¡Lula: el abuelo heroico!

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  • 27/10/2026 00:00

Hay victorias que se celebran con las manos; otras, con el corazón. Y hay momentos en que la historia nos regala una razón para sonreír, para recuperar la esperanza y para recordar que la edad no tiene por qué ser una frontera para los sueños.

Lula representa para muchos brasileños una historia de perseverancia, de luchas, de derrotas y de regresos. Un hombre que conoció las dificultades desde muy temprano en su vida y que, con el paso de los años, convirtió su trayectoria personal en parte de la historia política de Brasil.

Pero hoy quiero mirarlo desde otra perspectiva: la del abuelo. La del hombre que, después de recorrer tantos caminos, puede contemplar la vida con la experiencia de quien ha conocido las asperezas del mundo y todavía encuentra motivos para celebrar.

De allí el título que me nace del corazón: el abuelo heroico.

No se trata de desconocer las controversias, las diferencias políticas ni las críticas que inevitablemente acompañan a cualquier figura pública. Se trata de reconocer que, más allá de las banderas y de las posiciones ideológicas, hay historias humanas que despiertan emociones y nos recuerdan que la vida nunca está escrita de antemano.

En una época en que tantos se apresuran a declarar acabadas las carreras de quienes han cumplido años, Lula nos invita a reflexionar sobre la perseverancia, la voluntad de seguir adelante y la posibilidad de mantener viva la ilusión cuando otros creen que ya pasó el momento.

La edad puede traer cansancio, pero también perspectiva; puede imponer limitaciones, pero no necesariamente extingue la voluntad. Y cuando la experiencia se combina con la capacidad de levantarse después de los tropiezos, aparece una lección que trasciende cualquier partido político.

Por eso, el regocijo no tiene que ser exclusivamente político. Puede ser también humano: la satisfacción de comprobar que todavía hay capítulos por escribir, que las circunstancias pueden cambiar y que el tiempo, por sí solo, no tiene la última palabra.

Llamarlo el abuelo heroico es una manera afectuosa de reconocer esa dimensión humana. Es mirar más allá del cargo, de los discursos y de las disputas para encontrar al hombre que sigue adelante, con una historia a cuestas y nuevos desafíos por enfrentar.

Al final, la verdadera medida de una trayectoria no está solamente en los triunfos, sino también en la capacidad de resistir, aprender y volver a intentarlo.

¡Salud, Lula! Que la vida siga demostrando que la edad no cancela los sueños y que la esperanza, cuando permanece viva, puede convertirse en una fuerza extraordinaria. Porque hay abuelos que cuentan historias de heroísmo y hay otros que, con sus propias vidas, siguen escribiéndolas.

*El autor es abogado