Panamá, una política responsable

Archivo | La Estrella de Panamá
  • 27/01/2026 00:00

Independientemente de la posición política o la corriente que se represente, este enero de 2026 ha registrado para Panamá tres hechos que permiten evaluar en positivo la política exterior de la administración de José Raúl Mulino Quintero, considerando las actuales condiciones que vive el mundo... el hilo delicado por donde camina la paz.

Primero, para pocos dirigentes internacionales ha sido fácil transitar la ruptura histórica que desde Washington ha decidido dirigir el presidente Donald Trump. El mandatario norteamericano parece dispuesto a adelantarse a los cambios que anuncia el planeta, mediante un estilo poco ortodoxo en las relaciones internacionales, una política de choque que ha sacudido cimientos y reconsiderado valores, recuperando para su país un rol que hace mucho tiempo no se veía.

Bajo la premisa de “volver a hacer grande a Estados Unidos” y mas recientemente con el aforismo de: “Estados Unidos está de regreso” (un poco en el tono de Teddy Roosevelt), Trump presentó y mantiene reclamos al mundo sin atisbos de demagogia. “Queremos nuestro petróleo de vuelta” ha dicho en el caso de Venezuela y la comunidad internacional ha sido testigo de las medidas que han acompañado tal señalamiento. Mas recientemente se ha producido un revuelo en Europa con el caso de Groenlandia.

A la luz de sus acciones, Trump parece bastante distante de los mandatarios que dirigieron a esa nación en la post guerra y mas concretamente durante la guerra fría. El jefe de la Casa Blanca ha sido reiterativo en el caso del Canal de Panamá, excepto en su última intervención en una conferencia de prensa en Davos, donde se negó a abordar el tema, lo que no significa que lo haya borrado de su agenda.

En el mismo foro, Mulino Quintero ha sido invariable en la posición que presentó hace un año al secretario de Estado Marco Rubio, cuando visitó el Palacio de las Garzas:” el Canal es y será panameño”, una conquista que, mediante los tratados Torrijos Carter de 1977, consolidó nuestro Estado Nacional, y recuperó la soberanía y el Canal. ¿Es posible sostener una posición nacionalista, en contradicción con lo requerido por Estados Unidos y ser al mismo tiempo su aliado estratégico? Vale la pena evaluar ese hecho en las actuales circunstancias históricas, y en instantes en que el multilateralismo parece ser la única piedra a la que pueden aferrarse los países que juegan en la periferia de las superpotencias.

Mulino Quintero ha demostrado que mantener la dignidad y la conquista también es posible, porque aun cuando la diferencia prevalece, hace cinco días el secretario Marco Rubio le ha cursado invitación para que asista a la cumbre de jefes de Estados que se realizara en Florida, en diciembre de este año. Y este es el segundo hecho a destacar.

La invitación formulada por Marco Rubio a Mulino Quintero, además de logro diplomático, constituye una victoria política que demuestra que se puede mantener la amistad aun en medio de las diferencias. Mulino, ha sostenido y ratificado la alianza estratégica de su país con Washington, al tiempo que ha declarado recientemente en Davos que no teme a las presiones norteamericanas en torno al Canal de Panamá. ¿Pragmática y realista? Si, es posible que así pueda ser considerada la política de Mulino Quintero en este aspecto, pero, ante todo, responsable. No estamos jugando en cualquier cancha y menos contra cualquier equipo. Existen, concretamente, muchos otros aspectos en los que Panamá y Estados Unidos poseen convergencias inequívocas, lo que hace posible ser aliados, aunque estén presentes las diferencias.

Un tercer aspecto de gran relevancia comienza el miércoles de esta semana, cuando el presidente de la República Federativa de Brasil, Luis Inazio Lula Da Silva inaugure el II Foro CAF 2026. Ocho mandatarios de la región se reunirán en Ciudad de Panamá. Es resultado, pero no novedad. Desde el día uno de su gestión, Mulino Quintero anunció una política hacia la región latinoamericana, nuestro mercado natural. Además de Lula Da Silva estarán Rodrigo Paz Pereira, de Bolivia; José Antonio Kast, presidente electo de Chile; Gustavo Petro, presidente de Colombia, Daniel Noboa, presidente de Ecuador; Bernardo Arévalo de Guatemala, y Andrew Holness, primer ministro de Jamaica. Completan el foro diez ministros de relaciones exteriores, cinco viceministros, representantes de 22 organismos internacionales, dos primeras damas, 17 ministros de economía, 9 viceministros de economía y comercios e invitados especiales de Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Se trata de un evento que proyecta días progresistas para la región, que fortalece su capacidad de desarrollo, pero, sobre todo, que abre perspectivas para aquellos que en solitario solo ven muros.

Salvando el aislamiento y protagonismo discreto de los últimos gobiernos, Panamá es hoy un activo participante en la política de la región, para posicionar a América Latina y el Caribe en la economía de un mundo cada vez más globalizado.

* El autor es comunicador social