Un personaje a la sombra de los libertadores

  • 18/03/2026 00:00

El siglo XIX fue un período de intensos movimientos sociopolíticos para Latinoamérica. La mayoría de las naciones se establecieron y la independencia, forjada en muchos casos en el fragor de las batallas, no evitó el surgimiento de contradicciones en los nacientes Estados. Allí se enfrentaron las ideas de moda para dar sentido a las propuestas que servirían de contexto a las clases políticas quienes propugnaban por configurar las nuevas sociedades.

Aunque la independencia de Panamá de España no se dio por campañas castrenses libertadoras, su posterior unión a la Gran Colombia, insertó al istmo en las atmósferas que consolidaron las Repúblicas, sobre todo del sur del continente y en especial de la región andina. Un grupo de pensadores, mentes esclarecidas y políticos de la época contribuyeron a asentar las ideas nacionalistas panameñas y a consolidar el perfil respectivo.

Entre ellos, resalta el pensamiento y la obra de José Domingo Espinar, quien, no obstante tener un origen arrabalero (sin aludir a una noción peyorativa), logró alcanzar una formación como médico y matemático para descollar en las luchas libertadoras, junto a Simón Bolívar y otras figuras trascendentales. Su vida se desenvolvió en el tiempo de las batallas, conspiraciones y en las turbulentas relaciones en que se construyeron gran parte de las naciones.

Después del fragor de las luchas bolivarianas por alcanzar la libertad del grupo de países sureños, Espinar se retiró a vivir a Perú, ante las veces que tuvo que salir de Panamá, “...Fui istmeño alguna vez: pues bien, el Istmo no me quiso...”, le dijo a Manuelita Sáenz cuando la visitó junto a su hija Cristina, en un pueblo perdido. Ese encuentro y la curiosidad de la niña le deja con el compromiso de contarle sobre su pasado, que luego abre el gran relato.

La narración de la historia de José Domingo Espinar es el recurso que utiliza Dorita Ávila para el texto de la novela Al margen de la gloria, que expone aspectos históricos en que se desenvuelve la vida de este personaje que logró convertirse en el secretario de Bolívar y del grupo de generales que protagonizaron las andanzas libertadoras. La autora presentó hace días esta obra, trabajo de investigación sobre este hombre involucrado en la leyenda.

La novelista ha superado un gran reto. Ella es matemática con estudios de genética y se ha sentido atraída hacia la literatura, producto de sus lecturas juveniles. Este interés se ha fincado en la construcción de universos narrativos del pasado y muy temprano se interesó en la figura de Espinar, quien le llamó la atención por su vida misteriosa. Dorita indagó sobre la base documental y hace años publicó José Domingo Espinar: Controversias y realidad.

Su esfuerzo no se quedó allí. Más tarde llevó al género novela una saga sobre las exploraciones de los escoceses en el Caribe panameño. El influjo histórico la llevó a retomar las andanzas de Espinar y dio forma al relato para reconstruir mediante una prosa lírica las aventuras y desventuras del libertador Bolívar en su círculo estrecho y sobre todo el amor por Manuela Sáenz.

El resultado de esto ha sido esta excepcional novela que nos retrotrae a una dinámica literaria de los narradores que hicieron del pasado colonial panameño, el gran escenario de tramas en que se entrecruzaban las gestas, el valor de los colonizadores, el amor, la traición y la singularidad del istmo. Estos ingredientes han servido para un relato más cónsono con las tendencias del siglo XXI.

La labor creativa de Dorita borra los límites de los hechos históricos con la ficción y los personajes, aparte de dar sentido al relato, se funden en un microcosmos que la autora delimita temporalmente. Pese a esto, alcanza a dar una nueva dimensión a las figuras, sobre todo al héroe o antihéroe Espinar, que mira el tiempo desde la distancia de esa Manuelita: “...Usted y yo somos reliquias de una era que ya no existe ni hace falta...”, le dice ella.

La novela de Dorita Ávila le da un gran respiro a la literatura panameña porque su esfuerzo creativo nos habla de una generación que consolida nuestras letras en tiempos globales.