Los cambios de ciclos educativos ante un nuevo comienzo

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  • 29/01/2026 00:00

¡Oh, la canícula! Con la llegada del verano 2026 empiezan las jornadas de formación docentes, en donde la Universidad Especializada de las Américas diseña la que lleva como título “Competencias Integrales para la Innovación Pedagógica”; y durante la primera jornada en el espacio de preguntas para la expositora, le llega una pregunta que me pareció muy curiosa y la parafraseo de la siguiente forma: ¿Cómo podemos integrar nuevos aprendizajes y tecnologías a docentes? Basándose en docentes que encuentran dificultades en las nuevas tendencias tecnológicas y pedagógicas. Fue una pregunta que capta de forma sideral mi atención porque si nos vamos a lo que Carl Jung nos dejó en forma de pensamiento profundo, sobre todo para hacer reflexionar a todos aquellos que creen que lo mejor de la vida fue la juventud. Y, docentes quedamos muchas veces anclados a que nuestra edad o experiencia está por encima de la juventud y viceversa, cuando en un aula de clase muy fácil podemos tener una retroalimentación interesante el cual aporta calidad dentro del aula. Ahora debemos observar que no podemos tener docentes del siglo XX con tendencias del siglo XX dictando clases a estudiantes del siglo XXI porque el estudiante actual necesita innovaciones, necesita tener un aprendizaje basado en proyectos donde el estudiante pueda ejecutar qué es lo que actualmente nuestros estudiantes quieren. Que se puede adaptar las tendencias, es posible siempre y cuando como docentes busquemos siempre conocer a nuestra población estudiantil, nuestro modelo universitario que es la fuente de nuestra inspiración para desarrollar las clases.

Como universidad todos queremos llegar a un ideal universitario, pero no todas llegan a ese ideal por distintas razones y por otros factores externos que pueden influir desde la idiosincrasia del alumnado, docentes, la economía o aspectos sociales del país y entre otros aspectos que pueden ser parte del desarrollo de un modelo robusto para las universidades. Si observamos el modelo de Udelas es un modelo robusto pero que puede adoptar ciertos puntos que puede mejorar como por ejemplo: Evaluaciones periódicas y feedback de estudiantes. Indicadores de rendimiento, revisión y mejora continua, innovación en la extensión, investigación y docencia que son vitales para marcar el camino a seguir y muchos de los puntos mencionados están en nuestro modelo, pero también ¿implica que nuestros docentes se actualicen a ese modelo y lograr los avances necesarios. Ni una universidad es perfecta, siempre tienden a mejorar las debilidades y fortalecer sus aspectos positivos y continuar. Lo que debe preguntarse en la educación superior es ¿Qué necesita el país? ¿Qué profesionales? ¿Qué vacantes existen? ¿Dónde están las falencias que podemos tomar como una motivación para producir profesionales de calidad? ¿Qué profesiones nuevas podemos desarrollar para que generen sostenibilidad, y que necesite el país? ¿Qué espacios tenemos en la universidad para los estudiantes como se mencionaba en la jornada matutina sobre lo que debe ser una universidad? Y, lo digo con el fin de no saturar el mercado con egresados que no tienen las competencias necesarias sino de poder brindar a los estudiantes los espacios necesarios para practicar y recibir sus clases. Entonces, ver los modelos universitarios con lupa y flexibilidad para adaptarlo a los tiempos y las necesidades porque los modelos no pueden ser “es así y punto”. Como digo siempre: “No me gusta casarme” con este sistema o modelo porque el proceso de enseñanza - aprendizaje es variante, es dinámico y nuestros alumnos cada vez vienen con otras competencias que muchas veces no están en el modelo de la Udelas o en otros modelos universitarios. Hago la pregunta para reflexionar ¿son los estudiantes actuales, adecuados para nuestro modelo? ¿Debe adaptarse el alumno al modelo de la universidad o la universidad con su modelo adaptarse al estudiante actual? Son preguntas para dar respuesta ante esa chispa, ese fuego, ese llamado, el llamado de ese calor por aprender y enseñar que encuentra un eco propicio en los docentes, las autoridades y el alumnado ante el inusitado ascenso de la columna mercurial del aprendizaje.

Estos es como la vida y la reflexión que realizó el psicólogo Carl Jung: “la vida empieza a partir de los 40 años. Hasta ese momento solo se está investigando”. Esto se percibe como un cambio de ciclo, se acaba la juventud y empieza la madurez por lo cual es donde comienza el verdadero proceso en donde nos construimos como individuos propiamente. Porque fue a los 40 años que Jung da por finalizada su relación con Freud por la profundas discrepancia con la teoría de los impulsos sexuales y fue cuando emprendió su propio camino. Las universidades deben reflejarse en este pensamiento: “No podemos vivir la tarde de la vida con el programa de la mañana, lo que fue grande por la mañana ,por la tarde será pequeño y lo que fue verdadero por la mañana, por la noche se habrá convertido en una mentira”.

*El autor es psicólogo, docente de Udelas