Trump hacia el fracaso: ¿se dejará arrastrar Mulino?
- 28/01/2026 00:00
Si algo ha sido característico de los actuales jerarcas gubernamentales liderizados por el presidente Mulino, ha sido su particular sometimiento a la política de los actuales regentes del gobierno de EUA. Esto ha sido evidente al seguir dictámenes de acatamiento al imperativo de aislarnos de las relaciones estratégicas comerciales con China; al permitir que el ejército de ese estado imperial entre y salga de Panamá como “Pedro por su casa”, al imponerle al pueblo trabajador una ley de seguro social alineada a los intereses de las corporaciones financieras norteamericanas y también, al insistir en pasarle por encima al interés nacional y popular-que incluye el irrespeto al fallo de la Corte Suprema de Justicia panameño de 2023 frente al contrato minero-permitiendo que la empresa First Quantum haga negocios pingües con nuestros minerales, aun estando “cerrada” y peor, pretender reabrirla para que siga haciendo esto mismo por varias décadas más, en perjuicio de nuestro más valioso recurso natural, el agua.
El alineamiento de nuestro país en favor del interés geopolítico de este estado imperial, no obstante, tiene grandes amenazas, más allá de la vulneración de nuestra soberanía territorial, política, ecológica, sanitaria o económica. Esta amenaza tiene la particularidad de que se nos está hipotecando a los panameños nuestro desarrollo, en aras de una apuesta económica y política, la del trumpismo, que nació orientada hacia el fracaso.
El presidente Mulino, parece estar altamente regocijado cada vez que lo llaman para que le haga los mandados a los ocupantes actuales de la administración de la casa blanca. Ya le estarán encomendando una nueva asignación, en la próxima Cumbre de Jefes de Estado que se celebrará en Florida, este año con la esperanza estéril de que siga “fortaleciendo el diálogo bilateral entre Panamá y Estados Unidos” (La Estrella de Panamá, 21/01/2026).
Parece evidente que el señor Mulino y sus seguidores, no leen-o no les interesa leer-los signos de los tiempos, cosa que debe hacer todo estadista que tiene a su pueblo en mayor estima.
Ya desde hace poco más de un año, compartí mi visión respecto de la perspectiva poco exitosa de la política trumpista. Y dentro de un par de semanas, hará un año en el que aporté la percepción y opinión que tenía el grueso de los más grandes magnates de mundo, luego del Foro Económico Mundial efectuado en la localidad de Davos, Suiza, el año pasado, en cuanto a señalar que los líderes de tales archimegaricos mundiales, no veían con buenos ojos las políticas planteadas por el señor Trump, dando a entrever que harían lo necesario para que este no culminara su mandato.
Pues bien, en el actual foro de estos magnates archimegaricos, el señor Donald, asistió como invitado. El resultado más notorio de su comparecencia ha sido la frialdad con la que los líderes políticos europeos lo han tratado. Estos están entendiendo que su “socio histórico” se ha convertido en su “enemigo interno” y no pueden darse el lujo de seguir atado a las políticas trumpistas que conspiran contra el fomento del desarrollo europeo.
El discurso del primer ministro de Canadá en este evento, ha sido uno de los más directos en esta nueva postura de los integrantes de los países industriales, respecto de asumir posiciones favorables al multilateralismo; esto es, el establecimiento soberano de relaciones de beneficio con más de una potencia económica y el respeto de las normas de convivencia internacional.
El trumpismo, se revela rumbo al fracaso económico y político, por más que muestre sus colmillos y músculos bélicos. Esto no es suficiente en un sistema de dominación imperial.
Pero aun más, no solamente la decadencia se ve venir en su política internacional basada en imposiciones arancelarias y control de recursos en territorios considerados su patio trasero (América Latina y el Caribe). El descalabro se experimenta a nivel de su economía y política interna: Aumento de las manifestaciones racistas expresadas en las redadas anti inmigrantes y violencia contra poblaciones negras con la consecuente reacción de estos grupos discriminados que están armándose para su propia defensa. Con lo cual, la vorágine de violencia revela preocupaciones para inversionistas (excepto los de la producción y comercio de armas) que ya se plantean emigrar.
En el senado y en el congreso-entidades que tienen la potestad de destituir presidentes-los grupos que respaldaban sus políticas, han comenzado a fraccionarse. Argumentos para incurrir en un juicio que lleve a destitución crecen, incluido el de su condición de salud mental. En efecto, más de un neurólogo y psiquiatra ya han sugerido que el presidente tiene una condición incapacitante. Por ejemplo, el Doctor Héctor Frisbie (2026), ha observado comportamientos que a su juicio son síntomas de una dolencia denominada “Demencia frontotemporal” que suele manifestarse en una “Disfunción de la corteza prefrontal” que no tiene cura, en rápida progresión en el señor Trump.
Así, el escenario del trumpismo se anuncia como un gran fiasco, salvo para algunos pocos beneficiados con sus medidas. ¿A esto quiere seguir matriculado el gobierno Mulino para seguir más como gobierno cipayo (trumpulinismo) que como el gobierno autónomo al que aspiramos la mayor parte de los panameños?