Ventajas de una nueva Constitución (IX)

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  • 26/10/2026 00:00

Es importante y determinante recordar y recalcar que el objetivo de una nueva Constitución para Panamá es la urgente necesidad de modernizar las estructuras, los procedimientos, los propios Órganos y demás dependencias del Estado. Y subrayar que debemos actuar con base en el principio universal que establece que “el poder público solo emana del pueblo”. Ese es el poder que universalmente se ha invocado por más de 235 años; y ese es el poder que se va a invocar. El poder ciudadano que, a través de su participación, hará Constitución.

Una nueva Constitución es la base y piedra angular para dar inicio a una nueva República, una Panamá más justa, más accesible y que genere mejores oportunidades, pero esta vez para todos. Una sociedad más cívica y más solidaria, presta a institucionalizar debidamente el nuevo contrato social y, también que sienta y viva más su nueva Constitución, portadora de los mecanismos de defensa necesarios para proteger a la dignidad humana. En definitiva, es cambiar el Estado de manera eficaz y efectivamente democrática e incluyente. Ello solo se logra a través de un proceso constituyente originario, con plena participación y actuación de todos los ciudadanos. Por ello se afirma sin titubeo: ¡La Constituyente es el camino, no hay otro camino!

La nueva Constitución nos facilitará el camino para la reinstitucionalización, la democratización y la transformación de los mecanismos de elección o selección de las autoridades de los tres Órganos del Estado, su duración en el cargo, sus atribuciones y funciones al servicio de los ciudadanos. Es ella la que nos permitirá hacer realidad y hacer efectivas las consignas de Democracia, Justicia y Libertad que sirvieron de punto de encuentro para la lucha civilista que, a mediados de 1987, enfrentó a la satrapía gobernante, integrada por militaroides y civiloides que habían secuestrado por más de 20 años las libertades públicas de los panameños.

La participación ciudadana en la conquista de una nueva Constitución revive y renueva la esperanza. Esa esperanza que, como decía Vaclac Havel, “que no es la convicción de que algo va a resultar bien, sino la certeza de que algo tiene sentido al margen de cómo se resuelva. Es también la esperanza la que nos da la fuerza para vivir”.

Cabe recordar también, aquellos que en el camino hacia una nueva Constitución, optan por la comodidad de quedarse como espectadores; aquellos que quieren beneficiarse de las ventajas del fortalecimiento de las libertades, los derechos humanos, las garantías, etc., que nos ofrece un proceso constituyente y la nueva deben saber respetar los esfuerzos por lograrla y por plasmarla como nuevo contrato social de los panameños.

* El autor es abogado y catedrático universitario