Los riesgos del femicidio

  • 04/02/2026 00:00

Ciertos males sociales tienden a permanecer como constantes y se hacen tradicionales en Panamá. Ellos están asumidos en la cultura y a pesar de que en muchos casos son atendidos por las autoridades, tienden a marcar las costumbres y a ser considerados como arraigadas. Uno de ellos se refiere a las asimétricas relaciones entre hombres y mujeres donde las diferencias de género marcan en ocasiones determinadas circunstancias negativas.

El femicidio es una de tales circunstancias, que tiende a empañar la vida familiar y por tanto social y en donde se expresan con una fatal perspectiva una serie de factores que acentuan las conductas delictivas y, en el peor de los casos, la muerte violenta de mujeres vulnerables. Cada año, como un péndulo que circula sobre la sociedad, las cifras exponen saldos que hieren a la conciencia nacional y dan un perfil pesimista al país.

La estadística deja cifras en el año que termina para exponer que hubo un total de 20 femicidios, 18 intentos y unos 15 homicidios por otras causas. Es una cantidad con tres unidades menos que el año anterior, 2024; pero que, aunque es menor, no deja de alarmar porque se descubre que no existe efectividad en las medidas adoptadas por las diferentes autoridades involucradas y en la investigación sobre estos fenómenos.

Un grupo de investigadores encabezado por la profesora Markelda Montenegro y donde participan Luis C. Herrera M. y Paul Córdoba se involucró en una investigación denominada Factores de riesgo en el femicidio con la finalidad de ahondar en las causas y elementos que inciden en la comisión de ese delito. El subtítulo del proyecto deja un escenario sobre la estrategia de prevención para las regiones en que se manifiesta este tipo de hechos.

El equipo plantea en la presentación del trabajo, que: “...recoge el testimonio de una escucha atenta de las voces silentes de mujeres y hombres del campo, que, desde su realidad y visiones a enfrentar, muestran un problema que cobra la vida de muchas mujeres en el país”. Además, considera que junto a los organismos e instituciones concernidas se apuesta “a implementar a nivel local una estrategia de prevención de la violencia y el femicidio integral ... que involucre a todos los actores públicos y privados”.

Al iniciar el proyecto, los autores fueron conscientes de que “un problema tan complejo como el de la violencia hacia las mujeres, no puede tratarse desde ningún ámbito de manera aislada”. Y se plantea que cualquiera de las estrategias adoptadas debe ser “múltiples, coordinadas, adecuadas a los distintos colectivos, personas, contextos territoriales y siempre tomando en cuenta, la participación ciudadana”.

Con estas premisas, el colectivo investigador se asentó en cuatro comunidades rurales: Paja de Sombrero, Los Ángeles, Juay y El Nancito, ubicadas en tres distritos, Gualaca, San Félix y Remedios en la provincia de Chiriquí. En este escenario se pudo encontrar “suficiente información de la situación” estudiada y obtener datos valiosos que permitieron delinear los síntomas, así como su desenvolvimiento en la realidad cotidiana de esos poblados.

El documento plantea unos lineamientos de política municipales para la prevención de la violencia en que destaca que la pobreza y la desigualdad; el desempleo y las grandes diferencias económicas promueven la violencia y en las comunidades se deben impulsar medidas contra ellas. Es importante que entre estas acciones resalte el papel que asuman los gobiernos locales y la adopción de una efectiva intervención multisectorial que fortalezca la resiliencia y la democracia.

Lógicamente que el estudio resalta la dimensión variada de los factores que intervienen en el problema del femicidio. De igual manera, la impostergable necesidad de crear condiciones que posibiliten un mejor manejo de las crisis psicosociales y económicas que constituyen los ingredientes de una desigual relación de los géneros y la violencia.

Los resultados de esta investigación auspiciada por la Universidad Santa María la Antigua y la Secretaría Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación deben ser divulgados ampliamente para generar políticas más concisas y que eviten los saldos trágicos del femicidio.