Panamá, una visión externa de nuestro país
- 21/04/2026 00:00
En Panamá muchas veces no valoramos lo que tenemos...Este es un fenómeno social difícil de explicar, pero evidente. Tendemos a ver nuestra realidad con más dureza de la que, en distintos casos, la perciben quienes nos observan desde afuera. Nos enfocamos en lo que falta, en lo que no funciona, y pocas veces en lo que sí hemos logrado construir.
Esa mirada, aunque puede partir de una crítica legítima, también puede convertirse en un obstáculo.
Esto no significa ignorar los problemas. Panamá tiene desafíos reales que requieren atención urgente, desde la gestión pública hasta temas sociales que afectan la vida cotidiana de miles de ciudadanos. Pero reconocer lo que sí funciona también es parte del camino para construir soluciones sostenibles.
En el último índice de democracia de The Economist, Panamá aparece como el #4 país de la región y el #44 global en un ranking que mide la calidad de la democracia de 200 países, lo cual nos coloca en una posición privilegiada, por encima de democracias como Brasil, Argentina, Colombia, Mexico, entre otros.
Es importante resaltar que nuestra democracia, en muchas ocasiones, es mal valorada incluso por nosotros mismos. Se repite el mismo fenómeno mencionado al inicio, nos inclinamos a subestimar nuestra propia realidad, mientras que desde afuera se observa con otros ojos. Quienes analizan y califican los sistemas políticos, no solo en la región, sino a nivel global, suelen reconocer avances y fortalezas que internamente, como país, pasamos por alto.
Valorar nuestra democracia no implica dejar de exigirle más. Implica, sobre todo, entender dónde estamos parados, reconocer lo que funciona y, a partir de ahí, construir con mayor claridad y responsabilidad el país que aspiramos ser.
Lo mismo ocurre cuando observamos otros indicadores internacionales. El índice de efectividad gubernamental del Banco Mundial, que se mide en una escala de -2.5 (gobernanza débil) a 2.5 (gobernanza fuerte), ubica a Panamá con un 0.25, posicionándolo como el #4 mejor de la región, por detrás de Chile, que lidera con 0.96.
En esa misma línea, el indicador de gobernanza del propio Banco Mundial sitúa a Panamá nuevamente en la posición regional #4, con 64.57 en una escala de 1 a 100. Estos datos reflejan que, aunque muchas decisiones gubernamentales no siempre son las más populares, en diversos casos han sido acertadas y han contribuido a sostener niveles de funcionamiento institucional que destacan en el contexto regional.
Aún tenemos mucho por mejorar, pero también debemos mirarnos con mayor profundidad y sentido de realidad. Entender que, con el esfuerzo y el trabajo de todos, el país avanza es primordial. Tal vez no con la rapidez ni la efectividad que muchos quisiéramos, pero sí dentro de un proceso en el que los resultados, aunque a veces no sean visibles a lo interno, están siendo evaluados y valorados desde afuera.
Esa mirada externa no debe ser el único parámetro, pero sí una referencia útil para dimensionar dónde estamos y hacia dónde podemos ir.
Reconocerlo no es un acto de conformismo, sino de entendimiento.
Debemos partir de una base objetiva positiva y construir, entre todos, un país más justo y con mayores oportunidades para el pueblo panameño.