Ventajas de una nueva Constitución (VII)

  • 12/10/2026 00:00

Una de las más importantes ventajas de una nueva Constitución es que nos permitirá dar inicio a una nueva república, dado que ella debe contemplar nuevamente los valores republicanos y constitucionales, abandonados por las imposiciones de las actuales estructuras políticas y jurídicas.

El populismo, el clientelismo, el electorelisno apadrinados por las estructuras impuestas en 1972 y toda la telaraña jurídica que las acompaña, han servido de obstáculos a la verdadera participación ciudadana y a los valores que, en materia de derechos humanos, ha ido conquistando la humanidad a lo largo del último medio siglo.

Por ejemplo, en un análisis de Ernesto LACLAU sobre el populismo (La razón populista. Fondo de Cultura Económica, México, 2005 ), nos dice que “es una lógica política que construye identidades colectivas dividiendo el campo social en dos polos antagónicos: el pueblo frente a la elite” u “oligarquía”. En nuestro caso, en Panamá, el populismo de la mano del clientelismo, han servido para distorsionar la república como forma de gobierno y la democracia constitucional.

Prueba de lo anterior, la sustitución de la voluntad general por la del general y, luego, a lo largo de las tres últimas décadas, al haber interpretado la pírrica victoria electoral cono una autorización para gobernar sin frenos, sin límites, sin control y, sobre todo, sin contrapesos.

El “juega vivo” ha sido convertido en el programa político de gobernantes y gobernados, conceptos populares como “palanca”, “padrino”, “contacto” han desterrado a la meritocracia, al tiempo que las oportunidades de empleo, por ejemplo, han sido sustituidas por el denominado “amiguismo” y compadrazgo para obtener puestos de trabajo, tanto en el sector público como en el privado.

Como bien lo enseña también Roberto Gargarella, (La sala de máquinas de la constitución: dos siglos de constitucionalismo en América Latina (1810-2010) Katz Editores, 2014): “la sala de máquinas de las constituciones latinoamericanas, es decir la forma en que organiza y distribuye el poder dentro del Estado, sigue manteniendo diseños que dificultan la entrada de las demandas ciudadanas y privilegiada las élites políticas tradicionales.”

La nueva Constitución democrática que nos tica a todos escribir, debe tener como punto de partida el pleno ejercicio de la soberanía popular. Este debe ser su norte inicial y permanente durante todo el proceso a través de la plena participación ciudadana. Para entre muchas otros logros, alcanzar que el acceso al agua potable y al saneamiento, sean un derecho inalienable plasmado en la Carta Magna de la República y, donde los ciudadanos sientan que hay un Estado al servicio de ellos, y no que ellos deben estar al servicio de un Estado cada día más ineficiente, inoperante y excluyente.