Un foro para reposicionar a América Latina y el Caribe en el mundo
- 25/01/2026 00:00
Con su genialidad característica, Gabriel García Márquez definió la gran paradoja latinoamericana y caribeña: por un lado, la soledad y dificultad de ser comprendida internacionalmente y, por otro, una vitalidad e identidad que claman por ser reconocidas y valoradas en sus propios términos. Los ecos de esta reflexión divagan por un viejo laberinto desde hace ya más de cien años.
Habitada por más de 650 millones de personas, dueña del 15 % de la superficie terrestre y una biodiversidad incomparable, somos una fuente indispensable de soluciones para los grandes retos globales. La región es un actor clave, por ejemplo, para la seguridad alimentaria, la transición energética, la conservación de ecosistemas y la lucha contra el cambio climático.
Este potencial convive actualmente con un contexto global marcado por el repunte del unilateralismo y la fragmentación. Por eso, necesitamos que América Latina y el Caribe genere nuevos espacios de reflexión que la ayuden a alinear posturas, sumar protagonismo geopolítico y convertirse en una región con voz propia para aportar soluciones concretas.
Es precisamente para llenar este vacío que desde CAF impulsamos el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, que reunirá en Panamá, el 28 y 29 de enero, a siete jefes de Estado, dos premios Nobel de Economía y más de 2,500 expertos globales. Líderes políticos, empresarios, académicos y expertos reforzarán alianzas, establecerán las bases del crecimiento y posicionarán a la región como líder del desarrollo sostenible.
El Foro debe ser un espacio para ir más allá del diagnóstico y priorizar proyectos de impacto regional que trasciendan ciclos políticos. Debemos hablar de corredores bioceánicos inteligentes, de interconexiones eléctricas que aprovechen nuestro mix renovable, y de una agenda digital común que garantice la soberanía de datos y universalice el acceso. La integración es un imperativo económico para insertarnos en las cadenas globales de valor del siglo XXI.
Otro de los ejes estructurales del Foro girará en torno a cómo aprovechar nuestras ventajas competitivas, como el hecho de ser la principal reserva de biodiversidad del planeta y una potencia agrícola y energética renovables. Se trata de exportar materias primas y también de liderar la transición hacia una bioeconomía circular, una agricultura climáticamente inteligente y una gestión sostenible de nuestros océanos y bosques. Debemos alinear posturas para atraer inversiones que transformen recursos en productos verdes de alto valor.
El potencial de la región convive con asignaturas pendientes históricas, especialmente las relacionadas con el desarrollo social. El crecimiento no puede ser sostenible si no es inclusivo. Las profundas desigualdades que nos caracterizan son nuestro talón de Aquiles. Por eso, necesitamos profundizar en cómo construir sistemas educativos modernos, capaces de formar el talento que demanda un mercado en cambio constante, y en cómo diseñar redes de protección social modernas y eficientes. La inclusión financiera, la formalización laboral y el cierre de brechas de género y étnicas son inversiones estratégicas en productividad y estabilidad.
El multilateralismo regional debe demostrar su vigencia. El Foro Económico Internacional 2026 aspira a ser el lugar para hacer preguntas incómodas, examinar éxitos y fracasos, y escuchar planteamientos profundos. No buscamos una uniformidad de pensamiento, sino la construcción de una visión estratégica compartida. Porque, como bien sabemos, son más las cosas que nos unen que las que nos separan.
En los tiempos actuales de conflictos y tensiones globales, necesitamos desempolvar esa magia latinoamericana y caribeña para alinear nuestras posturas y proyectar a la región como un faro de soluciones para los grandes retos del desarrollo global.