Ventajas de una nueva Constitución (X)
- 02/11/2026 00:00
Las ventajas de una Nueva Constitución para Panamá, que traerá una efectiva modernización y eficacia de las estructuras del Estado, dependerán en todo momento de una decidida participación ciudadana.
Al afirmar que Constitución es participación y participación es Constitución, es llevar a la práctica cotidiana la supremacía constitucional, así como la teorización y conceptualización del poder constituyente, es hacer realidad el empoderamiento del ciudadano, verdadero soberano en un Estado Constitucional de Derecho.
Como lo enseña el destacado constitucionalista Pablo Lucas Verdú:
“El acto de constituirse una comunidad en forma jurídico-política (Constitución), arranca de una decisión y toda decisión, junto a sus aspectos reflexivos, lleva un asunto emocional. Tal decisión y producto de la voluntad por medio que se racionalice, es sentida, deseada vitalmente y compartida por muchos. Luego habrá que ver si el resultado, la Constitución, suscita o no la adhesión que implica el sentimiento constitucional, es decir, si el deseo de tener y estar en Constitución logra convivir con la razón dentro y conforme a la Constitución” (Sentimiento Constitucional. Editorial Reus. Madrid 1985, pág 68).
Uno de los aspectos más importantes del proceso constituyente hacia una Nueva Constitución en nuestro caso, radica en la necesidad de reconstruir y redireccionar las equivocadas representaciones que sobre el Estado y sus tareas, han sido impuestas a nuestra población a lo largo de los últimos once lustros.
La historia moderna nos ha enseñado que: “una conciencia constitucional insuficiente produce poco a poco, malestar social gradualmente al ciudadano del Estado e incrementa la neurosis política”, que hay que decirlo, es lo que nuestra población vive cada día más.Bien nos enseña José Joaquin Gomez Canutillo que “la historicidad como categoría del Derecho Constitucional implica colocar a la conciencia humana en el centro de la teoría de la Constitución”.
El proceso constituyente y su fase permanente de alfabetización, nos permitirán el urgente y necesario progreso constitucional. El mismo será auténtico ·”cuando en su ámbito total y sobre todo en sus líneas generales es consciente de que lo realizan multitud de grupos y de ciudadanos. Si ciertos sectores, -como ocurre en la actualidad en nuestro Panamá-, abierta o solapadamente, se oponen a una revisión total de la Constitución, ello significaría intentar una consciente regresión con todos los riesgos que implica.”
Bien lo resume Rudolg Smend al subrayar que “La hendidura entre el Derecho Constitucional y la realidad constitucional no solo implica un abismo entre la normatividad y la normalidad, además supone una defectuosa interiorización del desarrollo constitucional por los ciudadanos de suerte que puede amenazar al Estado en cuanto proceso vital básico”