¡Sálvese quien pueda...! ¿Qué paso con los aranceles en el sector agropecuario?

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  • 05/03/2026 00:00

Un conocido locutor de épocas pretéritas emitía su conocido grito en el último intento del naufragio de una suerte incierta sobre un juego de azar. No quisiera pensar como aquel personaje de grata recordación cuando expresaba, a viva voz, el esfuerzo final para llevar la fortuna a los hogares panameños. Y ese destino no lo deseo para nuestro siempre bien ponderado sector agropecuario, el campo que genera alimentos y quienes hacen producir la tierra: permanentes y aguerridos productores, agricultores y campesinos nacionales.

No hay que ser alarmistas ni pecar en ingenuidades. Tener claros los conceptos y criterios en cuanto a estos temas, aunque el panorama se torne sombrío y se presenten negros nubarrones en el horizonte.

El tercer mes del 2026 ya está corriendo. En medio de tantas batallas y sucesos nacionales e internacionales, tales como: corrupción, desempleo, inseguridad, mina de Donoso, embalse multipropósito de Río Indio, situación de los puertos de Balboa y Cristóbal, Ley de Biocombustibles, reforma a la Ley Orgánica de Educación, modificación a la Ley de Carrera Administrativa y leyes especiales.

Prosigue el drama: situación de los albergues del Senniaf, Mides y renuncia de su directora, juicio final y condena en el caso Odebrecht, problemática del agua en el país, renuncias del viceministro del MIDA, un director regional en Chiriquí y el gerente de Mercados Nacionales de la Cadena de Frío. Ahora el problema del Medio Oriente, los ataques de E.U.A. e Israel a Irán. Mucho más en la cartelera cinematográfica. Alguien jocosamente expresó: comprar el popcorn, ir viendo las secuencias y episodios de cada película o novela.

Los acontecimientos no son para celebrar. Un torbellino de emociones y tragicomedias que pueden ser personificadas, dignas de las fábulas de Esopo. Una de ellas, que pareciera sin la importancia ni la trascendencia para un amplio margen de la población, es lo concerniente a la utilización y vigencia de los aranceles de importación para los productos agrícolas y pecuarios, dentro del Tratado de Promoción Comercial (TPC) entre Panamá y Estados Unidos.

Es un largo proceso. Tratado que fue negociado con E.U.A.; algunos interpretan que no fue de la mejor manera. Se dio un período de adecuación (agenda complementaria); ciertos productores hicieron esfuerzos, otros pensaron que los gobiernos de turno iban a solucionar problemas, pero no se realizaron las mejores acciones. Pasó el tiempo y llegó la cuenta regresiva. Ahora estamos entrando a la cueva de Platón, valga el símil, guardando su correspondiente proporción o parangón. Lo demás es historia.

A partir de enero de 2026 llegó el sálvese quien pueda para algunos rubros agrícolas sensitivos. Como manifestamos, vamos transcurriendo el tercer mes y el arancel cero para ciertos productos va llegando a su fin. Según fuentes norteamericanas, no hay nada que renegociar; lo pactado ya está acordado y hay que cumplirlo. Los rubros que ya ingresaron en el túnel del tiempo sin regreso son: maíz, carne bovina deshuesada, concentrado de tomate, carne de cerdo, leche fluida. Continuarán en los siguientes años otros rubros en su desgravación hasta llegar a cero. Marcha inexorable e inevitable, salvo un precedente, impronta impredecible demasiado extraordinaria.

Una inmensa mayoría, no todos, conocen de los grandes y enormes subsidios que la industria y el establishment norteamericano le suministra a sus farmers, aumentando cada año el paquete de ayuda, lo cual nos impide competir en calidad, precio y cantidad, específicamente para el maíz, aparte de la tecnología aplicada en el cordón o cinturón maicero (Corn Belt).

Varios entendidos señalan que probablemente el mercado interno para consumo humano, caso tortillas, chicheme, torrejas de maíz nuevo, empanadas y otros derivados del maíz, pueda sobreponerse ante la embestida. También observar el impacto como pienso y raciones de aves y puercos. Muchos coinciden en que es posible que el escenario para los productores de aves y cerdos, así como ganaderos, ante la presencia de un arancel cero, puedan tener la posibilidad de obtener la materia del maíz a precios razonables y competitivos, disminuir costos de producción, permitiendo la oportunidad para hacerle frente a la asimetría que representa la industria norteamericana y los grandes subsidios que ya hemos expresado.

En los casos de la carne deshuesada y concentrado de tomate, los expertos aducen que es difícil hacerle frente a esta competencia, por las razones arriba expuestas. Somos un mercado pequeño; horas luz en nuestro trópico; niveles de producción que no representan atractivos para la exportación y otras razones.

Mientras la sucesión cronológica continúa en los dos próximos años, con la leche en polvo, o sea 2027; con los quesos en 2028; los cuartos traseros de pollo para el 2028; y en el 2031 le corresponde al arroz. Quizás, sin subterfugios o ambigüedades, aplicar algunas medidas de salvaguardas agrícolas y controles fito y zoosanitarios, normas técnicas y sanitarias, contingentes ordinarios y por desabastecimiento, cadenas agroalimentarias y acuerdos competitivos, licencias por contingentes cumpliendo límites, trazabilidad, buscar nuevos mercados, diversificar. La velocidad de las etapas secuenciales no detiene su marcha vertiginosa. Ojalá la capacidad técnica, determinación, decisiones inteligentes y voluntad política pongan a prueba la consistencia y fortalecimiento de la nación. Olvidar la exclamación angustiosa del sorteo y luchar por el sector.

* El autor es ingeniero agrónomo