Un lago escondido en la urbanización Los Andes
- 08/04/2026 00:00
Un grupo de vecinos de la urbanización de Los Andes No 2 de San Miguelito, representantes de diferentes organizaciones comunitarias y funcionarios de instituciones, se reunieron en el salón de actos de un templo protestante con la finalidad de analizar la situación del lago existente en el área. Les preocupaba el deterioro ambiental del lugar y los perjuicios que ocasiona a los residentes.
Algunas personas que viven en este corregimiento han mostrado su preocupación, porque los desagües de las casas van a dar al sitio y este lago se ha convertido en el destino de desechos producidos en el área, los que las quebradas arrastran. En múltiples ocasiones se han efectuado limpiezas en los alrededores, pero ha sido en vano; la basura no cesa de caer.
El lago asombra: de un lado residencias y en la orilla opuesta, un gran paredón de piedra negruzca y, alrededor, vegetación en donde anidan aves, pequeños animales que se aprovechan de la sombra y el agua cercana para establecer sus refugios. Se dice que en 1947 existía en este lugar una cantera profunda, que fue inundada por un manantial, cuya agua prisionera formó el lago.
Desde un primer momento, se pensó en las posibilidades de entretenimiento del sitio. Sin embargo, los planes de crear la urbanización ante la expansión de San Miguelito no incluyeron esta perspectiva. Pronto un proyecto de más de dos mis residencias, la llegada de los nuevos inquilinos y de invasores que poblaron los cerros circundantes, impidieron considerar la posibilidad de esparcimiento.
Por el contrario, la poca cultura ambiental de quienes llegaron a residir en el área y la falta de conciencia de las autoridades locales, impidieron aglutinar esfuerzos o concebir una propuesta para alcanzar un beneficio del lugar. Se dice que en el fondo yacen equipos pertenecientes a las obras que originalmente se desarrollaron.
Se contemplaba, según los conocedores del proyecto, un “parque acuático” y zonas recreativas alrededor del lago, pero el crecimiento de las barriadas y construcciones invadieron el área prevista, afectando el entorno natural. No hubo una entidad u organismo con suficiente entereza que pudiera darle sentido racional a la expansión de viviendas y otro tipo de establecimientos para hacer posible cualquier otra opción.
La creciente y desorganizada población del área generó una situación en que el entorno se fue contaminando y degradando sin que se lograra una remediación o un proyecto para sanear eficientemente sus calles, callejones, veredas y pequeñas áreas verdes. Al contrario, los matorrales y las condiciones higiénicas tienden a hacer vulnerable a la población, por el contagio de enfermedades transmitidas por bacterias y las alimañas existentes.
Un grupo de vecinos y una organización de base comunitaria han hecho esfuerzos aislados con la finalidad de recuperar el lago y sus alrededores para cambiar su destino, porque se ha convertido en el depósito de aguas residuales, así como de desechos que se originan en la urbanización. Sobre todo, por la gran cantidad de negocios, de locales informales, centros comerciales cercanos; y por la proximidad de la estación del Metro.
El deterioro del lago es lógico ante tal conjunto de factores negativos. El trabajo del grupo de voluntarios y vecinos interesados no logra tener un eco en los residentes que no comprenden las posibilidades que pueden abrirse al aprovechar las ventajas que se derivan de un lugar natural de esparcimiento en el perímetro de la ciudad con las características de un sitio rural, que aprovecharía las aguas contenidas y sus orillas para el esparcimiento.
Habría que hacer un llamado a entidades, como los ministerios de Ambiente, que ya procura rehabilitar el lugar, de Salud, la Alcaldía de San Miguelito y hasta la Autoridad de Turismo de Panamá para crear condiciones que permitan cambiar el estado actual del lago y sus alrededores. Además, se requiere una comunidad sensata y esforzada para darle respaldo a un proyecto propio, que cambie el destino de este espacio urbano para que no se pierda.