Memoria e imaginación en la creación literaria latinoamericana
- 31/10/2026 06:27
Lidiar con la memoria suele implicar la necesidad de poder administrar sus episodios más relevantes; pero también, a menudo, los detalles que en ese momento permitieron combatir el olvido antes de que éste se instaurara. Pero por supuesto resulta imposible poder lidiar con todo lo que en algún momento fue pasado sin que entonces le prestáramos mayor atención.
Y es que hay detalles que la mente retiene porque de una manera u otra afectan la vida de las personas de un modo significativo, versus otros que al no tener relevancia inmediata en sus posibles receptores simplemente sucede que no quedan grabados. Aunque este suele ser el mecanismo con el que se puede explicar el asunto, es infinitamente más complejo que la sencillez que aparenta...
Entrando ya a nuestro tema de fondo, en la medida en que un buen escritor dependa exclusivamente de hechos reales para poderlos transmitir a sus lectores convertidos en una trama creíble, como parte del fluido emocional de una historia en ciernes -cuento o novela-, o de un poema, estará manejándose dentro de un canon tradicionalmente realista, lo cual nada tiene de malo. ¡Pero hay otras opciones más creativas...!
Al salirse de la norma que lo constriñe, un escritor verdaderamente creativo encuentra otras formas de lidiar con los hechos, al transformarlos en situaciones más bien imprevistas, incluso absurdas o desmesuradas, que es cuando estamos lidiando como lectores con una capacidad inventiva superior que puede otorgarle mayor mérito al texto en cuestión.
La razón es comprensible: la habilidad imaginativa del autor suele añadir méritos a su obra al exceder las limitaciones propias de un realismo tradicional, chato, generalmente facilón. ¡Es cuando el ingenio se impone!
No de otro modo han sobrevivido en el tiempo grandes obras de arte, incluidas las de naturaleza literaria: “Don Quijote de la Mancha”, “Edipo rey” ,”Hamlet”, “Las olas”, “El viejo y el mar”, y tantas otras joyas de las letras universales. Aunque sin duda hay excepciones, me atrevo a afirmar que es la imaginación la que vence siempre en las grandes contiendas literarias que en el mundo son o han sido...
Entre los más sobresalientes autores mexicanos, por ejemplo, pienso en Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Rulfo, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Juan José Arreola, Rosario Castellanos, Juan García Ponce, Efraín Huerta y Guadalupe Dueñas, entre otros. En la obra de los argentinos: Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ernesto Sábato; y en la de los uruguayos Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, así como en la de los cubanos Guillermo Cabrera Infante, José Lezama Lima y Reinaldo Arenas.
También es indispensable citar al paraguayo Augusto Roa Bastos, al chileno José Donoso, al guatemalteco Miguel Ángel Asturias, así como a la brasileña Clarice Lispector; asimismo, al nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, todos adalides del ingenio literario que en buena medida rompen en sus obras con la tradición realista. Y por supuesto, el extraordinario novelista colombiano Gabriel García Márquez, con “Cien años de soledad”.
Y en Panamá se me ocurren tres nombres entre nuestros grandes novelistas: Rogelio Sinán, con “La isla mágica”; Tristán Solarte (seudónimo de Guillermo Sánchez Borbón), con “El ahogado” y Rafael Pernett y Morales con “Luna ardiente y vestida de sol”: creadores de amplísima imaginación los tres.
En conclusión, las mejores novelas, cuentos y poemas que le han dado merecido prestigio literario a América Latina a través del ingenio de sus respectivos autores tienen en común, más allá de no adherirse a la vieja tradición realista, una clara tendencia a la máxima creatividad y al ingenio, que los autores de Panamá debemos tomar en cuenta y, por supuesto, valorar.