Puente de las Américas
- 13/04/2026 00:00
¡En un país que es llamado ¨puente del mundo, corazón del universo¨, el desarrollo multimodal debería ser una política de Estado!
Dentro del sistema multimodal de Panamá, el puente de las Américas, es una infraestructura estratégica e indispensable para el aprovechamiento de nuestra privilegiada ubicación geográfica como país de tránsito, logrando la interacción terrestre eficaz que impulsa la modernización del mercado nacional e internacional y fortalece nuestro posicionamiento como lideres del movimiento de carga en la región.
El puente de las Américas, estructura metálica con más de seis décadas de servicio, fue diseñada bajo criterios técnicos de su época muy distintos a los actuales, cuya función principal es unir la red vehicular de Este a Oeste y viceversa, fue construido sobre el Canal de Panamá, reemplazando el sistema de transbordadores o ferries (Presidente Amador y President Washington) que transportaban los vehículos de un lado hacia el otro. Tiene una longitud de más de 1,600 metros y altura de casi 120 metros promedio sobre el nivel del mar, cumpliendo metas, no solo para facilitar el tránsito vehicular, sino de unir las dos provincias de mayor crecimiento económico con el resto del interior. Esta obra fue construida por la empresa John F. Beasley Construction Company e inaugurada por el presidente Roberto F. Chiari y el gobernador de la Zona del Canal, Robert J. Fleming Jr, en 1962.
En la actualidad, la exploración de nuevas rutas vehiculares y el mantenimiento de la infraestructura existente, son los retos más importantes que tenemos como sociedad. Esto se evidenció recientemente en el accidente del camión cisterna, cuyos efectos alcanzaron a otros dos y un tanque de combustible en el área de La Boca, debajo del puente de las Américas, cuya concesionaria es Panama Oil Terminals S.A. (POTSA). Sus consecuencias al cerrar la vía fueron desastrosas para el comercio y la conectividad logística del país.
Recordemos que, entre las cláusulas del último contrato de este puente, las vigas longitudinales tenían que ser reemplazadas al igual que la capa de hormigón, trabajos que aún se encuentran pendientes. Sin embargo, debido a que estos materiales fueron ”utilizados para otros fines”, implicó una modificación al contrato original, reparando hasta donde fue posible, la superficie de ruedo, sin atender integralmente las necesidades reales del puente.
Otrora parte, esta estructura vehicular demanda la implementación inmediata de programas formales de mantenimiento; preventivo y correctivo. No obstante, el Ministerio de Obras Públicas en la actualidad, no dispone con la cuadrilla especializada con la que anteriormente contaba para la ejecución de estas labores. En este contexto, la Autoridad del Canal de Panamá ha licitado y adjudicado un contrato de consultoría para la evaluación técnica de ese puente.
Observamos positivamente que el accidente está bajo investigación de los organismos nacionales competentes, cuyos peritajes e investigaciones decidirán las responsabilidades del caso. En este sentido, nos llama la atención, la proximidad de esas instalaciones a las columnas y estructuras del puente, los reglamentos nacionales vigentes y regidos por la Autoridad Marítima de Panamá, disponen de una servidumbre necesaria en estos casos, minimizando los efectos a las estructuras en incidentes de este tipo.
La inspección visual no es suficiente. Se requiere una combinación de análisis estructurales y ensayos de materiales. Para esto contamos con especialistas idóneos, altamente calificados, expertos en estructuras, miembros de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (S.P.I.A.), la cual sirve como cuerpo consultivo del gobierno central, quienes junto a las instituciones técnicas nacionales acreditadas, que estarían a disposición de colaborar con las comisiones técnicas para el diagnóstico y supervisión de las posibles soluciones a este problema para la tranquilidad de todos los panameños, tal como lo han realizado en el pasado.
Finalmente, la revisión del estado del puente de las Américas es un reto y una oportunidad. El desarrollo técnico de la ingeniería y arquitectura de este país descansa en manos de profesionales idóneos, certificados por la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, en concordancia con la Ley 15 de 26 de enero de 1959, cuyas opiniones y criterios constituyen la base fundamental para que los gobernantes tomen las decisiones acertadas y enfrenten eficazmente los problemas nacionales.