Recuperación de la memoria de mis primeros escritos

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  • 07/08/2026 00:00

“Para Nery Caballero en la UTP”. Ahora que para la inminente escritura de mis memorias literarias recién empiezo a recordar la publicación de mis primeros poemas y artículos en periódicos panameños cuando entraba a la Universidad de Panamá a estudiar la licenciatura y luego el profesorado en Inglés, me vienen a la mente diversas situaciones que me parece habrán de amenizar un poco estas anécdotas, que de otro modo podrían quedarse en frías alusiones de quien para esa época no era más que un joven aspirante a escritor, sin metas definidas, como suele ocurrir a los 17 años...

Y es que estos recuerdos que quiero ir recuperando antes de que el tiempo y la edad los hagan desaparecer por completo, de pronto han vuelto por sus fueros exigiéndome darles el sitio que merecen. Acaso por eso, he decidido que dicho libro en ciernes, el cual espero poder terminar de redactar este mismo año, lleve como título definitivo: Retrospecciones: memorias de ida y vuelta.

El año anterior había publicado una novelita, sin duda bastante cursi, construida al azar, sin mayor planificación. Soy Sagitario: nací un 11 de diciembre de 1944; y por un lado soy idealista, pero por el otro muy, muy obstinado. ¡Hasta la fecha!

La verdad es que en resumen aquél era un auténtico ejercicio de juvenil ingenuidad. Y hasta en su título era en extremo cursi: “Más fuerte que el pecado”. La publiqué por mi cuenta en Colón. Creo que la obrita nunca salió de esa ciudad, en donde nadie me dijo nada al respecto de su calidad o falta de ella. Hubo un silencio absoluto al respecto... Hasta que varios meses después recibí una carta de una desconocida profesora de Español del Colegio Abel Bravo. Yo acaba de graduarme del Colegio San José/La Salle.

En ella me decía lo siguiente: “Estimado joven Jaramillo Levi: He leído dos veces su breve novela. Le daré mi opinión sincera (que nadie me ha pedido), como profesora de Español y de Literatura Panameña que soy en el Colegio Abel Bravo.

Defectos:

Su obrita tiene 48 errores de ortografía pese a su evidente brevedad.

Redacta usted frases exageradamente largas y no maneja bien la puntuación.

Tiene la mala costumbre de repetir palabras que casi siempre deberían bastar dichas una sola vez.

Aciertos:

1. Pese a lo anterior, definitivamente usted sabe contar una historia y cómo impresionar al lector mediante anécdotas inesperadas pero creíbles...

2. Sus pocos personajes son, como dicen los críticos literarios: verosímiles; al grado de podernos identificar con ellos.

3. También es un acierto el hecho de que como narrador, sabe crear determinados estados de ánimo en los personajes.

Se trata de logros difíciles de sostener a lo largo de una misma obra; y usted, sorprendentemente, los ha dominado en su primer intento narrativo. ¡Se trata, por tanto, de un don maravilloso, ya sea natural o aprendido! Los defectos de redacción tienen remedio, joven Jaramillo Levi; proponiéndoselo. Los aciertos señalados son materia prima de un talento innato.

Siga escribiendo, leyendo a diario, como si no hubiera mañana. Usted está destinado a honrar esta patria nuestra con sus futuros libros, con su natural talento.

Profesora Rosario Encarnación Vda. de Fuentes.

Creo haber seguido, casi al pie de la letra, aquellos bien intencionados consejos. No volví a tratar de escribir una novela en muchísimos años; en cambio redacté cuatro obras de teatro, tres de las cuales fueron escenificadas; entre ellas La cápsula de cianuro, en el Teatro Nacional.

Las otras obras teatrales escritas en esa temprana época fueron: ¡Si la humanidad no pintara colores!, Gigoló y Alucinación, todas representadas en Panamá menos la última. En esa época yo formaba parte de un grupo de aficionados al teatro que estudiábamos con el cura español Ramón María Condomines.

Años más tarde, la escritura de cuentos y minicuentos, de poemas y ensayos, ocuparían –en ese mismo orden o a ratos simultáneamente– el grueso de mi tiempo y siguen haciéndolo, junto con otras ocupaciones durante muchos años, tales como haber sido profesor en secundaria durante cinco años y más adelante en diversas universidades de los Estados Unidos, México y Panamá; también como recalcitrante antólogo, promotor cultural y editor.

Mi último trabajo fijo habría de desempeñarlo como Coordinador de Difusión Cultural en la Universidad Tecnológica de Panamá (fundada hace 45 años por mi tío, el Dr. Víctor Levi Sasso), en donde también fui profesor en el “Diplomado en Creación Literaria” que ahí fundé en un ya lejano 2001, y que sigue existiendo... Laboré en la UTP durante 25 años consecutivos. Se me permitió crear tres premios literarios, el ya mencionado diplomado, e iniciar los primeros impulsos para la publicación de buenas obras literarias.

Hoy, a los 81, por razones de salud vivo en Querétaro, México en compañía de una de mis hijas mexicanas y me dedico fundamentalmente a escribir. Al cultivar a diario la memoria y la creatividad, de paso le hago difícil la existencia a los siniestros designios del olvido.

* El autor es escritor, profesor jubilado, promotor cultural y editor