¿Qué busca el Ejecutivo con la modificación al Código Penal?
- 27/02/2026 00:00
El uso de máscaras en las manifestaciones es un mecanismo de defensa de los manifestantes para ejercer su libertad de expresión sin miedo. En términos concretos los manifestantes “se cubren el rostro principalmente para evitar la identificación por parte de las autoridades, prevenir represalias laborales o sociales, y protegerse de gases lacrimógenos durante las protestas. También se usa como símbolo de anonimato, rebeldía contra el sistema o para proteger su identidad en entornos vigilados”.
En Panamá, el cubrirse el rostro durante las acciones de protestas va aparejado con la política represiva, de satanización y judicialización a la lucha social, a los dirigentes sociales. Manifestantes que se cubren el rostro con máscaras, pañuelos o franelas para evitar ser víctimas de represalias, persecución, allanamientos, torturas, cárcel, por parte de una fuerza pública concentrada en reprimir al pueblo y no en combatir la inseguridad y la delincuencia.
Contrario a ello, al aparato represor se le da carta abierta para que cubra su rostro. Psicólogos europeos han manifestado que una y otra vez se habla de excesos de violencia por parte de las fuerzas policíacas, sobre todo cuando no son identificables como individuos. El uso de máscaras protectoras, uniformes o armamento puede incentivar los ataques con violencia, si es que los policías sienten que no serán reconocidos ni identificados, y, por tanto, no serán llamados a rendir cuentas. Recientemente, en Estados Unidos, las operaciones policiales de los agentes del ICE se presentan con rostros ocultos de forma tan sistemática, una práctica que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) estadounidense considera importante para proteger a su personal del acoso en línea.
En Panamá se vive este atropello por parte de la fuerza pública, transgrediendo normas y derechos, y en algunos casos hiriendo y hasta causando la muerte de manifestantes y población (ver casos recientes en Darién y Bocas del Toro). Para ellos hay impunidad.
¿Qué buscan el Ejecutivo con la modificación al Código Penal? Con el proyecto de ley No. 8-26, pretenden propiciar el miedo, intimidar a todo aquel que lucha por sus derechos, mismos que ellos violentan, este es el objetivo de adicionar el artículo 169-A al Código Penal. “Quien durante una manifestación, protesta u otra concentración pública, utilice capuchas, pasamontañas, máscaras u otros medios destinados a ocultar total o parcialmente su rostro, con el propósito de provocar, realizar o incitar actos de violencia, intimidación u odio, será sancionado con pena de prisión de dos a cuatro años...”.
En realidad, este proyecto de ley es parte de la escalada de violaciones a los derechos humanos y las libertades democráticas por un régimen de intolerancia e incapaz de debatir las ideas y aceptar los disensos. Como menciona Suntracs en su comunicado: “Esta medida, precisamente, en estos momentos, es en verdad el anuncio de la reactivación del proyecto minero declarado inconstitucional por atentar contra la vida, la salud y el ambiente de los panameños y que pone en evidencia el doble discurso del dictadorzuelo, que en el caso de Panama Ports, dice ahora respetar los fallos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), a pesar de sus constantes ataques y amenazas al Órgano Judicial”.
El proyecto no sorprende, es parte del accionar de un gobierno vendepatria, repudiado abrumadoramente por el pueblo panameño, con nulo respaldo popular, tiene que recurrir al chantaje, la fuerza y la represión para sofocar el descontento generalizado ante los engaños y ausencia de respuestas a las grandes demandas sociales. En medio de tantas necesidades, no solo ha venido gastando cuantiosos recursos para armar los distintos estamentos de seguridad y aumentar el pie de fuerza, sino que ahora busca modificar el Código Penal para criminalizar la protesta social. Se trata de planes regresivos y represivos que conculcan derechos humanos, frente a esta embestida debemos tener claro que los derechos no se mendigan se defiende con valentía.