¿Quiénes perdieron?
- 06/11/2026 00:00
El fascismo, el autoritarismo, la discriminación y el guerrerismo jamás podrán triunfar en el mundo. Trump colocó al pueblo estadounidense en el abismo, producto de un insostenible costo de vida ante el aumento de los precios del combustible, fruto de su guerra con Irán, rechazada por millones de personas en su propio territorio; generalizada indignación contra la aplicación de las leyes de migración, una política policiaca de atropellos y represión, sustentada en una flagrante violación de derechos humanos y de pactos internacionales.
Dos elementos adicionales que gravitaron en el torneo fueron su incondicionalidad al Gobierno de Israel y el genocidio en Gaza, sumados al caso de Jeffrey Epstein. El hastío fue de tal magnitud que sus índices de aprobación cayeron incluso entre los votantes republicanos.
En el caso de la América Latina y El Caribe, de sus residentes en Estados Unidos, pesó la indignación frente a la política de agresión al principio de soberanía permanente de los pueblos sobre los recursos y sus territorios vulnerado por la política guerrerista de Trump; el retorno a la doctrina Monroe de considerar a América Latina su patio trasero; su alianza militar con los gobiernos sumisos de la región (Panamá es parte gracias a Mulino) que integran el llamado “Escudo de las Américas”; las amenazas y enfrentamientos permanentes con Cuba, México, Canadá, la acción contra Venezuela y el secuestro del presidente Maduro; su política de odio, racismo y arrogancia; las actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE); su intromisión en asuntos internos, incluyendo procesos electorales.
Panamá permanentemente ha estado bajo esta agresión, no solo en el tema del Canal, sino también a través del memorándum de entendimiento que coloca nuevamente la presencia militar y bases en nuestro país, la injerencia directa en asuntos internos del Estado panameño a través de quien actúa como procónsul Marco Rubio violentando la soberanía, todo ello bajo la complacencia y sumisión del gobierno de Mulino a los dictámenes norteamericanos.
Ninguna sorpresa en los resultados, Trump el gran perdedor de las elecciones intermedias. Aunque no apareció en la papeleta, antes del proceso decía que votar por los republicanos era votar por él, luego de la derrota quiso revertir la frase. En realidad, la población interpretó las elecciones como un referéndum sobre su gestión.
Tal como plantea Frenadeso: “Eso es lo que explica resultados inéditos, triunfo de mujeres, negros, jóvenes, musulmanes, propalestinos, llamados hispanos, originarios, y la pérdida o victorias pírricas de republicanos en sus antiguos bastiones”.
En Estados Unidos perdió Trump, perdieron lo peor de la ultraderecha, el fascismo y la oligarquía mundial, los gobiernos serviles, los aliados de Mulino. Realmente se trató de una derrota del fascismo y la ultraderecha continental. Sin mayorías legislativas, la agenda de Trump quedará reducida a lo que pueda imponer por decreto (aunque le queda el veto al Congreso). Con un partido republicano que empieza a mirar hacia la sucesión (trumpismo después de Trump), para tener oportunidad en las elecciones presidenciales. Sin embargo, debemos tener presente que Trump no actúa con sensatez, está herido ante la derrota, y puede conducir a la humanidad hacia escenarios más peligrosos, ya retorno a nuevos bombardeos contra Irán.