Rompiendo barreras: el 30% de mujeres en juntas directivas sí es posible

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  • 27/03/2026 00:00

En 2018, desde la Asociación Directoras de Panamá (ADP), impulsamos un estudio riguroso para medir la realidad de nuestras juntas directivas. Lo hicimos con una convicción clara: lo que no se mide, no se gestiona; y lo que no se gestiona, no cambia.

Hoy, al presentar los resultados del Octavo Estudio de Cumplimiento de la Ley 56 de 2017, los datos nos muestran una realidad de marcados contrastes. Hay avances que celebrar, pero la lentitud del progreso es un llamado a la acción urgente para todo el ecosistema empresarial de Panamá.

Radiografía de un avance que nos exige mayor velocidad: Al cierre de 2025, la participación promedio de mujeres en juntas directivas llegó al 25.57%. Ha sido un salto desde el 14.57% de 2018. El plazo legal para el mínimo del 30% de mujeres en las juntas directivas venció en julio de 2020. Al contrastar estas cifras con el espíritu y el mandato de la Ley 56, la profundidad de la brecha es evidente. Seis años después, solo 47.14% de las entidades cumple.

Hallazgos que nos obligan a reflexionar: El sector privado anda en 47.41%, pero el público se queda atrás con 43.33%. Es evidente la brecha de cumplimiento. Esta diferencia nos recuerda que la equidad requiere un esfuerzo transversal y coordinado entre todas las esferas de decisión del país. No podemos hablar de éxito pleno cuando más de la mitad de nuestras instituciones aún no alcanzan la meta mínima establecida por ley.

La cifra más preocupante es la caída al 10.13% de mujeres al frente de las juntas. El porcentaje de mujeres que presiden juntas directivas disminuyó del 10.41% al 10.13%. Esta cifra es un recordatorio crítico: no basta con ganar un espacio en la mesa; el verdadero desafío estructural está en derribar las barreras que aún limitan el acceso de las mujeres a las posiciones de mayor jerarquía y mando.

En medio de este panorama, es inspirador observar sectores que ya operan por encima de la meta legal. Las entidades autorreguladas (37.04%), los reguladores (35.00%) y las casas de valores (34.26%) están demostrando que el talento femenino calificado está disponible y que, con voluntad institucional, superar el 30% no solo es posible, sino beneficioso.

A menudo escuchamos el mito de que “no hay mujeres preparadas” para estas posiciones, pero la realidad que vivimos en la ADP dicta lo contrario: el talento femenino calificado sobra, lo que falta es intencionalidad en los procesos de sucesión y selección.

Como empresaria y miembro de juntas directivas, sé que la diversidad en decisiones no es “cuota” ni “gentileza” corporativa. La inclusión de mujeres calificadas en las juntas directivas es un imperativo de excelencia que eleva la calidad de la gobernanza, potencia la sostenibilidad y fortalece la competitividad de nuestras organizaciones. En el Panamá de 2026, las perspectivas femeninas son clave para la sostenibilidad. La evidencia es contundente: una gobernanza más diversa no solo aporta un valor diferencial a las empresas, sino que es el motor necesario para construir instituciones más sólidas y preparadas para responder a los desafíos de desarrollo que Panamá demanda.

La verdadera transformación ocurrirá cuando cada CEO y cada miembro de junta entienda que la diversidad no es un riesgo que se gestiona, sino una ventaja estratégica que se busca activamente para elevar el estándar de excelencia. ¿Cuánto tiempo más vamos a postergar el cambio que Panamá necesita? ¿Qué paso concreto dará tu organización hoy para cerrar esta brecha?

* La autora es vicepresidenta Asociación Directoras de Panamá (ADP)