Panamá frente al GENIUS Act: De Hub Logístico a Hub Digital
- 12/05/2026 00:00
En Panamá nos encontramos en una posición única frente a los cambios que impulsa el “GENIUS Act”, si aprovechamos la oportunidad. Si bien es cierto que tradicionalmente hemos sido reconocidos como un centro logístico y financiero internacional, con la aprobación de esta ley en los Estados Unidos contamos ahora con una oportunidad de dar un salto hacia una nueva etapa, que además vendría a reforzar ambos reconocimientos: convertirnos en un Hub Digital Regional
Nuestras ventajas comparativas son únicas. Contamos con una ubicación geográfica privilegiada, una conectividad internacional envidiable y una experiencia especializada en servicios que nos convierten en un candidato natural para integrarnos en las nuevas cadenas de valor digitales. Sin embargo, esta transición no ocurrirá por inercia. Requiere decisiones estratégicas claras y una ejecución efectiva.
Uno de los sectores con mayor potencial es nuestro Centro Financiero el cual podría consolidarse como un centro regional de innovación en banca digital, fintech y tecnologías regulatorias (Finreg). El uso de inteligencia artificial en áreas como prevención de fraude, análisis de riesgo y cumplimiento normativo puede generar ventajas competitivas significativas.
En el sector logístico también se nos abren oportunidades importantes. El Canal de Panamá podría beneficiarse enormemente de la incorporación de tecnologías avanzadas como el uso de la blockchain en sistemas de optimización de tráfico hasta mantenimiento predictivo basado en datos. Esto permitiría no solo mejorar la eficiencia, sino también posicionarnos como centro líder en logística inteligente.
Otro ámbito clave es el desarrollo de nuestra infraestructura digital. Panamá tiene el potencial de convertirse en un centro de datos regional, aprovechando su conectividad, estabilidad política y monetaria. Esto podría atraer inversiones significativas y generar empleos de alta calidad.
Sin embargo, los desafíos que tenemos son igualmente importantes. Uno de los principales es la necesidad de modernizar nuestro marco regulatorio en temas como protección de datos, ciberseguridad y el uso de inteligencia artificial.
La formación de talento es otro elemento crítico. Sin una fuerza laboral capacitada en tecnologías emergentes, cualquier estrategia digital estará limitada. Esto implica una transformación del sistema educativo, así como la creación de incentivos para atraer y retener talento especializado. No podemos seguir con una ley educativa que fue aprobada hace 79 años atrás (1947), en la primera mitad del Siglo XX, para afrontar los retos que nos depara preparar a la población a los retos que significa entrar en la economía digital pleno Siglo XXI.
A nivel estratégico, tenemos una oportunidad clara para alinearnos con los Estados Unidos y beneficiarnos así de su ecosistema tecnológico. Esto podría traducirse en acuerdos de cooperación, inversión extranjera y acceso a mercados. No obstante, esta alineación también implica navegar cuidadosamente las tensiones geopolíticas globales.
En última instancia, nuestro futuro frente al GENIUS Act dependerá de la capacidad que tengamos para adaptarnos y anticipar los retos que tenemos en frente. Tenemos los recursos y la posición para convertirnos en un actor relevante en la economía digital, pero el tiempo para actuar es limitado.
Lamentablemente esta carrera la empezamos mal al habernos ido de bruces al correr a firmar el Acuerdo Multilateral de Autoridades Competentes sobre el Marco de Reporte de Criptoactivos (CARF MCCAA) de la OCDE. No entiendo cuál era el apuro si todavía no tenemos una ley que regule los Activos Digitales. La regulación Europea de Activos Digitales conocida como MICA no es un buen ejemplo para la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías, tenemos que alinearnos con el GENIOUS ACT y la legislación norteamericana, no con Europa que es un continente que está en plena decadencia y que solo produce hiper regulación e impuestos confiscatorios. No en balde su crecimiento económico económico, en los últimos 25 años, no llega a un 1.5% anual y su capacidad de innovar es casi nula.
Es importantísimo que, para fin de este año a más tardar, contemos con una ley que regule los Activos Digitales, ya que en la revisión del GAFI se nos evaluara el cumplimiento con la Recomendación 15 que instruye a los países a regular a los proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV), exigiéndoles licencias, registro y medidas de debida diligencia. Todavía estamos a tiempo.
La transformación ya está en marcha. La pregunta no es si Panamá participará en esta nueva era tecnológica, sino qué papel decidirá desempeñar en ella, y llegar a ser un jugador importante hay que mirar hacia América del Norte y el GENIUS ACT, no hacia Europa y mucho menos hacia la OCDE.