No eran de viento los molinos, Sancho

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  • 12/04/2026 00:00

Cuba vive su peor tragedia. Está apresada por una pasado que le sirve poco para construir su futuro, con una historia que romantizó a muchos alrededor de una revolución, por variadas razones y en diferentes momentos. Aun así, todavía queda algo de esa postura nacionalista en defensa de la “cubanía”, ese sentimiento sublime de orgullo y sensibilidad que define los valores, la identidad y el compromiso de ese hermano pueblo con sus raíces.

No eran de viento los molinos, Sancho

sino de tiempo,

Ha sido desigual la pelea, tan difícil,

las aspas giraban hacia arriba, indiferentes,

y yo minúsculo abajo, en su sombra.”

A diferencia del son, ritmo que nunca se fue de Cuba como algunos quisieron, después de tantos años de lucha y desgaste ya queda poco o nada de aquellas conquistas incuestionables del socialismo cubano que en su momento fueron referencia para otros países: la excelencia en la educación, la calidad de los servicios de salud, los avances en la ciencia y los logros en las disciplinas del deporte mundial, y que hicieron famosa a la Revolución, sí, con “R” mayúscula. Hoy vemos a un Estado, o lo que queda de él, tutelado por un grupo de dirigentes dispuestos a retener el poder, a cualquier costo, sin que tengan la valentía y la capacidad para diseñar e implementar opciones de cambio a un sistema político ya incapaz de generar bienestar económico y social para sus ciudadanos.

Eran de tiempo, Sancho,

grandes como erguidos y en la cima

Un remolino indescifrable.”

Han sido muchos los años de impiedad política y económica de los Estados Unidos de América contra Cuba y así mismo ha sido el desgaste. Estas confrontaciones de países tan poderosos con naciones más pequeñas casi siempre resultan inexplicables, caprichosas e incoherentes, más en este caso, cuando vemos que los Estados Unidos mantienen relaciones políticas y económicas con Vietnam, cuyo régimen le causó la mayor vergüenza político-militar de su historia y la muerte de más de 50 mil de sus hijos en combate. Hoy, el matador de ojos azules, negado por tantos años a llegar a un acuerdo con una pequeña isla a 90 millas de las costas de la Florida, se pavonea al mejor estilo taurino, listo para rematar a su víctima de la manera más cruel y deleznable desangrando al pueblo cubano.

Hubiera podido ganar la batalla

Pero equivoqué las armas

Y ahora me hundo. Déjame ver tu cara

Que perderé también y arriba

Busca solo el sol

Porque no hay molinos de viento, Sancho.”

La utopía de una sociedad más libre, construida sobre la equidad y la justicia, nunca llegó a donde tenía que llegar. El sueño liberador en Cuba se estrelló contra la obcecación y la emoción, que nunca permitieron construir una realidad donde prosperara la ética transformadora del bien común y la razón.

Si bien la Revolución acabó en 1959 con los actores de un sistema corrupto y hedonista que privilegiaba los intereses económicos de las grandes empresas y de los grupos delincuenciales que se consideraban dueños de la vida y la honra de todos los cubanos, estos fueron reemplazados por un sistema autoritario y cerrado, que eventualmente sucumbió a las tentaciones y veleidades que genera el ejercicio supremo del poder para perpetuar su dominio.

Cuba y los cubanos se enfrentan ahora a la construcción de su futuro. La resiliencia, y la solidaridad ciudadana; la capacidad de organización y de acción comunitaria; el alto nivel educativo; el potencial científico y profesional de la población; la capacidad probada por tantos años para innovar y adaptarse a las más duras circunstancias, son elementos que deben ser aprovechados y permitirían pronosticar un buen porvenir.

Frente a las condiciones de inanición que hoy sufre Cuba, queda la complicada tarea de tomar iniciativas propias para asegurar un balance entre lo político y lo económico con el propósito de potenciar los factores sociales antes mencionados. En este afán, el reto para todos los cubanos es no dejarse encadenar ni por la afrenta ni por el oprobio para volver a buscar una mejor vida en libertad y prosperidad para todos los cubanos. ¡Adelante Bayameses!

Poema “Delirio del Quijote” de la poetisa cubana Cira Andrea Esquivel (1954)

* El autor es abogado