Soldados de alquiler
- 05/08/2026 00:00
Los anuncios son muy atractivos e invitan a un tipo novedoso de aventura. Se alude a condiciones físicas, mentales y se entusiasma con salarios altos, giras y un conjunto de beneficios que cautivan la atención para envolverse en una atmósfera de prosperidad que pocas veces se ofrece y que atraen a diferentes interesados. Lo que no se dice es que el destino de esta excitante invitación es la guerra que sostienen Rusia y Ucrania desde 2022.
La promoción rusa expone frases como “Tú eres un macho. Compórtate como tal”. Según algunos textos colgados en YouTube se “Apuntan a civiles con trabajos comunes (guardias de seguridad, taxistas, entrenadores de gimnasio) incitándolos a dejar esos empleos para ‘convertirse en los defensores con los que siempre soñaron’ vistiendo el uniforme militar”. Se convoca, sobre todo a personal de reserva, a civiles y sobre todo a extranjeros.
Este reclutamiento ha tenido un amplio resultado en que ciudadanos cubanos, colombianos, nepalíes, somalíes, africanos y de otras nacionalidades, llegan a una cantidad de alrededor de veinte mil unidades. Ellos, además de tener la promesa de la nacionalidad rusa, una vez que llegan al país mediante facilidades migratorias, reciben un rápido entrenamiento y son enviados luego al frente de batalla.
Desde el punto de vista ucraniano, las ofertas no son muy diferentes. El Centro para el Reclutamiento para Extranjeros de Ucrania o la Legión Internacional para la Defensa de Ucrania publican mensajes a través de convocatorias en redes como Tik Tok, Instagram y WhatsApp y se dirigen a latinoamericanos y españoles para que se inscriban. Las ofertas incluyen salarios que pueden llegar hasta cuatro mil quinientos dólares.
Es necesario contextualizar estos ofrecimientos, pues, según los centros de inteligencia internacional, en Rusia se estima que ha muerto una cantidad que va entre 325,000 y 450,000 soldados y una cifra que alcanza 1.4 millones de efectivos, entre heridos y desaparecidos. Mientras tanto, en Ucrania se considera igualmente que las fuerzas militares tienen entre 525,000 y 625,000 pérdidas, que incluyen fallecidos, heridos y desaparecidos en combate.
Quizás muchos desconocen estos registros estadísticos y por esa razón, cuando llegaron las campañas publicitarias a Panamá, no se notó que eran como “cantos de sirenas” y hubo entusiasmo. Tanto, que varias personas viajaron para enrolarse en una u otra opción. Estos candidatos a mercenarios se involucraron en el conflicto y algunos, al parecer, han muerto y otros, piden su repatriación al darse cuenta que son carne de cañón.
Entonces, es cuando se ha hecho público este proceso de panameños implicados en un conflicto que nada tiene que ver con Panamá y que geográficamente se encuentra muy lejos y es tan encarnizado, que no logra disminuir su intensidad brutal para cernir a ambas poblaciones en la desgracia. Toda una tecnología se ha estrenado para hacer más cruel esta guerra, que abre viejas heridas en Europa y que adquiere implicaciones y alcances globales.
El problema de quienes han desaparecido en la intensidad de los combates, son prisioneros o aquellos a los que se le dificulta el regreso al país por diferentes razones, ha obligado al Estado panameño a iniciar contactos en la esfera diplomática para conocer la situación de los afectados. La condición específica de cada caso, por lo general no documentado, hace complicada cualquier negociación, incluso extraer una base de datos para saber más de esto.
Es necesario apuntar que en estas actividades también han actuado bandas de traficantes, personas, que se han aprovechado de las necesidades y el poco conocimiento de los interesados en la propaganda que se divulgó en las redes sociales y por todo tipo de medios. Este es el verdadero panorama de este fenómeno que con toda probabilidad empezó como una invitación a la aventura.
Es necesario que se tomen las medidas de prevención hacia este y todo tipo de tráfico de mujeres, niños, de obreros y de diferentes tipos de personas que pueden estar en el borde de un precipicio sin fondo por la acción de criminales inescrupulosos que merodean este istmo.