meriño, en su condición de presidente del Congreso, pero por las protestas solo permaneció cinco días en el poder del 10 de noviembre al 15 de noviembre del 2020. En consecuencia, asumió la presidencia Francisco Sagasti del 17 de noviembre del 2020 al 28 de julio del 2021.

Para el período presidencial del 2021 al 2026 fue electo Pedro Castillo, un humilde profesor de escuela, pero solo gobernó del 28 de julio al 7 de diciembre de 2022 cuando fue destituido por incapacidad moral. Sin embargo, detrás de la destitución del expresidente Castillo se movieron los hilos del poder de las multinacionales mineras estadounidenses, cuando su gobierno buscó privilegiar con las concesiones mineras a las multinacionales mineras chinas.

Fue reemplazado por la Primera vicepresidenta Dina Boluarte, quien gobernó del 7 de diciembre al 10 de octubre de 2025, igualmente fue destituida por incapacidad moral y fue sustituida por el presidente del Congreso José Jerí, quien ayer 17 de febrero fue destituido también por incapacidad moral. Lo polémico es que detrás de las tres últimas destituciones presidenciales en Perú, por acusaciones de corrupción y de incapacidades morales, se esconde una lucha por el control de las riquezas mineras peruanas entre las multinacionales mineras estadounidenses y chinas. Pero la cereza en el pastel de la disputa imperial entre Estados Unidos y China en el Perú es el puerto marítimo de Chancay, el puerto de aguas profundas y el centro de acopio y distribución de carga de China más grande de América Latina en el Pacífico. El complejo portuario forma parte de la nueva ruta de la seda de China en América Latina y del corredor Bioceánico que integra al puerto de Santos en la costa atlántica brasilera, -con este puerto en la costa Pacífica peruana- y otros peruanos y chilenos, uniendo rutas férreas, carreteras, zonas industriales y de producciones de materias primas estratégicas de Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú y Chile con los mercados de China y el resto del Asia Pacífica.

*El autor es periodista