Reminiscencias de tiempos borrascosos en el sector agropecuario

Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
  • 16/04/2026 00:00

El lunes 9 de marzo de 2020 se detectó en la República de Panamá el primer caso de una persona contagiada con el virus SARS-CoV-2 (COVID-19), coronavirus. Desde ese momento, el país y el mundo han sufrido una catástrofe que ha convulsionado los cimientos de la sociedad y la especie humana. El resto es historia conocida y los que pudieron sobrevivir para contar las experiencias ajenas y en carne propia.

Para esa fecha nos encontrábamos en la etapa final de redacción y revisión de nuestra obra: La agricultura en Panamá: aproximación, evolución, desarrollo y perspectivas, donde hacemos un intento de plasmar ese recorrido que ha atravesado el sector agropecuario en nuestro país a lo largo de los años. Esfuerzo que generaciones posteriores tendrán la responsabilidad de emitir su juicio, veredicto y ampliarlo evaluando el contenido.

Luego de la explicación anterior y la aparición del COVID, es necesario exponer ante los amables lectores —muchos no recordarán o tendrán amnesia parcial— momentos difíciles que sufrió la patria por el surgimiento de esta pandemia y los turbulentos años que se vivió en las décadas del 70, 80, parte de los 90, donde el sector agropecuario panameño sufrió embates y combates.

Se hizo frente a profundas transformaciones y los famosos programas de ajuste estructural: Plan Ford, las IFIS, el FMI, los SAL I y II (Structural Adjustment Loans, por las siglas en inglés), o los PAE (Programas de Ajuste Estructural), el Documento de Santa Fe, modelo neoliberal y medidas de shock, como demás instrumentos económicos, políticos y sociales.

Son dos sucesos históricos: golpe militar del 68 y la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989, aparte de otros episodios que jalonan y marcan el horizonte del país durante estos periodos, materia de análisis y orientación de estudiosos y versados, que no es el caso central de este artículo.

Mencionamos estos aspectos, incluidos en la obra indicada y que hoy hacemos referencia a muchos temas allí plasmados que cobran vigencia o la historia rebasó, pero una gran mayoría de panameños asumió y superó esos grandes cataclismos que enfrentó sectores populares, fuerzas progresistas, empresarios consecuentes, agricultores, productores y campesinos, ante la exigencia nacional y foránea con dichos programas impuestos por los organismos financieros internacionales.

Reiteramos ese firme compromiso con la historia, pues, como algunos han dicho, se puede estar en la historia o con la historia, pero nunca estar contra la historia. Es impostergable rememorar ciertas situaciones que acontecieron esos días tumultuosos, hacer “reminiscencias” e indicar el panorama en que ocurrían contextos de la más variada índole.

Señalaremos algunas condiciones y fenómenos que ocurrieron aquellos días y se repiten, bajo ciertas circunstancias; caso biocombustible de Campos de Pesé en aquel momento y ahora con el bioetanol E-10, al igual que el Sistema de Riego Remigio Rojas y su inauguración reciente; lo mismo acerca de las luchas históricas del banano y los eventos que sucedieron en Bocas del Toro. Como observamos, hay una caracterización de muchos episodios que el tiempo caprichoso irónicamente reproduce, adquiriendo contrastes diferentes, singulares, importantes.

Entonces repetiremos velozmente, de manera fugaz y sin mayores detalles, deshojando los pétalos del calendario como el viento arroja las ramas y las hojas, coyunturas particulares en el escenario agropecuario nacional, tales: particularidades de COFINA (no muy grata recordación), DINAMA, luego ENDEMA, EFEBMAC, MACHESA, Corporación Azucarera La Victoria (ingenios estatales), asentamientos campesinos, UPEB, COMUNBANA, COBANA y COBAPA, guerra del banano, ENASEM, Corporación para el Desarrollo Integral del Bayano, Corporación para el Desarrollo Integral del Atlántico.

La lista continúa: Cítricos de Chiriquí, Empresa de Palma Aceitera en Barú, las luchas intestinas en las bananeras hasta COOSEMUPAR, MULTIFER, Proyecto de Desarrollo de Coclesito —que ha sobrevivido bajo ciertas características—, Proyecto de Desarrollo Integral del Darién (PRODAR), DRI GUAYMÍ, Proyecto del Sur de Soná, privatización o nacionalización del IRHE, INTEL, RENARE (una dirección del MIDA), luego creación INRENARE, ANAM y hoy Ministerio de Ambiente.

Fueron ciertas labores, empresas, varios elementos que se transformaron, adquirieron otra estructura, readecuaron o desaparecieron, transmutaron. Se establece el MIDA, IDIAP, BDA, ISA y las anteriores mencionadas. Algunas de estas instituciones sobrevivieron con el tiempo, se reconvirtieron y a duras penas se mantuvo el IDIAP, IMA, ISA y ahora, con las transformaciones del BDA, marcaron un hito en esos instantes de convulsión.

Recordar —para algunos este proceso es difícil— los estudiosos del carrusel de la existencia, tener presente, reiterando: el fin de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, la coexistencia pacífica, la perestroika, el glásnost, documentos de Santa Fe, los SAL (mencionados), las recetas aplicadas por el FMI a los países de América Latina, el Consenso de Washington, el Grupo de los 7, Davos con los países industrializados, Fukuyama y el fin de la historia, demás plataformas de hegemonía y control mundial.

Evocar resumiendo la pág. 234 de nuestro libro: “Falta hacer una separación de los tejidos estructurales de la época y asumir con valentía y tener autocrítica, todos los actores, algunos ya fallecidos, pero quedaron sus actuaciones, protagonistas vivos para explicar, sin ambigüedades, las acciones realizadas”.

Así es la praxis y dialéctica.

*El autor es ingeniero agrónomo