Vampiros del siglo XXI
- 08/04/2026 00:00
¡Que corra la sangre! ¡A matar se ha dicho! ¡Venganza! ¡Enterremos al Estado de Derecho! ¡Abajo los juicios! ¡Yo decido quién vive y quién muere! ¡Agresión preventiva! Es la arenga puesta de moda por los paladines actuales de las guerras. Aquellos que sepultaron las vías de derecho y hoy escogen dolorosas, sangrientas y crueles vías de hecho para dirimir las naturales diferencias que siempre existirán entre seres humanos. Los misiles relevaron la diplomacia. Derrumbar hogares, forzar desplazamientos, provocar hambre y desolación, exterminar poblaciones, amenazar y asesinar, masiva y selectivamente, son los Mandamientos con que los poderosos educan hoy a la humanidad sobre el significado del amor al prójimo. El sufrimiento ajeno les excita, les emociona y los hace felices. Para ellos no hay placer más grande que desalojar por la fuerza al vecino que piensa diferente, acorralarlo hasta agotar su esperanza y sus palpitaciones, asomarlo al precipicio y arrebatarle su bien más preciado: ¡la vida!
Los que gozan con ver llorar a las madres de las más de 160 niñas asesinadas con dos misiles tomahawk de los agresores al inaugurar las acciones bélicas; que supeditaron los intereses económicos del mundo a sus particulares propósitos de destruir, matar y causar caos, no podrán jamás lavar sus manos de la sangre de las infantes inocentes. No les interesa la extinción de las causas de conflicto, sino la sangre de los adversarios. Los principios conquistados por la raza humana en su arduo viaje hacia estándares civilizados de coexistencia que sirvieron de guía para resolver controversias han sido pisoteados por esos poderosos, en el más triste y violento retroceso vivido por el hombre en su tránsito fugaz por la Tierra. Justo cuando alardeábamos que los humanos habíamos construido la superestructura vital que nos distinguía del salvaje reino animal, empezó el tren de la historia su marcha hacia atrás. Fue entonces cuando comenzó el bombardeo, metafórica y literalmente hablando. La fiebre de la democracia rompió el termómetro. Esta es la semilla de nuestro “Escudo de las Américas”.
La historia nos ha demostrado que al “sembrar odio lo único que cosechas es más odio. La violencia trae más violencia. “El que a hierro mata, a hierro muere”. Son máximas de la vida que tarde o temprano se manifiestan y cuando lo hacen, su presentación es inexorable. Este es el final de todos los que anteponen a la sinceridad y a la honestidad, sus gustos y desviaciones personales, incluyendo la fortaleza coyuntural que ofrece el poder. Gobernar es el arte de administrar lo disímil en el marco de la ley para el bienestar de todos, desde el más rico hasta el “bien cuida’o”. Es frecuente confundir gobernar con mandar. Ahí empieza el descalabro. Y peor si llegaste a gobernar por carambola. Más rápido tocas fondo.
Cuando las banderas de la agresión se sostienen en el vendaval Eipstein y el sionismo, el resultado viene ya torcido. ¿De verdad creen Uds. que fue la benevolencia de MAGA la que permitió al petrolero ruso echar anclas en Cuba? Las masacres de civiles como la de My Lai en marzo de 1968 en Vietnam cuando 504 civiles fueron ejecutados por los fusiles gringos en una hora, se repiten hoy con la mayor eficiencia de los misiles. ¡Se alborotaron los vampiros de este Siglo!