Lactancia materna, un derecho que debemos proteger

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  • 19/08/2026 00:00

Del 1 al 7 de agosto, se celebra cada año la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef, ministerios de salud y organizaciones de la sociedad civil en distintos países, semana que se conmemora desde 1992. En 2026, el lema es “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, un llamado a invertir en políticas públicas, los sistemas de salud, los lugares de trabajo y las comunidades que realmente ayudan a las madres a amamantar.

Hablar de lactancia materna es hablar de vida. Es hablar de nutrición, de salud, de prevención y de ese vínculo único que comienza desde los primeros instantes entre una madre y su bebé. Pero también es hablar de derechos, de igualdad de oportunidades y de corresponsabilidad social. Porque cuando una madre decide amamantar, no debería tener que escoger entre conservar su empleo y alimentar a su hijo. No debería sentirse juzgada, ni preocupada por las dificultades que pudiera enfrentar. Sobre todo, no debería encontrar obstáculos que hagan más difícil una decisión que trae beneficios tanto a ella como para su bebé.

La evidencia internacional es contundente. La OMS y Unicef, recomiendan iniciar la lactancia durante la primera hora después del nacimiento, mantener la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y, a partir de entonces, incorporar alimentos complementarios adecuados mientras se continúa amamantando hasta los dos años o más. Sin embargo, todavía tenemos un enorme desafío mundial.

En 2024, cerca del 48% de los bebés menores de seis meses fueron alimentados exclusivamente con leche materna. Es un avance importante, pero significa también que más de la mitad no alcanzó esa recomendación. Por eso, en 2025, los Estados miembros de la OMS, elevaron su meta mundial, alcanzar al menos un 60% de lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses para 2030.

Hay una cifra que debería hacernos reflexionar, de acuerdo con la OMS, mejorar las prácticas de lactancia podría contribuir a salvar más de 820 mil vidas de niños menores de cinco años, cada año. En nuestra región el reto tampoco es menor. Unicef reportó que en América Latina y el Caribe, apenas el 43% de los bebés menores de seis meses, eran alimentados exclusivamente con leche materna, por debajo del promedio mundial de 48%. Esto nos demuestra algo fundamental, promover la lactancia no puede limitarse a una campaña durante una semana al año. Necesitamos convertirla en una política permanente.

En Panamá, contamos con la Ley 498, que parte de una premisa fundamental, proteger la lactancia materna es proteger simultáneamente la salud de nuestros niños, la salud de las madres y el bienestar de nuestras familias. Propuesta por la Asamblea Nacional y promulgada el 13 de noviembre de 2025.

Esta ley, fue elaborada escuchando y recogiendo los aportes de distintos sectores: profesionales de la salud, organizaciones especializadas en lactancia, instituciones públicas, organismos internacionales, representantes de los trabajadores y del sector privado, entre otros. Ese proceso nos dejó una enseñanza que debemos llevar a cada iniciativa que impulsemos desde la Asamblea; las mejores leyes se construyen escuchando. Debemos ser claros, proteger la lactancia no significa enfrentar a la madre con su empleador. Significa construir un país donde proteger la maternidad y promover el desarrollo económico y laboral de las madres, no sean caminos opuestos, sino una prioridad inobjetable de una misma visión del país.

* La autora es ciudadana panameña