Una compleja y fascinante ciudad en el suroeste de China
- 06/10/2026 00:58
Chongqing es el nombre de una impresionante ciudad situada en una península sobre el rio Yangtsé, el mas largo de Asia y tercero del mundo, una vía acuática de vital importancia económica y alimentaria para China ya que su cuenca produce dos tercios del arroz del país y casi la mitad de su producción agrícola y también cerca de la mitad del pescado que se consume en China, además es una vía navegable que conecta Chongqing con otras metrópolis como Wuhan, Nanjing y Shanghái.
A Chongqing se le conoce como la ciudad 8D de China por sus complicadas construcciones en múltiples niveles donde confluyen calles, edificios, puentes y trenes lo que le da la apariencia de tener 8 dimensiones. Se trata de unas características un poco difíciles de explicar pero estando allí se intuye una experiencia arquitectónica extrema. Al recorrer sus calles se perciben de inmediato los aromas y sabores de una gastronomía tan vibrante y tentadora como la propia ciudad, el Hot-Pot, su plato estrella no se puede dejar de probar cuando la intención no es solo saciar el apetito sino también degustar una comida sazonada con las mas ricas especias y rematadas con el infaltable picante, proveniente de una mezcla de pimienta de Sichuan y el chile rojo llamada Malá, exclusiva de la cocina Sichuan.
Chongqing también es la sede de importantes empresas de robótica, farmacéutica, agrícola y logística, en su Centro de Exhibición y Aplicación de IA y Robótica se pueden apreciar mas de cien modelos de robots de uso industrial y de servicio en pleno funcionamiento, en sus instalaciones también se ensayan aparatos que funcionan con elementos de inteligencia artificial. En el campo de la medicina me llamó especialmente la atención la tecnología que utiliza la empresa Haifu Medical Technology Co. para la eliminación térmica de tumores, la precisión con la que trabajan los equipos de tecnología médica les permite tratar distintos padecimientos como; cáncer de hígado, seno, páncreas, tumor de huesos o fibromas uterinos. Esta tecnología se ha extendido por 27 países del mundo incluyendo algunos de la región americana como; México, Cuba, Republica Dominicana, Colombia, Venezuela y Argentina.
Los chinos le prestan especial atención al tema de la seguridad alimentaria, en la aldea de Baixiang en el distrito de Tongliang en Chongqing opera un Centro de Investigación y Desarrollo del Suroeste del Instituto de Hortalizas y Flores que tiene entre sus principales tareas, ampliar las variedades de hortalizas, para ello, cada año introducen hasta cien nuevas variedades en sus ensayos de cultivos mientras realizan investigaciones con técnicas de control biológico para detectar plagas.
Recorrer las instalaciones de este centro permite apreciar una gran variedad de productos alimenticios así como amplios sembradíos de flores y las técnicas de invernadero que se utilizan lo que les permite crear de una manera mas eficiente productos de mayor calidad.
De regreso al centro de Chongqing visitamos el callejón Dai Jia un proyecto de renovación urbana muy particular, desde su entrada llama la atención como se han restaurado edificios y casas de un barrio utilizando elementos que combinan tecnología digital con planificación urbana y participación ciudadana, en el callejón Dai Jia se puede encontrar desde un quiosco de helados atendido por un robot, pasando por pequeñas fondas chinas tradicionales, sastrerías, venta de antigüedades o casas y apartamentos donde viven familias que tienen vistas privilegiadas al rio Yangtsé. Un icónico edificio de 5 pisos a la entrada del barrio y que sirvió antes como comisaría funciona ahora como museo que cuenta a los viajeros la historia y transformación del callejón de Dai Jia.
El sistema de trenes de alta velocidad en China es muy común en las grandes urbes del gigante asiático, lo que no es común es ver un tren entrar y desaparecer entre el sexto y el octavo piso de un edificio multifamiliar, esto lo ha convertido en un sitio icónico de la ciudad y un atractivo para turistas de fuera y dentro de China que al visitar Chongqing incluyen en su agenda una parada en la estación de Li Ziba para desde afuera tomar fotos y videos de la llegada y salida de los trenes.
Una experiencia casi mágica se vive al visitar el pueblo antiguo de Anju que se encuentra a 66 kilómetros del centro urbano de Chongqing, una cálida y ceremonial bienvenida seguida por una vistosa danza tradicional china prepara al visitante antes de adentrarse en un pueblo que parece sacado de un libro de cuentos, tanto por su arquitectura como por el modo de vida de sus habitantes lo que hace que Anju se quede grabado en la memoria de quienes lo visitan.
En los portales de sus casas los lugareños ofrecen muestras gratis y bocados de comidas y golosinas, una que llamó mi atención fueron unas trenzas de harina horneadas casi hasta quedar tostadas y que en Panamá conocemos popularmente como mafá, en China se le llama maguá, término de donde probablemente se origina el panameñizado mafá. Una presentación de bailarinas y música vernacular del suroeste chino amenizó la tarde en el centro de eventos del pueblo. Al terminar la velada continuamos el recorrido por el pintoresco pueblo de Anju donde cada calle y rincón es una muestra de la vida en la China profunda. Antes de salir nos sorprendió un grupo de hombres quienes salieron de unos de los callejones para despedirnos con una danza del dragón, una de las más conocidas y tradicionales expresiones artísticas del pueblo chino.
Al caer la tarde salimos de regreso a Chongqing para llegar cerca del anochecer y dirigirnos a un restaurante local para disfrutar de la cena que resultó ser un opíparo banquete con una variadísima selección de carnes, mariscos, verduras, setas, fideos y dumplings que sumergimos en una olla de caldo caliente ricamente sazonado con especies y picante, Hot Pot es su nombre y es el plato por excelencia de la gastronomía Sichuan.
Como todo visitante la prioridad es conocer las ciudades que visitas no importa lo cansado que estés luego de más de 20 horas de viaje y teniendo el reloj con 13 horas de diferencia, así que terminada la cena el grupo de latinos compuesto por mexicanos, salvadoreños, hondureños, costarricenses, dominicanos y panameños procedimos a subir y bajar calles en medio de iluminados edificios que despedían luces de neón multicolores con anuncios publicitarios. Las plazas, calles peatonales y callejones de Chongqing estaban atestadas de gente local y foránea que se aprestaba a hacer compras, probar delicatesen locales y apreciar la vida nocturna de una ciudad inmensa, sorprendente, nublada y al mismo tiempo cálida y húmeda.
Al día siguiente tocaría retornar a Beijing, el viaje se terminaba junto a sentimientos encontrados, volveríamos a nuestros países de origen con el deseo de volver a China y ya empezábamos a extrañar; el excelente trato y las finísimas atenciones de nuestros anfitriones chinos que durante casi dos semanas, se habían esmerado por atendernos y mostrarnos un poco de un inmenso, colosal, milenario, moderno y tecnificado país, la Gran Nación China.
*El autor es expresidente del Colegio Nacional de Periodistas