Panamá y Venezuela: unidosen la adversidad

DpositPhotos
  • 07/07/2026 00:00

La semana anterior, mientras Panamá conmemora el bicentenario del histórico Congreso Anfictiónico de 1826, Venezuela enfrentó una de las tragedias más dolorosas de su historia reciente. Un devastador terremoto sorprendió al país en una fecha profundamente simbólica, cuando miles de familias disfrutaban del día feriado por el aniversario de la Batalla de Carabobo. En cuestión de segundos, la celebración dio paso al luto y el sufrimiento de todo un pueblo.

Ante el dolor, Panamá respondió con la rapidez, la solidaridad y la humanidad que caracterizan a nuestra gente. Instituciones del Estado, organismos de emergencia y cientos de ciudadanos unieron esfuerzos para brindar ayuda a quienes hoy enfrentan una situación profundamente dolorosa.

Sin importar ideologías o diferencias políticas, la respuesta fue una sola, tender la mano a quienes más lo necesitaban. Esa capacidad de actuar unidos es precisamente la esencia del sueño que inspiró a Simón Bolívar cuando convocó el Congreso Anfictiónico hace dos siglos.

Bolívar imaginó una América capaz de compartir intereses comunes, protegerse mutuamente y comprender que la fortaleza de una nación también depende de la fortaleza de sus vecinos. Quizás aquel gran proyecto político no alcanzó plenamente sus objetivos, pero su mayor legado permanece vigente cada vez que un pueblo latinoamericano acude en auxilio de otro.

Hoy Venezuela atraviesa horas difíciles. Ninguna ayuda puede borrar el dolor de quienes han perdido seres queridos y sus hogares. Sin embargo, sí podemos enviar un poderoso mensaje, no están solos.

Los panameños conocemos el valor de la solidaridad. Nuestra historia ha estado marcada por momentos en los que también recibimos apoyo internacional y aprendimos que la esperanza siempre encuentra aliados cuando existe voluntad de ayudar.

Pero estoy obligada a reconocer a quienes convierten la solidaridad en acción. Nuestros rescatistas, bomberos, paramédicos, miembros de los estamentos de seguridad y voluntarios representan el rostro más noble de Panamá. Hombres y mujeres que, sin conocer fronteras ni esperar reconocimiento, están dispuestos a poner en riesgo su propia vida con un solo propósito: salvar la de alguien más. Su valentía nos recuerda que el verdadero heroísmo no busca aplausos; simplemente responde al llamado del deber y de la humanidad.

Estoy segura de que el noble pueblo venezolano encontrará la fuerza para levantarse. Como el ave fénix, resurgirá con la dignidad y el espíritu de lucha que siempre lo han caracterizado. Esta tragedia también nos deja una enseñanza, el verdadero legado del Congreso Anfictiónico no se mide únicamente en los documentos que la historia conserva, sino en la capacidad de nuestras naciones para reconocerse como una gran familia americana. Como expresó el propio Libertador: “La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino.”

Que ese destino nos encuentre cada vez más unidos, dejando de lado nuestras diferencias para trabajar por el bienestar común de nuestros pueblos y demostrando que la solidaridad sigue siendo el puente más fuerte entre las naciones. Porque podremos vivir bajo distintas banderas, hablar con diferentes acentos o enfrentar realidades diversas, pero debemos seguir compartiendo un mismo camino, la construcción de una América más unida y humana.

Hoy más que nunca Panamá acompaña a Venezuela, ¡Fuerza Venezuela!

* La autora es ciudadana panameña