Sin purismos hacia la Presidencia: la madurez política de Lombana
- 22/09/2026 00:00
El pragmatismo político suele ser un trago amargo para el idealista, pero es la herramienta fundamental del estadista. Para transformar un país sumido en el estancamiento institucional y económico, las buenas intenciones no bastan; se requiere llegar al poder. Y en el terreno real de la política panameña, la pureza doctrinaria raras veces suma las mayorías necesarias para gobernar.
La reciente reunión entre Ricardo Lombana y Ricardo Martinelli debe leerse bajo este prisma: no como una claudicación ética, sino como un acto de pragmatismo estratégico indispensable para quien aspira a la Presidencia de la República.
Tratar de arreglar Panamá tiene un costo elevado. Exige paciencia, cálculo y la madurez suficiente para entender que gobernar implica dialogar con todos los actores que mueven los hilos del tablero nacional, nos guste o no. Martinelli, más allá de los juicios y controversias que lo rodean, representa una fuerza política e infraestructura electoral insoslayable.
Pretender ignorarlo o gobernar de espaldas a la realidad política del país es una ilusión infantil que solo garantiza la irrelevancia en las urnas. Lombana comprende que el camino a la Presidencia exige respirar hondo, tragar “sapos” y sentarse a las mesas donde se definen las correlaciones de fuerza.
Quien pretende liderar un proyecto de Estado no puede permitirse el lujo del aislamiento ni el atrincheramiento moral. La gobernabilidad futura se construye desde la negociación presente; romper la parálisis exige puentes, no muros. Acusar este acercamiento de incoherencia es desconocer la naturaleza del poder. Gobernar un país exhausto requiere pragmatismo antes que dogmatismo.
La reunión no convalida el pasado de su interlocutor; valida, en cambio, la madurez de un líder que entiende que para transformar la realidad primero hay que alcanzar el timón, y que para lograrlo, la diplomacia política no es una opción, sino un imperativo categórico.
Lombana no ha vendido su discurso; ha demostrado que entiende lo que se necesita para pasar de la pancarta de protesta a la banda presidencial.