Una visión correctiva para una sociedad fracturada

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  • 18/05/2026 00:00

Creo que una parte significativa de la población mundial está realmente en peligro. Eso nos incluye a nosotros. Formamos parte de una sociedad mundial fracturada que tiene la ilusión de que está avanzando hacia horizontes positivos. Solo mencionaré tres eventos para sustentar mi juicio. Existe una enorme cantidad de información y la data que la apoyan, pero mi interés es deseo comunicar el concepto, esa información adicional ocuparía mucho espacio.

Primero, la increíble y enorme cantidad de dinero que los países gastan en armamentos para la guerra y la destrucción cuando el sufrimiento humano por falta de los recursos básicos está a la vista de todos.

Segundo: los mecanismos de comunicación masiva que distorsionan la realidad de muchos sectores de la población y los hacen vulnerables y desconectados de su entorno.

Y, tercero: los efectos de eventos como los mencionados en la psique del individuo que lleva al desespero y a la violencia social y personal (suicidio). Hay muchos otros factores, el educativo, por ejemplo, sumamente importante y la calidad de la educación. Yo soy de los que creen que la sociedad está en peligros y la pregunta es: ¿Cómo corregimos esto? ¿Cómo reconstruimos para llegar a una sociedad más balanceada? Retomo algunos párrafos que publiqué en el 2018, en referencia a las discusiones que se dieron en el Foro de Davos de ese año sobre La Sociedad Fracturada.

Rescato los planteamientos ocho años después de ese evento porque el deterioro social a nivel mundial, desde entonces, ha continuado, expandiendo las amenazas sobre el desarrollo y mejoramiento de la condición humana.

En el 2018 decía que el joven Parvathi Santhosh, de la organización internacional Global Shapers, sobre las ciudades, y tomando en cuenta lo que en estos últimos años hemos vivido aquí en Panamá, sugirió que: ‘Para crear un futuro compartido en un mundo fracturado, necesitamos activar el potencial sin explotar de los niños y las familias que luchan por tener éxito, reorganizando los sistemas y la infraestructura de la ciudad para que sean más personalizados e interconectados, de modo que cada niño en cada comunidad tenga una oportunidad en un futuro brillante’.

El tiempo que pasamos yendo y viniendo, poca oportunidad le concede a los jóvenes y niños para que puedan explorar su creatividad e ingenio en la búsqueda de mejoramiento en las cosas que les inquietan y, por el poco tiempo que pasan juntos, lo más posible es que sus progenitores lo desconocen.

Esa reflexión (que debemos tomar unos minutos para internamente examinar) nos lleva a lo que Sarah Al Charif sustentó: ‘Necesitamos educar a nuestros hijos sobre la empatía, necesitamos integrarlo en nuestros sistemas educativos. La empatía es la respuesta para construir la cooperación en un mundo fracturado hoy y en el futuro’. Tomen nota de la creciente impaciencia y poco espacio que le damos al otro para que se equivoque. La chispa violenta en las calles ante la imprudencia de algún semejante enciende las reacciones más enérgicas, so pretexto de la defensa del espacio y el derecho individual, téngase la razón o no”.

También escribí sobre la participación del joven Umair Pervez, de la empresa Calgary Hub, quien en el evento dijo que: ‘Como regla general, debemos preguntarnos: ¿esta decisión mejorará el mundo para las generaciones futuras? Si una decisión no pasa esta simple prueba, probablemente sea hora de reconsiderarla’. Que nos veamos parte de una sociedad en peligro... “que enseñemos a nuestros jóvenes a pensar de manera colectiva y abandonar las mezquindades individualistas”.

Tal como experimentamos en estos momentos y desde hace ya varias décadas, tanto en lo local como a nivel internacional, una visión correctiva con sus estrategias puntuales de ejecución es necesaria ya que el deterioro de la condición humana por el momento parece ser irreversible. Los parámetros generales de crecimiento y desarrollo no están funcionando por más que nos digan que las economías están creciendo o que la expectativa de vida va en aumento.

La realidad se terminará de romper y nos golpeará con dureza en algún momento: el aumento de la pobreza, la mala distribución de las riquezas, hambruna, desequilibrio social, cambio climático, salud mental, guerras, la lucha desmesurada por la supremacía mundial. No hay relaciones de confianza, existen intereses y conductas de dominación. No hay cohesión en ninguna esfera. Todo está fracturado.

Una de las cosas que entenderemos al final (o al principio de alguna nueva etapa que desconocemos aún), esa es la necesidad de una visión humana compartida, local y global, sostenida por la cultura, la memoria y la historia común. Con el trabajo constante por aprender de las lecciones de supervivencia colectiva que hemos que heredado de conflictos pasados enfocados en la construcción de una nueva realidad social que nos beneficie a todos.

* El autor es comunicador social