Universidad y reforma neoliberal
- 09/03/2026 00:00
No hace falta mucho análisis para llegar a la conclusión de que el proyecto de reforma educativo, que actualmente se fragua por los sectores dominantes y la cúpula del Ministerio de Educación, buscará transformar en un sentido neoliberal la educación superior pública. Esto lleva a la necesidad de develar el contenido de este tipo de transformación.
La visión neoliberal de la universidad se basa en la idea de que éstas deben comportarse plenamente dentro de la lógica mercantil. En la misma el papel del Estado es asegurar que esta opere como una unidad productora de mercancías.
En relación a la educación universitaria la misma se entiende, entonces, como productora de la mercancía capital humano, la cual se ofrece a los estudiantes, que serían los clientes demandantes de la misma y que, por tanto, deberán pagar plenamente por ella. Se trataría de una inversión, semejante a la que se puede hacer en maquinarias, realizada por los clientes, cuyo costo debe recaer sobre los mismos, que serían los beneficiarios de la misma.
Esta posición es clara en el pensamiento de Milton Friedman, quien al referirse a la educación universitaria en su libro Capitalismo y Libertad (2022, Editorial Deusto) afirma que: “todas las escuelas públicas deben cobrar tarifas que cubran los costos educativos y, por tanto, competir en igualdad de condiciones con las escuelas no financiadas por el Estado” (p. 151). Esto en la práctica ha significado que a partir de las reformas educativas neoliberales el Estado busca desentenderse de la financiación de la educación superior.
Se trata, desde luego, de un mecanismo que tiende a excluir a los más vulnerables de la educación superior, rompiendo con cualquier principio de inclusión. La concepción neoliberal ha intentado superar esta crítica recurriendo a la siguiente idea: quienes no tengan capacidad de pago para su educación superior podrán recurrir a formas de endeudamiento que le permitirían obtener dicha capacidad.
Esto significa, de salida, una profunda disparidad entre quienes tienen una capacidad de pago familiar y quienes no la tienen, generando una enorme diferencia en el desarrollo de la vida de ambos grupos al iniciar su vida profesional. La experiencia ha demostrado que estas deudas representan un muy grave problema de largo plazo para las personas que las adquieren. Sin embargo, para el capital financiero esto representa todo un negocio altamente lucrativo.
En la medida en que la educación superior se entiende como una simple y costosa inversión, esto significa que, para los clientes - estudiantes, quienes deben enfrentar un duro entorno laboral mercantil, no existirá un mercado para aquellos saberes que no tengan un valor directo en términos de la remuneración a la que se aspira. Materias que no generen este valor de mercado, simplemente no tendrán una demanda efectiva. Las capacidades generadas por la educación serían exclusivamente las que permitan competir en el mercado. Todo pensamiento crítico tendería a desaparecer.
En el caso de la investigación y la extensión que se generan en las universidades, el neoliberalismo también las considera como producción de mercancías, las cuales solo deben generarse en función de la demanda de mercado. Esto en el caso de la investigación significaría que la misma solo se realizaría si existe una demanda privada por la misma. Por tanto, el servicio de investigación solo se llevaría a cabo si un agente económico privado guiado por su interés de obtener ganancias está dispuesto a financiarlo. Las investigaciones guiadas por el simple bien común estarían ausentes o, en el mejor de los casos desfinanciadas. Las que impliquen una crítica social desaparecerían.
En el caso de la extensión, la mercantilización también tendría resultados devastadores. En efecto, la misma quedaría determinada por los intereses del sector privado y su objetivo básico de obtener beneficios económicos. Para una universidad que se considere como conciencia crítica de la nación esto llevaría a la pérdida de esta cualidad. Dado el contexto neoliberal, cualquier actividad de educación, investigación o extensión que permita que la población marginada y excluida adquiera, para decirlo con palabras de Pablo Ferire, una inserción crítica en la realidad, carecería de toda posibilidad de financiamiento. La reforma neoliberal también buscaría eliminar todas las acciones universitarias tendientes al fortalecimiento y desarrollo de la Nación.
En el contexto de la reforma neoliberal la tendencia sería hacia una profunda reformulación de la forma de gobernanza y administración de la universidad. En este caso, como lo ha demostrado la práctica, la tendencia sería hacia un estilo de manejo corporativo de la institución, lo que significa que la misma debería manejarse con los criterios de una empresa privada. Desaparecería, consecuentemente, la forma de gobernanza democrática interna que caracteriza a las universidades públicas, la que implica la participación de todos y cada uno de los estamentos que la componen. Nuevamente insistimos en la tarea de prepararnos para el debate de la reforma educativa, como tarea de enfrentar la embestida neoliberal.