Los informes, su contenido y su valor

Imagen tomada de Wikipedia
  • 06/07/2026 00:00

Si en tiempos normales la comunidad poca atención le presta a los cambios anuales en la dirección de la Asamblea Nacional, en tiempos del mundial de fútbol, la sensación es que menos cuidado le ha dispensado a la misma. Eso incluye el informe que el presidente saliente del organismo legislativo presenta, las promesas del presidente entrante y el informe a la nación que el señor presidente de la República le rinde al país cada 1 de julio. Había pensado no dedicarle mi espacio a ese acontecimiento, pero creo que es necesario resaltar un hecho fundamental que la ciudadanía o los que sí le prestan atención no deben pasar por alto.

Sobre un presidente del pasado que solía pintarnos solamente un mundo bonito, señaló que: “... decir las cosas como son y asumir las responsabilidades que caben, es la primera responsabilidad de un líder”. Ninguno de los tres discursos o informes principales del 1 de julio pasado, se centraron en nuestro mayor problema: la corrupción. Todos los otros machos derivan de allí y no creo que haya discusión al respecto.

El país vive en condiciones difíciles, evidentemente por la conducta de corrupción que ha reinado de manera desmedida en las últimas décadas. Conducta que no es exclusiva de los políticos o administradores de la cosa pública, sino que se ha normalizado y hecho común en la sociedad.

El caso de los diplomas falsos, por ejemplo. Las autoridades del Ministerio de Educación han hecho denuncias de al menos 400 funcionarios o educadores en el sistema educativo con diplomas falsos. Las investigaciones continúan, pero qué tal si hacemos una auditoría completa de todo el sistema público: ministerios, entidades públicas y hasta en el sector privado, cabe la seguridad de que ese fenómeno no es exclusivo de esa parte del sistema. En el pasado se han encontrado médicos y abogados ejerciendo la profesión con credenciales alteradas y falsas. Tómese un tiempo y, conociendo esta situación, medite sobre qué tan amplio y extenso puede ser este delito.

Mi argumento se centra en que no son los que han participado de los malos manejos de fondos del erario por millones y millones de balboas, ni manipulado licitaciones para beneficio propio y de sus allegados. La actitud de realizar un acto desleal permea a todos los niveles de la sociedad y eso incluye a los que se enteran pero no ponen la denuncia ante las autoridades.

Asumir la dirección de uno de los tres órganos del Estado, rendir cuentas y no dedicarle tiempo al asunto de la corrupción y lo que se está haciendo para combatirlo, no ayuda para fortalecer la confianza de la ciudadanía en que los próximos meses o el siguiente año será mejor. La duda siempre estará. Incluso cuando existen señalamientos de actos relacionados a miembros del gobierno o la gestión actual.

Igualmente, con el asunto de las cárceles, con los cientos de televisores, celulares, estufas, abanicos, dinero en efectivo, armas, etc., no se comprende por qué en la mayoría de los casos se habla de las guerras entre bandas y pandillas. Es notable la cuestión de los custodios. Su preparación y remuneración económica. La protección de ellos y sus familiares. El crimen organizado por intermedio de las pandillas y sus cabecillas, aparentemente tiene más recursos de lo que puede ofrecer el estado para estas multas. Es bueno mejorar la estructura física de las cárceles para brindar mejor y mayor seguridad a los que estamos afuera. Pero también ayudaría a tener custodios mejor preparados. Con un solo televisor que ingresa a la cárcel, la corrupción no se ha resuelto.

Al informar a la nación es muy bueno mencionar el avance de las obras que el actual gobierno lleva hacia delante, como el 4to, puente sobre el Canal de Panamá o la Línea 3 del Metro. Pero no olvidemos que esas dos obras y muchas de las otras, son cuestionadas, envueltas en oscuros nubarrones de corrupción con dineros no contabilizados.

Hablar de las metas alanzadas, los correctivos en algunos procesos administrativos que ya muestran signos positivos también es bueno. Es señal de un esfuerzo importante para mejorar la vida de cada panameño y panameña, afectados considerablemente, por no atender las correcciones necesarias. Los líderes de los tres poderes del estado además de informar deben dar la cara y discutir abiertamente con la población, lo que están haciendo para combatir y contrarrestar ese mal que tanto daño nos ha hecho y tantas vidas ha constado. Esa acción le dará más valor al trabajo que realiza.

* El autor es comunicador social