Regresan los grandes circos: el presupuestario y el electoral

Archivo | La Estrella de Panamá
  • 20/08/2026 00:00

Precedidos por los prólogos de los semi circos de la elección de su nueva Junta Directiva que, entre tiras y aflojas, consumió todo el mes de junio y de la conformación de las comisiones, con la correspondiente “elección” de sus directivas, que consumieron el subsiguiente mes de julio, el pasado 1 de agosto, el supuesto a ser “el primer órgano del Estado”, por fin, comenzó a trabajar.

El primer tema, zarandeado tantas veces, sin que nada positivo pueda acreditarse como resultado, fue el mamotreto del Reglamento del Régimen Interno. Ningún privilegio ni ninguna canonjía de las muchas que ya tienen fue siquiera arañada y, para colmo, sin mayores protestas, se les ha agregado “la promoción y gerencia de proyectos” por los diputados en sus circuitos, o sea, la vuelta, con nuevo ropaje, a “la desvergüenza de las partidas circuitales”, curiosamente introducidas en la víspera con el claro propósito de negociarlas durante la consideración del proyecto del Presupuesto General del Estado para el año 2027.

La discusión del proyecto del Presupuesto, anunciado y presentado con gran fanfarria publicitaria por el MEF será, ya comenzó a serlo, el principal escenario y el tinglado del consabido espectáculo anual de la “absurda ronda de las vistas presupuestarias”, en las que los mismos ministros y directores de las entidades que participaron en las que previamente celebró el Órgano Ejecutivo y que aprobaron el proyecto en el Consejo de Gabinete, volverán a presentar “sus cartas al Niño Dios”.

En esas vistas, ordenadas por el artículo 269 de la Constitución, también debió haber participado la Comisión de Presupuesto de la Asamblea. Esa norma, sensatamente, fue concebida, precisamente, para evitar duplicaciones y abreviar el proceso de la aprobación del Presupuesto; pero ni el Ejecutivo ni la Asamblea la cumplen y no porque la desconozcan, sino porque a ambos les conviene el entretenimiento para distraer temporalmente a la ciudadanía. Al final, como ha ocurrido en los años precedentes, bajo la mesa y en los consabidos “cuartitos de negociación” se transarán los fondos públicos para satisfacer conveniencias particulares y circunstanciales. Pero allí no quedarán las cosas, también como ha ocurrido reiteradamente, no bien se haya aprobado el mamotreto resultante, comenzarán “otras negociaciones” para los traslados de partidas en los que se sacrificarán, como ha quedado fehacientemente demostrado con los manejos de trastienda de las partidas educativas, inversiones prioritarias para sustituirlas por ambiciones y apetitos particulares.

El segundo circo mayor, tendrá como escenario el debate el proyecto de las reformas electorales, próximo a ser presentado por los triunviros electorales. Este no es anual, sino que sube a escena después de cada torneo electoral, bajo la cacareada premisa de que, con este ejercicio, tan costoso como inútil, “se corregirán las falencias detectadas y se fortalecerá nuestra democracia”. Ni una ni otra cosa pueden acreditarse como resultados. Nuestras elecciones siguen siendo un reiterado ejercicio de acomodos y repartición de prebendas en las que se sigue burlando la voluntad de la mayoría de la nación.

Las elecciones tuvieron lugar hace ahora 2 años y 3 meses. De ellas, entre otros, son saldos identificables: 1) La elección de un gobierno carente de representatividad. Mientras no se establezca la segunda vuelta, esa será cada vez menor y si para las próximas elecciones concurren, como todo apunta, 10 u 11 partidos, bien podría suceder que un 15% de los votos valgan para encumbrar al nuevo gobierno. 2) Los partidos fueron premiados con más de 100 millones en subsidios electorales, mientras miles de niños y niñas padecen hambre y desnutrición. 3) La continuidad del refugio del PARLACEN. 4) El amañado sistema de la elección por el perverso mecanismo de los residuos. 5) El patrocinio de los caciquismos locales y el clientelismo.

El proyecto que, como primera medida y antes de ser presentado debieron haber publicado los magistrados, no mejorará y ni siquiera abordará esos aspectos. El nuevo circo será animado por otro aparente nuevo libreto, pensado y concebido para que todo siga igual. En estas circunstancias, habida cuenta de que para nada es urgente su discusión cuando todavía faltan más de 2 años para la apertura del proceso electoral, lo conveniente y saludable es que se posponga su presentación; que se lo divulgue ampliamente y que se ausculte la opinión pública, para que responda, no a las aspiraciones de los partidos, sino a las del pueblo, el único y auténtico titular de la soberanía y “Tribunal Supremo Electoral”.

* El autor es abogado