Sin interés en resolver los problemas del pueblo

Richard Bonilla | La Estrella de Panamá
  • 05/03/2026 00:00

Sin resolverse los problemas del pueblo humilde y trabajador. Ningun Gobierno, ni el actual, ha estado interesado en dar respuesta a las grandes necesidades de la población. Al contrario, los acuciantes problemas del país se agudizan.

El desempleo es alarmante, la informalidad y los bajos salarios, pese a ello en Panamá no existe ningún tipo de apoyo a las personas desempleadas y subempleadas y a sus familias; tampoco una política de generación de empleo digno y salario justo, por el contrario, buscan flexibilizar cada vez más las normas laborales.

El impacto del desempleo se extiende más allá de los individuos y las familias, a las comunidades y los barrios, expresándose en pobreza, viviendas inadecuadas y de baja calidad, escuelas con inadecuadas condiciones, pocas actividades recreativas, acceso restringido a servicios y transporte público, y oportunidades limitadas de empleo que conllevan a exclusión social, económica y política.

En este contexto de precariedad laboral las mujeres son las más vulnerables. Esta situación explica el empecinamiento de Mulino en destruir las organizaciones sindicales, al igual que en Argentina pretende modificar el Código de Trabajo en la vía de cercenar derechos laborales y sindicales.

Otro grave problema es lo que sucede en el sector educativo. Basta ver lo sucedido al inicio del año escolar, cientos de padres de familias preocupados por no tener dinero para solventar las compras de uniformes, útiles y libros escolares, menos para proporcionarles meriendas saludables como aconsejan los nutricionistas. Escuelas literalmente destrozadas, sin agua potable ni luz. La prioridad parece estar nuevamente en comprar computadoras, que no es que no sean necesarias, pero el equipo no funciona sin luz, sin internet y sin software, tanto en colegios como en las casas.

Mientras tanto educadores y estudiantes arriesgan su vida en áreas de difícil acceso y sigue la persecución y despido de docentes que se manifestaron contra la ley 462. La educación pública está en el olvido, con baja ejecución presupuestaria, precarizada. Nuestros niños y jóvenes aprenden en condiciones indignas, mientras se sigue favoreciendo a sectores privilegiados. Encima de este caos, directores que piden certificar la identidad afrodescendiente, y una ministra de educación que dicen que “hay unos niveles de afro que no son hasta saludables”. Este es el proceder del gobierno empresarial, de nadie más.

Que decir del tema del acceso a agua potable, miles de panameños están siendo afectados ante la falta de respuestas concretas del Gobierno. En materia de salud, la situación no cambia, se incrementan los problemas: falta de medicamentos, deterioro de las instalaciones de salud, falta de insumos e instrumental quirúrgico, carencia de personal, rezago abismal en la atención. Pero las prioridades del gobierno es la minería, embalses de río Indio, la venta de la patria, cumplir las directrices de Trump.

En realidad, este pueblo está cansado y sin confianza en sus instituciones, donde la corrupción, la impunidad y el desinterés por el bien común privan. Harto del autoritarismo de Mulino y su gabinete. Harto de la ineficacia e incapacidad para administrar lo público, Ministros y directores que renuncian, se fueron los directores del Senniaf y del Idaan, sin ser investigados, juzgados y condenados. Por algo Mulino está en el penúltimo puesto de aceptación entre los presidentes de la Región.

Lo último, aumentó el precio del combustible producto del conflicto bélico y por la especulación de las distribuidoras; con ello la espiral alcista de los precios de los bienes y servicios. Y otra cosa, Mulino se va otra vez de viaje, viaje número 22, esta vez a Florida. El pueblo panameño exige transparencia frente a los acuerdos que asuma, no puede comprometer nuestro país en la carrera armamentista que lleva adelante Trump, ni poner en riesgo la vida de los panameños.

*Conusi-Frenadeso