Panamá y el constitucionalismo democrático
- 17/08/2026 00:00
En el 2012, gracias a organizaciones como Apadec y ciudadanos colaboradores, en Panamá, pudimos escuchar al catedrático Roberto Viciano Pastor, especialista en Derecho Constitucional, con amplia experiencia en procesos constituyentes de América Latina.
Uno de los aspectos que mayormente llamó la atención fue el tema de aquellos académicos constitucionalistas que, en América Latina, operaban contra el constitucionalismo democrático. Decía entonces Roberto Viciano: “Porque ustedes aquí tienen la ventaja de contar con algunos académicos muy destacados, prestigiosos y reconocidos internacionalmente que pueden ayudar en esa tarea de ir hacia un proceso constituyente, pero en otros países era raro. Era difícil encontrar a constitucionalistas que estuvieran en el lado de los ciudadanos. Era bastante fácil encontrar constitucionalistas que estaban asalariados por el poder o por los grandes grupos industriales para justificar que nunca debía hacerse una Asamblea Constituyente... Esa ausencia de acompañamiento de los procesos constituyentes de América Latina por parte de académicos ha llevado a que la ciudadanía haya tenido que asumir el rol que no cumplen los académicos, es decir, que debían haber cubierto los académicos. Y, por tanto, estamos en presencia de experiencias intuitivas, sin reflexión y estudios previos pero muy vinculados a lo que la gente percibe que no funciona bien...”.
Aquí, la mayoría o el sector más influyente de los “constitucionalistas” o “académicos” se han dedicado durante décadas a la tarea de “evitar un constitucionalismo democrático”. Las consecuencias de ello se están viendo más durante los años que corren del 2024 al 2026, cuando un plural número de seguidores de ese (llamémoslo así) constitucionalismo tradicional o conservador se ha manifestado por medios masivos de comunicación, sembrando confusión al omitir explicar en qué consiste el poder constituyente originario y en lugar de ello decir cosas como estas:
1. En Panamá una constituyente ya está regulada en la constitución y por lo tanto es obligatorio apegarse a la paralela;
2. Para hacer una constituyente ¿cuándo se pedirá primero permiso a los factores reales de poder?,
3. La constituyente no puede ser absoluta;
4. La constitución actual no es la de 1972. Es nueva porque en 1983 se reformó y desde entonces constitucionalistas de renombre dijeron que era nueva y, por lo tanto, ya no es militarista.
Podríamos seguir... pero el punto central es que ninguno valora algo tan sencillo como que el poder público solo emana del pueblo. Es decir, ni siquiera tocan el tema elemental: una constitución democrática debe ser creada por el poder constituyente originario y eso es constitucionalismo democrático, cosa que no ha ocurrido en Panamá durante el periodo que muchos llaman democracia, tras el colapso de la dictadura en 1989.
No pocos de los columnistas han citado a académicos tradicionalistas para fundamentar sus argumentos en artículos periodísticos. Así, por ejemplo, un político partidista ya ha escrito más de una vez: el profesor tal dijo... tal cosa. Recientemente, un vocero de los factores escribió defendiendo la paralela y citó a otros emblemáticos del constitucionalismo tradicional en Panamá.
Continuará....