¿Por qué abandonan la escuela los estudiantes panameños?

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  • 24/10/2026 00:00

Durante los últimos años se ha notado un incremento en el abandono escolar por parte de los estudiantes. Son múltiples los factores que contribuyen a dejar la escuela por parte de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes. En todos los países del globo, se considera actualmente la educación como un derecho humano, como un medio de formarse integralmente como persona, desarrollar los valores de la ciudadanía, promover las competencias para desenvolverse en la sociedad y continuar sus estudios en los grados y niveles superiores del sistema educativo.

La condición de la educación como un derecho humano es una concepción que ha evolucionado con el tiempo. Primero, entre la edad antigua (3300 A.c. al 476 D.c.), pasando por la edad media y posterior a la edad moderna ( S.XV y XVIII D.c,), fue la prerrogativa de las clases sociales privilegiadas de recibir educación en desmedro de los sectores carenciados. Luego se convirtió en un derecho para toda la población, con la creación de los Estados nacionales (S.XIX y XX D.c), que organizan sistemas educativos oficiales y obligatorios para la población. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) establece la educación como un derecho de las personas, creando la enseñanza elemental como un nivel obligatorio y gratuito. El derecho a la educación es un avance importante en la cultura de la humanidad; sin embargo, también implica aprendizajes de calidad (Unesco), que desarrolla capacidades y la adquisición de competencias para vivir y trabajar. La efectividad de esta calidad se obtiene no solo por el derecho formal que posee el alumno, sino porque este asiste a la escuela con la frecuencia convenida para completar una trayectoria educativa.

La Constitución Política de la República de Panamá establece que la educación oficial es gratuita en todos los niveles preuniversitarios y, obligatoria, en el primer nivel de enseñanza o educación básica general (Cap. 5º, Art. 95). Por ello, abandonar esta educación sin finalizar su trayectoria, equivale a limitar las oportunidades que la sociedad pueda ofrecerle a su población. El derecho a la educación lleva implícita, también, la responsabilidad de la sociedad y el Estado para hacerla posible, creando las escuelas en sus comunidades con los recursos de aprendizaje educativos, que sirvan a la niñez y la adolescencia, asegurar el acceso a esas escuelas con la frecuencia establecida, la permanencia y aprendizajes en ellas.

En ALC, según la Unesco, en el 2024, alrededor del 36 % de los jóvenes no lograron completar la educación secundaria alta durante el período correspondiente. Chile logró la menor deserción (7%) y la más alta correspondió a Guatemala (57%). En Panamá, según datos de Unicef, de 2023, unos 117,799 potenciales estudiantes, entre 4 y 17 años, se encontraban fuera de la escuela. Es decir, un 12% de niñas, niños y adolescentes, no asistían a los centros educativos. La cantidad de personas de ese grupo etario que abandonaba sus estudios en preescolar, primaria, premedia y media, era de 9,943 alumnos.

La deserción escolar no es un problema solo de la educación, es un fenómeno familiar, económico, pedagógico e institucional. Los hogares más vulnerables son los más propensos a que sus hijos abandonen sus estudios (Cepal). Son factores causales importantes: la pobreza y la desigualdad, la responsabilidades de las familias en el apoyo escolar de sus hijos, las condiciones escolares (repetición, dificultades de los aprendizajes, uso de una lengua diferente a la materna, metodologías de enseñanza pasivas, ausentismo docente), personales y emocionales (desmotivación, baja autoestima escolar, ansiedad, acoso estudiantil, pérdida del interés por estudiar, edad-grado elevada), contexto social adverso (violencia, inseguridad, embarazo precoz, maternidad o paternidad responsable, trabajo infantil y juvenil, delincuencia, consumo de drogas, vinculación a grupos delictivos), condiciones territoriales (distancia del hogar a la escuela, transporte insuficiente, desigual acceso a los servicios públicos, condición de la infraestructura escolar).

La pandemia agravó la situación por el cierre prolongado de las escuelas (pérdida de aprendizajes, problemas emocionales, exposición al maltrato, trabajo infantil, ausentismo docente). El abandono escolar no se manifiesta siempre como un hecho repentino. Existen algunas señales que muestran las probabilidades, como: inasistencias frecuentes, bajas calificaciones, desmotivación, desvinculación transitoria.

Según la Cepal, el abandono escolar tiene efectos importantes sobre las condiciones económicas, sociales y familiares en el mediano y largo plazo. La familia que tiene mayores dificultades para acompañar a sus hijos en las tareas o deberes escolares, genera modelos en el hogar que pueden repetirse en sus hijos. Combatir el abandono escolar es una alternativa importante para la movilidad social de la niñez. El abandono significa para el país, pérdida del talento humano, extensión de la pobreza, reducción de las capacidades para la investigación y la innovación, disminución de la productividad y la competitividad,

Revertir este fenómeno implica conocer sus primeras manifestaciones detectando los síntomas antes que ocurra, establecer sistema de alertas tempranas, atender las necesidades básicas de estos estudiantes; promover cambios en el modelo escolar hacia escuelas más activas, más centradas en los estudiantes, vinculadas a la realidad, la vida y el trabajo; impulsando el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el acompañamiento socio emocional con tutorías y orientación. Para quienes hayan desertado, se recomienda: programas de reingreso con estrategias educativas flexibles, socialización, articulación de una educación para la vida y el trabajo productivo. Es importante cerrar el círculo virtuoso de la educación.

* El autor es docente e investigador